29/10/2023
LA GRIETA
Creo que es tiempo de sepultar la grieta de los últimos 20 años y terminar definitivamente con el pensamiento autoritario y sectario. De los dos lados.
Ver al que piensa distinto cómo el enemigo a exterminar es propio del kirchnerismo, y también de aquellos que, en las supuestas antípodas ideológicas, también se presentan como los únicos dueños de la verdad absoluta y revelada.
Prefiero apostar y empezar a construir una sociedad y un país distintos. Construir Puentes en lugar de profundizar trincheras.
Pienso que al modo autoritario, autocrático y populista no se lo puede combatir con más de lo mismo.
No se apaga el fuego con nafta.
Hoy, un candidato presuntamente liberal, nos vuelve a decir lo que tenemos que pensar. Desprecia al que piensa distinto. Lo niega, lo agrade, lo rebaja. Igual que Cristina. Los extremos, finalmente, se terminan pareciendo demasiado.
No comparto los ideales de Javier Milei. No voy a votar enojado, ni me voy a dejar llevar de las narices por el pensamiento maniqueo que hoy me proponen.
Quiero un CAMBIO para el país, y ese cambio es que se termine el AUTORITARISMO, la INTOLERANCIA y la PREPOTENCIA.
No creo que eso se logre con un liderazgo AUTORITARIO, INTOLERANTE y PREPOTENTE.
Ya no está en juego la REPÚBLICA.
Esa pelea ya la dimos en 2013, y en 2015. Y la ganamos.
Ahora está en juego construir un verdadero futuro para nosotros y nuestros hijos.
Tal vez Sergio Massa no sea la salida definitiva. Pero estoy seguro que un salto al vacío solo traería más pobreza y sufrimiento a un país ya extenuado.
En 2013, Massa fue parte de una sociedad movilizada que le puso un freno al kirchnerismo.
Ojalá como presidente vuelva a ser ese dirigente que se animó a plantarse.
Y si no lo es, habrá que generar nuevos liderazgos que sepan encarnar otros ideales.
Ojalá se terminen las coaliciones que solo se definen por oposición al otro.
Terminan en una bolsa de gatos, incapaz de gobernar y transformar.
Argentina merece otro destino, y otra dirigencia política.
Veinte años de grieta ya fueron suficientes, ya nos empobrecieron económica, social, cultural y democráticamente.
Yo elijo dejar de votar con la bronca, el rechazo, el enojo y el odio.
Pensando, analizando, evaluando y optando. De eso se trata un balllotage.
Elijo creer en un CAMBIO, y elijo empezar a construirlo desde cada uno de nosotros.
Sin gritos, sin agresiones, sin falsas antinomias.
Sin supuestas neutralidades, sin apoyos a candidatos invotables solo porque gritan fuerte.
Un voto soñando que la división de nuestro país empiece a quedar definitivamente en el pasado.