03/09/2026
Una muerte y muchas dudas en el Alto Uruguay
Elisandro “Tano” Gómez tenía 15 años cuando, el 21 de enero de 2025, fue encontrado sin vida en el arroyo Pindaití del paraje Tres Bocas, Alba Posse, Misiones. Tano vivía con su familia en Veinticinco de Mayo, pero se encontraba de vacaciones en la casa de una tía y esa mañana había sido invitado al arroyo por la familia del pastor de la Iglesia “Jesucristo es Dios”. Debía reunirse temprano con sus padres en una chacra vecina, pero la tía y el pastor lo hicieron faltar al compromiso sin avisar.
Recién a las 13, su padre recibió un mensaje de su hermana, que anunciaba que Tano había desaparecido en el agua. Viajó de urgencia, se arrojó al arroyo y encontró el cuerpo de su hijo en menos de cinco minutos.
En el Hospital de Alba Posse, según relata la familia, el médico miró el cuerpo sin revisarlo, apenas pasando la vista por la caja de la camioneta policial donde habían colocado el cuerpo para trasladarlo esos casi 20 kilómetros desde el balneario. Horas después, el forense observó sangrado en rostro, nariz y oídos, pero lo atribuyó a mordeduras de peces y desalentó la autopsia. El certificado de defunción, firmado por el médico Mario Centurión, consignó “asfixia por inmersión”.
Esa misma noche empezaron a llegar audios que cuestionaban esa versión. Días después, todos desaparecieron de los teléfonos de la familia. Mientras tanto, el celular de Elisandro sonó dentro del baúl del auto del pastor, junto a prendas suyas.
El padre denunció ante la Justicia sus sospechas de que la muerte no fue accidental. Dos semanas después, el oficial a cargo dijo no hallar elementos y sugirió cerrar la causa. El pastor se mudó a Brasil apenas se conoció su parentesco con el comisario interviniente.
Hoy, más de un año y medio después, el informe de la autopsia sigue sin llegar al juzgado. La familia denuncia que no hubo avances y teme que se cierre la instrucción que está a cargo del fiscal Estanislao Bys, el mismo que tuvo inactivo durante años el caso Mario Golemba.