30/08/2026
Después del escándalo del vacunatorio, Pilar vuelve a reclamar: impuestos, cloacas y una pregunta incómoda para Federico De Achával
Diario de la ciudad de Manuel Alberti www.manuelalberti.com.ar — 30 de agosto de 2026 El escándalo del exvacunatorio del kilómetro 46 todavía no terminó y cuando las imágenes de aquel edificio abandonado comenzaron a recorrer el país, apareció otra realidad de Pilar que tampoco es nueva, pero que vuelve a hacerse visible: vecinos que cuestionan la gestión municipal y reclaman servicios básicos, especialmente cloacas, mientras rechazan una presión tributaria que consideran cada vez más difícil de soportar.
La polémica por el exvacunatorio sumó además un capítulo inesperado. El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, salió públicamente a defender lo que había sido aquel centro sanitario y cuestionó el modo en que se produjo el desalojo judicial.
Kreplak sostuvo que el 13 de marzo de 2025 la Justicia desalojó “de manera intempestiva” el predio del kilómetro 46 y que no se permitió retirar elementos de trabajo, vacunas e insumos. También lamentó el estado actual del edificio y recordó que allí se aplicaron más de 440.000 dosis contra el Covid-19.
La explicación provincial coloca parte de la responsabilidad en la decisión judicial. El Municipio, por su parte, sostiene que mientras tuvo la administración del lugar lo mantuvo en buenas condiciones y que, desde la restitución judicial, quedó impedido de ingresar.
Pero la discusión política no desaparece por eso ya que una pregunta sigue instalada entre los vecinos: ¿Cómo puede terminar de esa manera un predio que durante años fue presentado como un modelo de gestión sanitaria y que estaba bajo responsabilidad estatal?
Esta lapidaria pregunta golpea directamente sobre la imagen del intendente de Pilar, Federico De Achával y este no puede escapar.
El vacunatorio fue una de las imágenes más importantes de su gestión durante la pandemia y hoy esa misma imagen aparece asociada al abandono, a documentación tirada, a insumos médicos y a una investigación que obligó incluso a retirar material sanitario del lugar.
Como si el escándalo no alcanzara, ahora la Justicia abrió otro interrogante y es si el vacunatorio del kilómetro 46 contaba con la correspondiente habilitación sanitaria para funcionar. El juzgado solicitó informes al Ministerio de Salud bonaerense para determinar qué autoridad tenía competencia para habilitar el establecimiento y bajo qué normativa funcionó durante la pandemia. La cuestión todavía se encuentra bajo investigación, pero agrega una pregunta más a un caso que no deja de sumar capítulos: ¿el vacunatorio que durante la pandemia fue presentado como un modelo de gestión sanitaria contaba efectivamente con todas las habilitaciones necesarias?
DE ACHAVAL: DE LAS VACUNAS A LAS CLOACAS
Pilar tiene otro problema que no necesita videos virales o medios nacionales hablando de ellos para existir y sin duda alguna son “Las cloacas”.
Mientras la discusión política gira alrededor de obras, inauguraciones y proyección electoral, todavía existen sectores del distrito donde los vecinos reclaman acceso a servicios sanitarios básicos y se manifiestan sentirse en el medioevo.
En julio, el propio Municipio y organismos provinciales informaron que se trabaja en un proyecto para llevar cloacas al barrio Monterrey, en Presidente Derqui. También se informó sobre obras de saneamiento vinculadas a la Planta Depuradora Champagnat, con un alcance proyectado para algunos habitantes.
Federico de Achával tiene una deuda pendiente con los vecinos que todavía esperan. Pilar tiene recursos importantes y recauda cada vez más, entonces surge una pregunta incómoda para el municipio ¿Por qué tantos vecinos continúan reclamando servicios esenciales que afectan su salud, calidad de vida y la propia dignidad?
La discusión lleva a querer saber ¿Qué recibe el vecino a cambio?
Uno de los puntos que más malestar genera es la denominada “Tasa Vial”, que representa un 2,5% sobre el expendio de combustibles y la “Tasa de protección ambiental” del 2% sobre el valor neto del ticket en supermercados.
