28/08/2026
Durante años, hablar de salud mental estuvo atravesado por silencios, prejuicios y etiquetas. Para la Mg. Lic. Karina Vimonte, transformar esa mirada también implica empezar a hablar de quienes muchas veces quedan invisibilizados: las personas que cuidan.
En su artículo “Salud mental: una conversación urgente y colectiva”, Vimonte sostiene que la salud mental no es solamente individual: también se construye, o se destruye, en nuestros vínculos, familias, escuelas, trabajos e instituciones.
“Hablar de salud mental no debilita. Humaniza”, afirma.
Y dentro de esta conversación hay una pregunta que no podemos seguir postergando: ¿Quién cuida a quienes cuidan?
Madres de hijos con discapacidad, familiares y personas cuidadoras que durante años sostienen tratamientos, trámites, terapias, escolaridad, crisis, incertidumbres y luchas por derechos. Personas a quienes muchas veces se les exige estar fuertes SIEMPRE, como si cansarse, angustiarse o necesitar ayuda no estuviera permitido.
Vimonte insiste en algo fundamental: acompañar a una persona con discapacidad no debería significar postergar indefinidamente la propia vida. Cuidar a quien cuida también debe formar parte de las políticas públicas, de los sistemas de apoyo y de nuestra responsabilidad como sociedad.
Porque detrás de muchas madres a las que llamamos “heroínas” hay, simplemente, mujeres que también necesitan ser escuchadas, acompañadas y cuidadas.
Hablar de salud mental es hablar de derechos, de redes, de corresponsabilidad y de una sociedad capaz de comprender que nadie debería sostener todo en soledad.
Como sostiene Vimonte: “Cuidar la salud mental no es un acto individual: es un compromiso colectivo con una sociedad más empática, justa y humana.”
Porque cuidar a quienes cuidan también es aprender a CONVIVIR.
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