30/08/2026
Una ventana al cielo.~
En nuestro periplo por edificios icónicos porteños nos detuvimos en el Observatorio Astronómico de Parque Centenario. Parte del paisaje barrial desde 1944, con paneles solares y antenas parabólicas que le dan carácter científico, es un ámbito siempre activo: observaciones con el mítico telescopio Gautier, charlas y seminarios, y movidas culturales. Las observaciones se realizan en la cúpula con el Gautier o en las terrazas, donde se distribuyen aparatos de alta precisión apuntando al cielo. En la sala de conferencias se dictan cursos sobre iniciación a la astronomía, cosmografía, observación de planetas, construcción de telescopios y más. Todo comenzó hace casi cien años, en la calle Florida, donde un grupo de entusiastas se reunía atraído por algo que se asemejaba a la misma armonía que tal vez percibían en el cosmos: la música.
Las tierras fueron cedidas por la Municipalidad en 1939, pero la construcción se logró gracias al aporte de socios, entre ellos José Naveira, dueño del Castillo Naveira en Luján. La obra fue realizada por José y Antonio Millé, y el edificio responde a un academicismo simplificado con gestos art decó y simetría que dialoga con la cúpula de observación. Construido con adelantos técnicos de la época, cuenta con un hall que conduce a un gran salón de conferencias, biblioteca, taller de telescopios, salón de exposiciones, bar y escaleras hacia las terrazas y la cúpula.
El telescopio Gautier, importado desde Francia en 1882 para observar el paso de Venus delante del Sol, fue trasladado en la década del 40 al Observatorio de Parque Centenario. Pero es en las terrazas donde los aficionados y estudiosos distribuyen telescopios más potentes y realizan sus observaciones.
Todo el edificio de la Asociación está repleto de extraños aparatos. Por la tarde circulan muchísimas personas, en clara actitud de investigación de algo más allá. Eso que tal vez entusiasmaba tanto a sus fundadores, que encontraron en el cielo consuelo para las cosas que estaban pasando y pasarían en la Tierra, un planeta más del misterioso cosmos que habitamos.
Por Pablo Sáez
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