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ANDRÉI CHIKATILO: EL CARNICERO DE ROSTOV( Asesinos en serie: capítulo 11 )Su nombre quedó marcado como uno de los más os...
09/08/2025

ANDRÉI CHIKATILO: EL CARNICERO DE ROSTOV

( Asesinos en serie: capítulo 11 )

Su nombre quedó marcado como uno de los más oscuros en la historia criminal de la Unión Soviética. Entre 1978 y 1990, Andréi Románovich Chikatilo asesinó, mutiló y en muchos casos devoró parcialmente a más de 50 personas, en su mayoría niños y adolescentes.

Andréi Chikatilo nació el 16 de octubre de 1936 en la aldea de Yablochnoye, Ucrania, entonces parte de la URSS. Creció en plena Gran Hambruna Soviética (Holodomor), que asoló Ucrania entre 1932 y 1933, dejando millones de mu***os. Sus padres eran campesinos pobres, y el hambre marcó su vida desde pequeño.

Su madre le contaba que, durante la hambruna, un hermano mayor suyo había sido secuestrado y devorado por vecinos desesperados; aunque no existen registros oficiales de ese hermano, el relato dejó una huella psicológica en él.

La infancia de Chikatilo estuvo marcada por la malnutrición, enfermedades y el trauma de la Segunda Guerra Mundial, cuando las tropas alemanas ocuparon su pueblo.

Además, padeció enuresis nocturna (se orinaba en la cama) hasta avanzada edad y sufría bullying por su timidez y problemas de visión. Desde joven también tuvo disfunción sexual, algo que lo avergonzaba profundamente y que más tarde se convertiría en un detonante de sus crímenes.

DEL MAESTRO RESPETADO AL DEPREDADOR OCULTO

De adulto, Chikatilo estudió ingeniería y más tarde pedagogía. Trabajó como maestro y bibliotecario, y se casó con Faina Odnacheva, con quien tuvo dos hijos.

A simple vista, era un ciudadano soviético ejemplar, pero su vida sexual estaba marcada por la frustración. Descubrió que solo podía alcanzar la excitación durante situaciones de dominación, violencia o sufrimiento ajeno.

En 1978 cometió su primer as*****to documentado: la niña Yelena Zakotnova, de 9 años, en la ciudad de Shajtí. La atrajo a una choza abandonada, la intentó violar y, al no poder consumar el acto, la apuñaló y mutiló. Por falta de pruebas, la policía arrestó a otro hombre, quien fue ejecutado injustamente.

Entre 1978 y 1990, Chikatilo desarrolló un patrón letal:

Se ganaba la confianza de menores y jóvenes, muchas veces en estaciones de tren o paradas de autobús.

Los atraía con promesas de comida, dinero o trabajo.

Los llevaba a zonas apartadas del bosque o edificios abandonados.

Los atacaba con extrema violencia: apuñalamientos múltiples, mutilaciones genitales, extracción de órganos y en algunos casos canibalismo.

La mayoría de sus víctimas eran niños, niñas y mujeres jóvenes, pero también asesinó a varios hombres adolescentes. El componente sexual era clave: Chikatilo alcanzaba el orgasmo durante el ataque o al ver el sufrimiento de sus víctimas.

INVESTIGACIÓN Y ARRESTO

La policía soviética se enfrentó a un caso complejo, agravado por la censura estatal: el gobierno no quería admitir que un asesino serial operaba en la URSS, ya que oficialmente ese tipo de crímenes eran “propios de sociedades capitalistas”.

Esto permitió que Chikatilo actuara durante años sin ser capturado. Hubo detenciones erróneas y varias personas inocentes fueron ejecutadas o encarceladas por crímenes que él cometió.

Finalmente, en noviembre de 1990, la policía lo arrestó en una estación de tren en Novocherkassk tras un seguimiento encubierto. Cuando lo interrogaron, negó los crímenes, pero tras varios días confesó 53 as*****tos, describiendo detalles que solo el asesino podía conocer.

EL JUICIO Y LA EJECUCIÓN

El juicio comenzó en abril de 1992 en Rostov del Don y fue un espectáculo mediático. Chikatilo, enjaulado dentro de una celda metálica en la sala, a veces se mostraba desafiante, otras burlón. Llegó a gritar insultos y comportarse de forma errática para aparentar locura.

Fue declarado culpable de 52 as*****tos (uno de los casos no pudo probarse) y condenado a pena de muerte.

El 14 de febrero de 1994, Andréi Chikatilo fue ejecutado de un disparo en la nuca en la prisión de Novocherkassk. Tenía 57 años.

