17/10/2025
Juguito de límites
A veces nos cuesta decir que no.
Por empatía, por miedo a herir, o simplemente por costumbre.
Y sin darnos cuenta, vamos sirviendo de nuestro vaso hasta quedarnos vacíos.
Poner límites no es cerrarse, es cuidar el equilibrio.
Es entender que cuando uno se pasa dando, se desconecta de sí mismo.
Y desde el cansancio o la culpa, no se puede dar nada genuino.
Tomarse un juguito de límites es recordar que tu energía no es infinita.
Que cuidar tu burbuja es la forma más sana de seguir compartiendo con otros.
Decir “no” también es una forma de amor:
Amor propio, y amor por vínculos más claros, honestos y sostenibles.
Así que, la próxima vez que sientas que todo te pide más de lo que podés dar…
Respirá, servite un sorbo, y recordá:
el juguito de límites se toma sin culpa, y con hielo