Si bien estos gravámenes fueron cuestionados judicialmente, en junio de este año, la Suprema Corte bonaerense rechazó, lamentablemente para los pilarenses, el recurso presentado contra esa y otras tasas municipales, por lo que el tributo continúa vigente.
El hecho de que una tasa haya sido avalada judicialmente no significa que deje de existir el debate político y ese debate está en la calle y en las redes.
El reclamo es sencillo de entender: “Si pagamos más, queremos saber qué recibimos.”
En un distrito donde todavía se reclama por cloacas, calles, infraestructura y servicios, la pregunta adquiere ¿Una gestión cara o una gestión que todavía tiene deudas?
Achával tiene derecho a defender su administración, también tiene derecho a proyectarse políticamente. De hecho, como señalamos en nuestra nota anterior, el propio intendente reconoció públicamente que le gustaría ser candidato a gobernador y habló de la posibilidad de que un intendente con experiencia territorial llegue a conducir la Provincia.
Pero cuanto más alto es el objetivo político, mayor es la exigencia. Si Federico de Achával pretende gobernar la Provincia de Buenos Aires, inevitablemente deberá explicar primero cómo pretende resolver los problemas del distrito que gobierna actualmente.
¿Puede hablarse de un modelo de gestión provincial cuando todavía hay vecinos de Pilar que esperan cloacas?
La vecina A. Contente comentó al respecto desde Facebook “en Pilar falta cloacas, gas y agua potable y (De Achával) mira para otro lado”.
D. Pérez también expresó “Vivimos en el 2026 en el municipio más caro y los impuestos más caros de toda la provincia de Bs.As. y seguimos tomando agua de un pozo y defecando en otro porque no hay cloacas ni agua corriente… Nada más que decir”.
¿Es razonable que un vecino pague una tasa sobre el combustible y al mismo tiempo reclame servicios básicos? ¿Cuánto recauda el Municipio y cuánto vuelve efectivamente a los barrios? ¿Cuánto se gasta el Municipio en publicidad institucional oficial para medios? ¿Hasta qué punto la publicidad vinculada a la gestión municipal termina contribuyendo a construir la imagen política personal de un intendente que aspira a proyectarse hacia la Gobernación?
Son preguntas incómodas, pero son preguntas legítimas y mientras los comunicados oficiales intentan explicar responsabilidades y los funcionarios discuten quién debía custodiar el predio, las redes sociales reflejan otra temperatura.
La indignación de muchos vecinos fue inmediata en redes tras lo expuesto por el caso del exvacunatorio y la posible candidatura a gobernador de parte de Federico De Achával. El contraste resulta difícil de ignorar ya que por un lado un gobierno que muestra obras, anuncios proyectos y Fiestas Patronales; por el otro, imágenes de un antiguo vacunatorio abandonado y licencias de conducir con datos sensibles de personas esparcidos en el lugar y vecinos reclamando cloacas y cuestionando el costo de las tasas.
La política puede discutir estadísticas y es comprensible pero el vecino mira su realidad cotidiana, su metro cuadrado; cuando esa realidad no coincide con el discurso oficial, aparece el enojo.
El problema ya no es solamente el vacunatorio, el episodio del kilómetro 46 pudo haber sido presentado como un problema estrictamente judicial que políticamente dejó algo más profundo. Puso nuevamente bajo la lupa la gestión de Federico De Achával con reclamos históricos de los vecinos: cloacas, infraestructura y presión tributaria.
Ahora, el verdadero problema que afectó su imagen a nivel nacional para De Achával puede no ser solamente lo ocurrido en el kilómetro 46. El verdadero problema es que el episodio abrió una discusión mucho más grande y es ¿Qué tipo de gestión tiene Pilar? ¿Una gestión que tiene capacidad para proyectarse políticamente hacia la Provincia? ¿O una gestión que todavía debe resolver demasiadas necesidades básicas dentro de su propio territorio?
Al final del día el ticket del hipermercado, el del combustible cargado y la calle del barrio con aguas servidas son mucho más difíciles de esconder que cualquier encuesta de imagen. De eso no se vuelve y el vecino lo sabe, incluso abarca también a los vecinos que apoyan su gestión y que son quienes están sin cloacas y pagan de más el combustible y los alimentos en Pilar también, pero deciden callar y avalar. Esto deja una pregunta final ¿El que calla, es cómplice?