El caso de Chikatilo destapó fallas graves en el sistema policial soviético, revelando cómo la censura política y la incompetencia en las investigaciones permitieron que uno de los peores depredadores humanos actuara durante más de una década.

Su figura se convirtió en símbolo del mal silencioso que puede esconderse bajo una apariencia común: un padre de familia, un maestro… y un asesino caníbal.

EL NIÑO EN EL CEMENTERIO(Relato real de un seguidor)Hace algunos años, falleció nuestra abuela. Mi hermano la quería muc...
08/08/2025

EL NIÑO EN EL CEMENTERIO

(Relato real de un seguidor)

Hace algunos años, falleció nuestra abuela. Mi hermano la quería mucho, pero su trabajo no le dejaba tiempo para visitarla en el cementerio.

Un día libre, decidió salir a pasear con su hijo de 6 años. Fueron a comer, luego a unos juegos que quedaban a pocas cuadras del cementerio, y como todavía eran entre las 4 y 5 de la tarde, pensó que sería una buena ocasión para pasar a ver la tumba de nuestra abuela.

Entraron y, al principio, le costó encontrar el lugar. El cementerio había cambiado, y los caminos ya no eran como antes. Después de unos minutos, finalmente dio con la tumba. Permanecieron ahí un rato, en silencio, mientras su hijo observaba todo a su alrededor.

Al irse, mi hermano decidió tomar un camino distinto para salir más rápido. Sin darse cuenta, se internaron en el sector donde descansaban los niños. Fue entonces cuando su hijo le pidió que lo alzara.

Mi hermano, extrañado, lo cargó. El pequeño lo abrazó con fuerza, escondiendo el rostro en su hombro.
—¿Qué pasa? —preguntó mi hermano.
—Hay un niño… con sangre… que me está mirando —susurró el niño.

Mi hermano trató de tranquilizarlo y le pidió que le mostrara dónde estaba. El pequeño señaló hacia un punto entre las tumbas, pero allí no había nadie.

El niño comenzó a llorar, así que mi hermano aceleró el paso para salir de ese sector. Cuando por fin lo dejaron atrás, el pequeño se calmó… hasta que, justo al llegar a la salida, miró hacia atrás y estalló en llanto otra vez:
—¡El niño con sangre nos viene siguiendo!

Mi hermano, con el corazón acelerado, se apresuró a salir. Solo cuando se alejaron del cementerio, el niño se tranquilizó y dijo:
—Ya no nos sigue… se quedó detrás de las rejas.

Desde ese día, mi hermano jamás volvió a llevarlo al cementerio. Y cuando va solo, evita a toda costa pasar por el sector donde descansan los niños.

MATÍAS "EL GR**GO" JURADO: EL COLECCIONISTA DE HUESOS DE JUJUY-ARGENTINA.( Actualización del caso a día de hoy, jueves 7...
08/08/2025

MATÍAS "EL GR**GO" JURADO: EL COLECCIONISTA DE HUESOS DE JUJUY-ARGENTINA.

( Actualización del caso a día de hoy, jueves 7 de agosto )

Durante años, Matías Fabián Jurado, de 37 años, fue una sombra en el barrio Alto Comedero de San Salvador de Jujuy. Callado. Violento. De mirada torcida. Siempre con machetes. Y siempre con un perro al lado. Nadie imaginaba que en el fondo de esa vivienda de piso de tierra, se ocultaban restos humanos quemados, desmembrados y alimentados a animales.

Hoy, Argentina lo conoce como “el asesino serial de Jujuy”, y su historia ap***s empieza a ser revelada.

Matías Jurado ya sabía lo que era matar. A los 17 años, en 2004, asesinó a un joven con un arma blanca y fue condenado por homicidio simple. Pasó 10 años preso. Volvió a la calle en 2014. Desde entonces acumuló causas por robo, violencia, amenazas y lesiones. Pero nadie imaginó que podía estar repitiendo el patrón, perfeccionando su oscuridad.

En 2020, recuperó la libertad definitivamente. Y volvió al barrio. Con más ira. Con menos escrúpulos. Y con una nueva forma de cazar.

Cinco hombres desaparecidos. Todos pobres. Todos solos.

Entre 2021 y 2025, comenzaron a desaparecer hombres en situación de calle. Nadie los buscaba. Nadie los extrañaba. Salvo una madre y algunos vecinos.
Todos varones. Todos vulnerables. Todos vistos por última vez entrando a la casa de Jurado.

Jorge Omar Anachuri (68)

Juan Carlos González

Juan José Ponce

Miguel Ángel Quispe

Sergio Alejandro Sosa

Las cámaras los mostraban bajando de un taxi, cruzando la reja de esa vivienda tapada por árboles y perros. Pero nadie los vio salir jamás.

