01/03/2026
👁 revistacasaxcasa #254:
Hurlingham de ayer
LAS REDES DE DON VICENTE
Era un clásico verlo tejer en Villa Alemania, sobre la vereda de la calle Pedro de Mendoza, frente a Los Bolos.
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Si pasabas por Pedro de Mendoza casi O’Brien, porque vivías cerca o ibas a la vieja Cancha de Bolos, seguramente habrás visto a Don Vicente cuando tejía sus redes sobre la vereda. Esta es su historia.
Vicente Bruno nació el 28 de julio de 1903 en la ciudad costera de Regio de Calabria, al sur de Italia. Lugar donde creció y se formó en el oficio de pescador.
Emigró, como tantos de sus compatriotas, castigados por la guerra y la situación económica, al país que del otro lado del océano prometía trabajo y prosperidad.
En 1935 encontró su lugar en Mar del Plata, donde trabajó como pescador en los puertos de Mar del Plata y de Quequén, Necochea.
Luego se trasladó a Palermo, en la Capital Federal, donde tuvo un puesto de venta de pescados en un mercado.
El 29 de octubre de 1960 Don Vicente pagó la última de las 3 cuotas de $3.686,80 por un terreno, a Don Diego de las Heras, un vecino lindero de Villa Alemania.
Fue a partir de ahí, que los que pasaban por la cuadra de la calle Pedro de Mendoza empezaron a ver los grandes tramallos que abarcaban la cuadra, desde la esquina de O’Brien hasta la de Hudson. Los ataba con un clavo a los árboles y los terminaba de armar colocándole los plomos y las boyas. También tejía mediomundos y distintos tipos de redes para fútbol y voley que le encargaban los clubes.
Los tramallos que armaba llegaban a tener 100 metros de largo por más de medio metro de altura. Son redes armadas entre dos palos que se ponen en el mar cuando baja la marea y vuelven a buscarlas el día siguiente.
Vicente también era un buen cocinero, una de sus especialidades eran las anchoítas que compraba en la pescadería El pulpito rengo, que estaba en la actual Crucero General Belgrano y Roca, y las hacía rellenas. Su nieto Pablo, al igual que otros integrantes de la familia, continúa con esa pasión heredada, aunque lamenta que las preciadas anchoítas ya no se consigan en Hurlingham. hcxc