03/03/2026
“Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis”
Esto hace referencia a la melancolía que surge cuando uno toma conciencia de hallarse “separado de Dios” lo cual crea en el alma un insaciable anhelo de reunirse con Él. Aquellos que en verdad claman por Dios, hallaran consuelo en la revelación de la Bienaventuraza y Sabiduría que Dios les envía.
“Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra”
La humildad y la mansedumbre crean una receptividad ilimitada de la verdad. Las personas orgullosas e irascibles rueda cuesta abajo por la ignorancia, se irritan con facilidad y se ponen a la defensiva. De este modo los mansos de espíritu heredan no solo toda la sabiduría, sino también la tierra, es decir la felicidad terrenal.
“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” Mateo 5:6
“Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados” Lucas 6:21
Las palabras “hambre y sed” se refieren a la búsqueda espiritual. Aquellos que buscan felicidad en objetos materiales no les es posible extinguir jamás su “sed” ni saciar su “hambre”. El impulso de llenar el vacío interior es el deseo que siente el alma por Dios.