Cuando la policía allanó la vivienda de Jurado, el horror se desató en pedazos.
Restos humanos quemados. Huesos, fragmentos de piel, pelos. Incluso una nariz.
Parte de esos restos fueron hallados en platos donde comían sus perros.
Otros fueron tirados en baldíos. Y muchos, simplemente enterrados en bolsas, al fondo de la casa, bajo tierra, junto a basura, cenizas y herramientas de jardín.

Los investigadores aseguran que algunos restos fueron tan degradados que podrían haber desaparecido en el sistema digestivo de los animales.

Y eso es solo lo que se halló. Todavía hay piezas sueltas, bolsas abiertas y paredes repintadas sospechosamente.

¿Un psicópata oculto a la vista?

Los peritos trabajan para construir su perfil psiquiátrico. No es un demente. Es lúcido. Entiende lo que hizo. Sabe por qué lo hizo. Y todo indica que actuó con método.

Su rutina se repetía:

Llevaba hombres los viernes a su casa.

Los emborrachaba o drogaba.

Luego los atacaba y descuartizaba.

Incineraba parte del cuerpo.

Enterraba el resto.

Y los animales se encargaban del resto.

Tenía machetes escondidos. Herramientas de jardinería. Una casa con espacios oscuros, aislados. Y un cómplice silencioso: su sobrino de 16 años, que finalmente habló.

SU SOBRINO FUE EL TESTIGO QUE REVELÓ EL IN****NO:

> “Los viernes llegaban hombres distintos. Mi tío me decía que me fuera. Yo sabía que pasaban cosas malas. A veces encontraba fuego, cenizas, y bolsas con olor horrible.”

Su testimonio, brindado ante la justicia en Cámara Gesell, fue la clave para abrir la causa.
Gracias a él, se encontraron restos enterrados en lugares precisos.
Y se reconstruyó el patrón del horror.

COMO VA LA CAUSA A DIA DE HOY, JUEVES 7 DE AGOSTO DE 2025:

Imputado por homicidio agravado por ensañamiento (Jorge Anachuri).

Prisión preventiva por 120 días.

Se investiga su responsabilidad en cuatro desapariciones más.

Se están peritando celulares, paredes repintadas y nuevas fosas.

Matías Jurado, mientras tanto, se declaró inocente.
Negó todo. Dice que no conoce a las víctimas. Que no sabe de qué restos le hablan.
Pero el barrio sabe. Y no quiere callar más.

Lo que dicen sus vecinos:

> “Siempre fue raro. Amenazaba a los chicos con machetes. Tenía perros agresivos. Y la casa olía feo todo el tiempo.”
– Vecina de la cuadra

> “Ese chico (el sobrino) vivía aterrorizado. Nadie quería hablar, pero todos sospechábamos.”
– Vendedor ambulante

¿Un asesino serial argentino en pleno 2025?

Argentina ha tenido asesinos múltiples. Pero el caso Jurado es distinto.

Porque mataba a los invisibles.

Porque sus crímenes no fueron vistos ni denunciados por años.

Porque su horror fue compartido con animales.

Y porque todo ocurrió en silencio, bajo el mismo techo de siempre.

Hoy, la investigación sigue. Hay cuerpos que aún no aparecen. Hay pruebas que el tiempo, el fuego y los perros podrían haber destruido.

Desde nuestra página, Testigos del Horror seguiremos informando sobre este caso.

EL BESO MAS DOLOROSO DEL MUNDOSomayeh Mehri tenía 29 años y vivía en una aldea cerca de Teherán. Estaba casada con Amir,...
06/08/2025

EL BESO MAS DOLOROSO DEL MUNDO

Somayeh Mehri tenía 29 años y vivía en una aldea cerca de Teherán. Estaba casada con Amir, un hombre violento que durante años la golpeó, la humilló y la amenazó. Cuando Somayeh se cansó de los abusos y pidió el divorcio, él le dijo una frase que marcaría su destino:
“Si me dejas, nunca vivirás con la cara que tienes hoy.”

Una noche de junio de 2011, Amir esperó a que su esposa y su hija Rana —de ap***s 3 años— se durmieran. Se acercó en silencio, y sin que pudieran defenderse, les arrojó ácido en el rostro. El ataque fue brutal.

Somayeh quedó completamente desfigurada. Perdió la visión. Su piel se derritió. Rana, la pequeña, perdió un ojo y quedó con secuelas de por vida.

La imagen de madre e hija besándose en el hospital recorrió el mundo. Fue una fotografía desgarradora que no necesitó palabras: hablaba de amor, dolor y horror.

