13/08/2026
$3 MILLONES, UNA FINANCIERA Y UNA CUENTA PARTICULAR DE MERCADO PAGO: EL CASO VILLA OVIEDO ABRE INTERROGANTES SOBRE QUIÉN ADMINISTRA Y QUIÉN CONTROLA
Un cheque por $3 millones. Una financiera. Aproximadamente $240.000 descontados en la operación. El dinero recibido en efectivo y, posteriormente, depositado en una cuenta particular de Mercado Pago de una integrante del Centro Vecinal de Villa Oviedo.
Ese es el recorrido que surge de las explicaciones brindadas por el propio presidente de la institución, Elías Molina, durante una reunión con concejales de Alta Gracia realizada el 21 de abril de 2026.
La secuencia puede resumirse así:
$3.000.000 → financiera → -$240.000 aprox. → efectivo → cuenta particular de Mercado Pago.
El costo mencionado equivale aproximadamente al 8% del valor total del cheque.
Cambiar o descontar un cheque en una entidad financiera no constituye por sí mismo una ilegalidad. Por eso, con la información disponible no corresponde afirmar que esa operación haya sido ilícita.
Pero quedan preguntas concretas: ¿qué entidad realizó el descuento? ¿Estaba habilitada? ¿Qué documentación entregó? ¿Por qué se decidió asumir un costo cercano a $240.000 para transformar el cheque en efectivo?
Durante la reunión, los concejales también pusieron el foco sobre las rendiciones y la documentación.
“Me va a faltar los doscientos cuarenta mil pesos”, advirtió el concejal Ricardo González al reconstruir la operación. Y agregó: “La financiera tiene que dar el recibo”.
Hay otro elemento que merece atención.
Según explicó Molina, el dinero terminó posteriormente en una cuenta particular de Mercado Pago de Soledad Carrizo, integrante de la Comisión Revisora de Cuentas del Centro Vecinal.
Esto no demuestra por sí mismo que el dinero haya sido apropiado o utilizado para fines personales. Pero plantea un interrogante institucional: ¿cómo se fiscalizaron esos recursos cuando estaban depositados en la cuenta particular de una integrante del mismo órgano encargado de revisar las cuentas?
Molina sostuvo durante el encuentro que existieron desconocimiento y problemas de asesoramiento.
En la propia reunión quedó una frase que resume parte de la discusión:
“Sí, lo hice y lo hice mal”.
El desconocimiento puede explicar una decisión. No elimina la responsabilidad de quienes administran recursos de una institución vecinal.
Pero el caso tiene una segunda dimensión.
La Ordenanza Municipal 10.177 asigna al Municipio funciones concretas respecto de los centros vecinales: controlar, fiscalizar y asesorar. También contempla la posibilidad de inspeccionar de oficio el manejo contable y administrativo y realizar auditorías.
Por eso, la responsabilidad de Molina y de quienes integraban la conducción no elimina otra pregunta:
¿Dónde estaban los controles municipales mientras todo esto ocurría?
La reunión del 21 de abril muestra a concejales explicando cómo debían registrarse movimientos, respaldarse operaciones y organizarse las rendiciones.
Uno de ellos llegó a señalar:
“Esto está mal llevado”.
Y Pablo Soler reconoció incluso una posible falencia institucional: “Recojo el guante en parte de la culpa de que no te asesoró”, aunque inmediatamente remarcó también la responsabilidad de Molina por no haber buscado ese asesoramiento.
El episodio sumó recientemente otro contraste.
El 2 de agosto de 2026, Molina volvió a aparecer en los medios para convocar a comercios e instituciones a colaborar con el festejo del Día del Niño de Villa Oviedo. Solicitó juguetes, golosinas, alimentos, órdenes de compra y otros aportes, y contó que integrantes del Centro Vecinal saldrían a recorrer comercios en busca de colaboración.
Pedir colaboración no constituye ninguna irregularidad.
Pero el antecedente vuelve inevitable la comparación: la misma conducción que vuelve a solicitar el esfuerzo de comerciantes e instituciones había reconocido meses antes una decisión financiera que habría consumido aproximadamente $240.000 solamente para transformar un cheque en efectivo.
No se cuestiona la solidaridad.
Se discute la responsabilidad con la que se administra cada peso que el Estado, los vecinos, las instituciones y los comerciantes ponen en manos de sus representantes.
Y queda una pregunta todavía más amplia.
Durante aquella reunión, el concejal Martín Barrionuevo sostuvo:
“Tenemos que empezar a mirar con la misma vara todos”.
Entonces, ¿Villa Oviedo es una excepción o es el primer caso que dejó expuestas debilidades en el sistema de control de los centros vecinales de Alta Gracia?
El caso ya no habla solamente de un cheque.
Habla de quién administra, quién controla y quién responde cuando los controles llegan después.
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Nota: Posteo Automatizado Generado con IA. Imagen regenerada.
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