El padre de Somayeh vendió sus tierras para pagar las cirugías. Los vecinos ayudaron. El gobierno prometió colaboración. Pero nada alcanzaba.

En 2015, después de más de 30 operaciones y años de sufrimiento físico y emocional, Somayeh murió a causa de las secuelas del ataque. Rana, que entonces tenía 7 años, quedó al cuidado de su abuelo.

El agresor fue encarcelado, pero hasta el día de hoy no hay constancia de una condena firme ni se ha hecho pública una sentencia ejemplar.

El caso conmocionó al país. Se iniciaron campañas para restringir la venta de ácido y endurecer las p***s. En 2019 se aprobó una ley que prometía castigos más severos, pero en la práctica, la impunidad sigue siendo la regla.

Irán aún no cuenta con una legislación efectiva que proteja a las mujeres de la violencia machista. Y la historia de Somayeh es solo una entre cientos.

Ella murió. Pero Rana sigue viva. Y con cada nueva cirugía, con cada mirada que esquiva, el horror de aquella noche sigue respirando.

HENRI DÉSIRÉ LANDRU: "EL BARBA AZUL DE GAMBAIS"( Asesinos en serie: capítulo 10 )Henri Désiré Landru pasó a la historia ...
05/08/2025

HENRI DÉSIRÉ LANDRU: "EL BARBA AZUL DE GAMBAIS"

( Asesinos en serie: capítulo 10 )

Henri Désiré Landru pasó a la historia como uno de los asesinos seriales más meticulosos y escurridizos de la Francia de principios del siglo XX. Su caso estremeció a toda Europa, no solo por el número de mujeres que mató, sino por la frialdad con la que lo hizo: seducía, engañaba, despojaba y eliminaba… sin dejar rastros.

Henri Désiré Landru nació el 12 de abril de 1869 en París, Francia, en el seno de una familia modesta. Su padre era un empleado de la fábrica de muebles del gobierno y su madre, ama de casa. A diferencia de otros asesinos seriales, Landru no sufrió abusos, ni traumas visibles en su niñez. Era un niño inteligente, educado en una escuela católica, y fue monaguillo durante su infancia.

Desde joven demostró un carácter astuto, pero también manipulador. Fue expulsado de la escuela técnica por mal comportamiento, aunque más tarde consiguió trabajo como dibujante mecánico.

En 1891 se casó con Marie-Catherine Rémy, con quien tuvo cuatro hijos. A pesar de tener familia, Henri ya estaba envuelto en actividades delictivas menores como estafas, falsificación de documentos y fraude financiero.

Durante la Primera Guerra Mundial, Francia vivía una época de caos social y escasez. Muchas mujeres quedaban solas mientras sus maridos iban al frente o desaparecían. Landru vio en esa vulnerabilidad una oportunidad perfecta.

Usando distintos alias, comenzó a publicar anuncios matrimoniales falsos en diarios de la época. Se presentaba como un viudo acomodado que buscaba esposa. Su plan era metódico: elegía mujeres mayores, solitarias, sin familia cercana ni vínculos fuertes, las seducía con promesas de matrimonio, las convencía de vender sus bienes, retiraban sus ahorros y desaparecían con él.

Una vez que las tenía bajo su control, las llevaba a una casa alquilada en Gambais, al suroeste de París. Allí se perdía todo rastro de ellas.

¿CÓMO MATABA LANDRU?

Nunca se encontraron cuerpos completos de sus víctimas. Pero la policía halló restos óseos, dientes y cenizas humanas en la estufa y el horno de la casa de Gambais. La teoría más aceptada es que Landru asesinaba a las mujeres por estrangulamiento o con algún método silencioso, y luego quemaba los cuerpos para eliminar toda evidencia.

En total, se le atribuyen al menos 11 as*****tos confirmados entre 1915 y 1919:

Todas desaparecieron tras reunirse con él. Nunca volvieron a ser vistas con vida.

EL ARRESTO Y EL JUICIO

Henri Landru fue arrestado en abril de 1919 gracias a la denuncia de la familia de Célestine Buisson, quien comenzó a investigar su desaparición por su cuenta. Al ser detenido, usaba un alias, pero la policía pronto descubrió que había utilizado más de 90 identidades falsas en sus estafas y contactos con mujeres.

Durante el registro en su domicilio, se encontraron libretas con nombres y detalles de mujeres, así como muebles y objetos que pertenecían a víctimas desaparecidas. Aunque nunca confesó los crímenes, las pruebas circunstanciales eran abrumadoras.

El juicio se celebró en 1921 y atrajo enorme atención mediática. Landru se presentó como un hombre tranquilo, elegante, incluso sarcástico. Se negó a declarar detalles comprometedores y se limitó a decir:
“Si estos huesos son humanos, entonces sí, los maté. Pero si no lo son, su acusación cae.”

Fue condenado a muerte el 30 de noviembre de 1921 por 11 as*****tos.

Henri Désiré Landru fue ejecutado en la guillotina el 25 de febrero de 1922 en la prisión de Versalles. Tenía 52 años. Hasta el último momento, nunca admitió su culpabilidad, ni expresó arrepentimiento alguno. Su esposa y sus hijos siempre dijeron que no sabían nada de sus crímenes.

EL BARBA AZUL DE LA VIDA REAL

A Landru se lo comparó con el personaje folclórico de Barba Azul, un hombre que mataba a sus esposas en secreto. Su historia inspiró libros, películas y obras teatrales, pero la realidad fue mucho más siniestra que la ficción.

Landru no mataba por placer sexual, ni por impulsos descontrolados. Lo hacía por dinero, con frialdad, paciencia y cálculo.

Fue un asesino de clase media que usó el encanto y la confianza como armas letales.

Testigos del Horror.

El mal no siempre grita. A veces llega con modales, flores… y una cita.

MATÍAS “EL GR**GO” JURADO – EL ASESINO SERIAL DE JUJUY, ARGENTINA  Alto Comedero, San Salvador de JujuyMatías Jurado, 37...
04/08/2025

MATÍAS “EL GR**GO” JURADO – EL ASESINO SERIAL DE JUJUY, ARGENTINA

Alto Comedero, San Salvador de Jujuy

Matías Jurado, 37 años, fue detenido tras el hallazgo de restos humanos en su casa. La policía lo investiga por al menos cinco homicidios. Todas las víctimas eran hombres en situación de calle.

El patrón se repite: los contactaba los viernes, les ofrecía trabajo o alcohol, y los llevaba a su vivienda. Nunca salían.

En el fondo de su casa encontraron fragmentos de huesos, piel humana, manchas de sangre, bolsas negras y herramientas con rastros biológicos. Su sobrino de 16 años confesó que “los viernes pasaban cosas malas”.

Vecinos aseguran haber visto ingresar a varias personas al lugar, pero no recuerdan haberlas visto salir. Las autoridades sospechan que Jurado drogaba, asesinaba, descuartizaba y quemaba los cuerpos. También habría enterrado partes en distintos sectores del terreno.

Hoy está imputado por un homicidio, pero la fiscalía lo investiga por otros cuatro. El caso fue declarado “complejo”. La escena: escalofriante. La verdad: aún incompleta.

La casa sigue siendo peritada. No se descartan más víctimas.

Seguiremos con este caso a medida que se vayan sabiendo más detalles de sus crímenes.

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EL ESPEJO DE MI TÍA(Relato real de Krizia M. Riverón Collado)Mi nombre es Krizia, y lo que estás a punto de leer me ocur...
04/08/2025

EL ESPEJO DE MI TÍA

(Relato real de Krizia M. Riverón Collado)

Mi nombre es Krizia, y lo que estás a punto de leer me ocurrió de verdad.
No busco convencer a nadie. Solo contar lo que viví.

Todo comenzó en 1998, el año en que falleció mi tía. Tenía ap***s 18 años.
Mi abuela, que por entonces era espiritista, hizo hasta lo imposible para salvarla. Pero nada funcionó.
Dicen que hay muertes que no se pueden evitar… y esta fue una de ellas.

Tras su fallecimiento, mi abuela juró sobre el cuerpo de su hija que jamás volvería a involucrarse con el mundo espiritual. Rompió sus collares, sus cruces, y enterró su fe en el mismo instante en que enterró a su hija.

Pasaron los años. Yo nací.
Y cuando cumplí 14, a mi abuela le diagnosticaron cáncer.

A los 20, ella vino a vivir conmigo. Y con ella trajo un espejo antiguo, grande, con manchas negras en los bordes del vidrio.
Cuando lo bajaron del camión de mudanza, el espejo cayó. Pero no se rompió.
Un detalle curioso… o quizás una advertencia.

Ese espejo había sido un regalo de 15 para mi tía fallecida.
Mi abuela me lo entregó como quien entrega un legado, una memoria, una conexión.
Nunca conocí a mi tía, pero tenía fotos suyas. Era hermosa. De esas bellezas tranquilas que parecen esconder secretos.

La primera noche que tuve el espejo en mi cuarto, no pude dormir.
Sentía una presencia, como si alguien me mirara desde dentro del vidrio.
Y sin darme cuenta, cada tanto, mi vista volvía hacia él… como si algo me llamara.

Una madrugada, me quedé profundamente dormida. Y entonces lo sentí.
Una caricia en los pies.
Y, sin saber por qué, murmuré un “sí”.
Segundos después, la presión en la cama… alguien se sentaba en la punta.
Abrí los ojos…
Y ahí estaba.
Mi tía. Sonriendo. Mirándome.

El terror fue absoluto. Quise gritar, moverme, correr… pero el cuerpo no me respondía.
Estaba atrapada.
¿Parálisis del sueño? Tal vez. Pero la vi. Con una nitidez imposible de explicar.

Cerré los ojos con fuerza y así estuve, inmóvil, durante lo que parecieron horas.
Cuando logré volver a moverme, la habitación estaba vacía.

Le conté todo a mi abuela. Ella me escuchó en silencio.
Y solo me dijo que su hija no había mu**to por voluntad propia, sino por una bacteria letal que la atacó sin aviso.
“Quizás solo vino a visitarte”, dijo. “Nada más”.

Hace ap***s dos semanas, mi abuela también falleció.
Y desde entonces, cada vez que miro el espejo, sonrío.
Porque sé que están juntas.
Y en el fondo… espero su próxima visita.

DESOLLADO VIVO POR CORRUPCIÓN: UNA LECCIÓN MACABRA DE LA ANTIGUA PERSIALa escena que muestra esta pintura del siglo XVI ...
04/08/2025

DESOLLADO VIVO POR CORRUPCIÓN: UNA LECCIÓN MACABRA DE LA ANTIGUA PERSIA

La escena que muestra esta pintura del siglo XVI representa uno de los castigos más brutales que se hayan aplicado contra un funcionario corrupto.

Sisamnes fue un juez real durante el reinado de Cambises II, rey de Persia, hacia el año 500 a.E.C. Se descubrió que había aceptado un soborno y dictado una sentencia injusta. El rey, al enterarse, ordenó su arresto inmediato.

El castigo fue claro y despiadado: Sisamnes fue desollado vivo, como escarmiento público.

Antes de morir, el rey le preguntó quién debía sucederlo en el cargo. Sisamnes, con la misma codicia que lo había condenado, eligió a su propio hijo, Otanes. El rey aceptó su propuesta, pero con una advertencia mortal.

La silla del nuevo juez fue tapizada con la piel de su padre. Cada vez que Otanes se sentara a impartir justicia, debía recordar el destino que le esperaba si seguía los pasos de Sisamnes.

Un castigo ejemplar. Una advertencia silenciosa. Y una lección que, siglos después, sigue dando escalofríos.

DENNIS NILSEN: EL ASESINO DE LA CHAQUETA ( Asesinos en serie: capítulo 9 )Dennis Nilsen es considerado uno de los asesin...
03/08/2025

DENNIS NILSEN: EL ASESINO DE LA CHAQUETA

( Asesinos en serie: capítulo 9 )

Dennis Nilsen es considerado uno de los asesinos seriales más notorios del Reino Unido. A lo largo de cinco años, asesinó al menos a 15 hombres. Su historia fue silenciada durante mucho tiempo, hasta que un descubrimiento accidental reveló el in****no que mantenía oculto en las cañerías de su hogar.

INFANCIA MARCADA POR LA SOLEDAD

Dennis Andrew Nilsen nació el 23 de noviembre de 1945 en Fraserburgh, Escocia. Fue el segundo de tres hermanos. Su infancia fue solitaria y emocionalmente inestable. Su padre, un militar noruego, abandonó a la familia cuando Dennis tenía pocos años. Su madre lo crió con ayuda de su abuelo, quien se convirtió en su figura más importante.

La muerte de su abuelo, cuando Dennis tenía 6 años, fue un evento traumático. La familia lo obligó a ver el cadáver en el ataúd. Ese hecho marcó el comienzo de una extraña fijación con la muerte y los cuerpos inertes. A partir de la adolescencia, Nilsen comenzó a experimentar una profunda confusión con respecto a su sexualidad, sumada a una creciente obsesión con el control y la soledad.

En su juventud se unió al ejército británico, donde trabajó como cocinero durante más de una década. Luego, fue parte de la policía y más tarde trabajó como funcionario público. A simple vista, llevaba una vida tranquila. Era educado, reservado y nadie sospechaba que detrás de esa fachada vivía un asesino metódico y profundamente perturbado.

A diferencia de muchos asesinos seriales, Nilsen no era impulsivo ni desorganizado. Su impulso asesino nació del miedo al abandono. Él mismo confesó que cometía los as*****tos porque no soportaba ver partir a sus compañeros después del s**o. Así que los mataba para mantenerlos cerca.

LOS ASESINATOS: UNA MENTE FRÍA Y SISTEMÁTICA

Entre 1978 y 1983, Nilsen asesinó a al menos 15 hombres, aunque se sospecha que podrían haber sido más. Sus víctimas eran generalmente jóvenes vulnerables: personas sin hogar, estudiantes o trabajadores ocasionales, a quienes conocía en bares y ofrecía comida, alcohol o alojamiento.

Una vez en su apartamento, los emborrachaba, los estrangulaba (a veces con una corbata) y luego los ahogaba en una bañera para asegurarse de que estuvieran mu***os. Posteriormente, los bañaba, vestía y mantenía los cadáveres durante días, e incluso semanas, en su cama o sillones. Conversaba con ellos, veía televisión a su lado o dormía junto a los cuerpos.

Cuando el cuerpo comenzaba a descomponerse, lo desmembraba. Algunos restos los guardaba en bolsas de basura dentro de armarios, bajo el piso o dentro del armario. En otras ocasiones, quemaba partes del cuerpo en una fogata en el jardín.

Cuando se mudó a un nuevo departamento sin jardín, comenzó a arrojar los restos por el inodoro y por el sistema de drenaje del edificio, lo que acabaría siendo su error fatal.

En febrero de 1983, los vecinos del edificio en Cranley Gardens, Londres, comenzaron a quejarse por tuberías bloqueadas y mal olor. Un técnico de mantenimiento revisó las cañerías y encontró restos humanos en descomposición.

La policía fue alertada. Esa misma noche, Nilsen fue interrogado. Cuando le preguntaron si sabían de quién eran los restos, respondió tranquilamente:
“Sí. Esos restos son míos.”

En el registro de su departamento encontraron restos humanos esparcidos en bolsas de basura, una cabeza en un armario, huesos bajo el piso y un diario con detalles espeluznantes de cada crimen. Nilsen confesó haber matado a 15 hombres. Recordaba nombres, fechas y métodos. Nunca mostró remordimiento.

JUICIO Y CONDENA

El juicio comenzó en octubre de 1983. Su defensa argumentó locura, pero fue declarado culpable de seis as*****tos y dos intentos de as*****to. Fue condenado a cadena perpetua con recomendación de cumplir al menos 25 años, aunque en 1994 esa condena se volvió de por vida sin posibilidad de libertad condicional.

En prisión fue un interno conocido por su actitud desafiante. Pasó años escribiendo memorias, dando entrevistas e incluso entablando batallas legales para que se respetaran sus derechos como recluso.

Dennis Nilsen murió el 12 de mayo de 2018, a los 72 años, en la prisión de Full Sutton, por complicaciones tras una cirugía abdominal. Nadie reclamó su cuerpo. Sus cenizas fueron esparcidas en un lugar desconocido por orden de las autoridades penitenciarias.

El caso de Dennis Nilsen fue comparado muchas veces con el de Jeffrey Dahmer, no solo por la necrofilia, el canibalismo insinuado y la conservación de cadáveres, sino por su carácter metódico, calculador y aparentemente tranquilo. Ambos vivieron una doble vida en departamentos que se convirtieron en verdaderos cementerios urbanos.

Nilsen no mataba por odio, placer sexual directo ni por impulso: mataba porque no podía soportar la idea de estar solo.

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AILEEN WUORNOS: ¿VÍCTIMA O MONSTRUO?( Asesinos en serie: capítulo 8 )Aileen Wuornos es una figura que genera controversi...
02/08/2025

AILEEN WUORNOS: ¿VÍCTIMA O MONSTRUO?

( Asesinos en serie: capítulo 8 )

Aileen Wuornos es una figura que genera controversia incluso décadas después de su muerte. Para algunos fue una víctima del abuso, la pobreza y el abandono. Para otros, una asesina despiadada que encontró placer en matar. Lo cierto es que su historia es una de las más oscuras del crimen real moderno.

UNA INFANCIA SIN OPORTUNIDADES

Aileen Carol Pittman nació el 29 de febrero de 1956 en Rochester, Michigan. Nunca conoció a su padre, Leo Dale Pittman, quien fue condenado por delitos sexuales contra menores y se suicidó en prisión antes de que ella cumpliera los 14 años. Su madre, Diane Wuornos, la abandonó cuando tenía ap***s un año de vida. Tanto Aileen como su hermano mayor, Keith, fueron adoptados por sus abuelos maternos, quienes ocultaron la verdad haciéndoles creer que eran sus padres biológicos.

Aileen fue víctima de múltiples abusos físicos y sexuales durante su niñez. A los 11 años comenzó a ofrecer favores sexuales a cambio de ci*******os, comida o dinero. A los 14 años, quedó embarazada producto de una violación; su hijo fue dado en adopción al poco tiempo. Poco después, fue expulsada de la casa de sus abuelos y comenzó a vivir en la calle, dependiendo de la prostitución para sobrevivir.

Desde la adolescencia acumuló antecedentes por delitos menores como robo, conducción bajo los efectos del alcohol, alteración del orden y porte ilegal de armas.

DE SUPERVIVIENTE A ASESINA

A finales de los años 80, Aileen se encontraba en Florida ejerciendo la prostitución en zonas de autopista. En 1986, conoció a Tyria Moore, una camarera con quien inició una relación sentimental. Vivían juntas, y Aileen se encargaba de conseguir el dinero ejerciendo el trabajo sexual.

Entre 1989 y 1990, Aileen Wuornos asesinó a siete hombres. Su modo de operar fue siempre el mismo: los abordaba mientras trabajaba como pr******ta, los convencía para llevarla en sus vehículos, y en algún momento durante el trayecto, los asesinaba con una pi***la calibre .22. Luego abandonaba los cuerpos en zonas boscosas o caminos rurales.

Las víctimas fueron:

1. Richard Mallory (noviembre 1989): propietario de una tienda de electrónica. Su muerte fue el primer as*****to conocido.

2. David Spears (mayo 1990): trabajador de la construcción.

3. Charles Carskaddon (mayo 1990): obrero.

4. Troy Burress (julio 1990): vendedor ambulante.

5. Charles Humphreys (septiembre 1990): exjefe de policía y trabajador social.

6. Walter Gino Antonio (noviembre 1990): camionero y exmilitar.

7. Peter Siems (fecha incierta, cuerpo no recuperado): misionero retirado.

Wuornos declaró que todos la habían intentado violar o atacar, y que mató en defensa propia. Sin embargo, la evidencia forense, las circunstancias y el patrón de los crímenes sugirieron lo contrario. En varios casos robó los vehículos, pertenencias y dinero de sus víctimas.

ARRESTO Y CONFESIÓN

El 9 de enero de 1991, Aileen fue detenida en un bar en Port Orange, Florida, gracias a las huellas dactilares encontradas en un auto robado de una de las víctimas. Su pareja, Tyria Moore, fue localizada en otro estado y convencida por la policía para cooperar en la investigación. Moore aceptó grabar llamadas telefónicas a Aileen, en las que la instó a confesar.

Finalmente, Wuornos admitió los as*****tos en una confesión grabada. Reconoció haber matado a los hombres, pero insistió en que había actuado en defensa propia. Su frialdad al narrar los hechos sorprendió incluso a los investigadores.

El juicio por el as*****to de Richard Mallory comenzó en enero de 1992. La fiscalía lo presentó como un crimen premeditado. Aunque Mallory tenía antecedentes por violación, el tribunal no aceptó el argumento de defensa propia. Aileen fue condenada a muerte el 27 de enero de 1992. Posteriormente, fue declarada culpable de otros cinco as*****tos y recibió seis p***s de muerte en total.

Durante el juicio, Aileen mostró comportamientos erráticos, a veces coléricos, a veces resignados. Su estado mental fue debatido, pero fue considerada legalmente competente.

SU VIDA EN PRISIÓN Y LA EJECUCIÓN

Mientras permanecía en el corredor de la muerte en la Prisión Estatal de Florida, Wuornos fue objeto de interés mediático. Varios periodistas y cineastas documentaron su historia, incluyendo la realizadora Nick Broomfield, quien grabó dos documentales sobre ella.

Con el paso del tiempo, su conducta se deterioró. Declaraba estar perseguida por “fuerzas ocultas”, aseguraba que el sistema penitenciario la torturaba, y pedía su ejecución cuanto antes. Renunció a todas las apelaciones legales en 2001.

El 9 de octubre de 2002, Aileen Wuornos fue ejecutada por inyección letal. Tenía 46 años.

Sus últimas palabras fueron:

> “Sí, me gustaría decir que estoy navegando con la Roca, y volveré como el Día del Juicio con Jesucristo... volveré.”

No pidió una última cena elaborada, solo una taza de café.

Aileen Wuornos fue una asesina. Pero también fue una mujer criada en el abandono, abusada desde la infancia, expulsada por todos los sistemas de protección social. Su historia no es solo la de una criminal, sino la de una vida marcada por el trauma y la desesperación.

Hasta el día de hoy, sigue siendo símbolo de debate entre quienes la ven como una víctima que fue empujada al límite y quienes la consideran una depredadora disfrazada de mártir.

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