28/10/2023
Por el año 2008 pertenecía a un grupo de jóvenes de una congregación religiosa católica guiados por sacerdotes o monjas, cuyo fin era misionar en distintos parajes del interior de la provincia.
Aquel episodio sobrenatural que deseo contar; ocurre cuando nos tocó ir en un pueblito ubicado casi al límite con la provincia de Tucumán.
Nunca en mi vida, hasta ese momento, había experimentado algo paranormal, creo, no estaba preparada para lo que iba a ocurrir.
En dicho pueblo, en principio, solo estaríamos por el término de dos días. La estadía se alargó a causa de una tormenta que abnegó los caminos transitables impidiendo que los ómnibus llegaran. Nosotros al ser un gran contingente de jóvenes, (tanto mujeres como varones) nos terminan alojando en la escuela primaria de la localidad.
El grupo se dividió en dos; el padre Ezequiel junto a los demás varones dormirían en el comedor de la escuela, mientras que las mujeres quedaríamos a cargo de una monja de nombre Isabel, y a la vez, nos tocaría dormir en el salón de música.
Caída la noche del tercer día, muy aburridas y sin poder conciliar el sueño con las chicas, comenzamos a charlar, en el calor de la charla se nos suma la hermana Isabel, comentario va, comentario viene, me dio por preguntarle a la hermana, como se había dado lo de ser monja. Al oír mi pregunta ella respondió que ser monja fue resultado de vivir un hecho muy feo de niña, y que tomar los hábitos había sido su última opción viable para estar tranquila.
La hermana no quiso hablar más y nos pidió que nos fuéramos a dormir, al cabo de media hora, el silencio se rompe por un ruido tremendo proveniente de la cocina, era como si hubieran tirado al suelo todas las ollas. Creyendo que era una broma de mal gusto con la monja y tres chicas más, vamos hasta la parte de los varones.
Al llegar al comedor nos damos con la sorpresa que todos los hombres dormían, ante tal panorama a la hermana Isabel se le escapa el siguiente comentario;
"otra vez de nuevo, por lo visto no me dejaran en paz"
Acto seguido volvimos al salón de música y tratamos de dormir, pero fue imposible. Comenzamos a oír como si un montón de gente caminara por los pasillos de establecimiento murmullos y sombras que se veían pasar por las ventanas de un lado a otro. Sor Isabel nos pidió perdón a todas las chicas, ya que según ella era su culpa lo que sucedía. Sin que nadie se lo pida comenzó hablar, es aquí que comenzaría a desentrañarse el misterio de su vocación;
Como les dije hace rato, yo me hice monja por algo muy feo que viví con mi hermana, nací y viví gran parte de mi adolescencia en un pueblo de La Poma (departamento interino de Salta), mis padres cada tanto debían viajar a otros pueblos para vender las cosechas y animales que teníamos. Cuando eso sucedía, al ser la mayor quedaba a cargo de la casa y de mi hermana Carmen de quince años..
Fue en una de esas tantas ocasiones que sucedió aquel hecho que terminaría marcando mi vida para siempre. ¿Saben mis niñas que la vida en el campo es muy dura?, para cocinar con mi hermana debíamos buscar leña por distintas partes del monte. Una tarde que las dos volvíamos de recoger leña, oímos el llanto de un recién nacido, trate de apresurar el paso, mis padres ya me habían dicho que en situaciones así, había que marcharse rápido del lugar, y al día de hoy siempre me reprocho de no haber seguido su consejo en aquella tarde
Por insistencia de Carmen fuimos hasta dónde provenía el llanto, en ese lugar encontramos a una criatura de tres meses envuelta en trapos. Lo recogimos y nos presentamos en la comisaria del pueblo, los policías nos tomaron la denuncia pero al ser un pueblo muy alejado carecían de los medios para tomar la guarda del menor..
El oficial nos pidió tener al bebe por esa noche, que al día siguiente seguramente ya encontrarían una solución. Esa noche fue normal, con mi hermana disfrutamos la presencia del recién nacido, le dimos de comer y dormimos. Al día siguiente nos presentamos en la dependencia policial, pero esta vez quien nos atendió fue el comisario de la misma
Este hombre nos dijo que habían hablado a la capital, y una buena, dentro de una semana enviarían a la comitiva de asistencia social para hacerse cargo la criatura, pero, en ese instante nos pidió que debido a las carencias de instalaciones y personal del lugar, la policía no podía hacerse del recién nacido
El comisario nos pidió tenerlo por unos días más, esto me enojo, no quería, ni deseaba tomar tamaña responsabilidad, pero por su lado Carmen estaba muy entusiasmada por la noticia, resignada volví con mi hermana y la criatura a la casa. Los primeros días con él, fueron normales
Pero con el pasar de las jornadas el comportamiento del bebe cambio rotundamente, o lloraba mucho o se reía desaforadamente. Esto me ponía muy nerviosa, mas, cuando muy entrada la noche escuchaba su risita, me daba la impresión de como si se estuviera burlando de nosotras, no veía la hora que pasaran rápidos los días restantes para que se fuera de mi hogar
Una tarde tuve que salir a recoger leña por cuenta propia, mientras tanto Carmen se había quedado cuidando al bebe. No sé cómo explicar, mientras caminaba por el monte algo dentro de mí, me decía que esa tarde no era normal, que volviera rápido a mi casa que algo malo sucedería. La sensación se volvió tan incómoda que sin pensarlo dos veces regrese con mi hermana
Al llegar a mi domicilio veo a Carmen llorando en la puerta, desesperada me conto que el bebe no paraba de llorar, que hiciera lo que hiciera no dejaba de hacerlo. Mi hermana estaba en un claro ataque de crisis
Me apresure en tomar a la criatura en mis brazos con la intención de calmarlo pero no había forma de hacerlo callar. Los gritos tan fuertes que daba me perforan los oídos, mis brazos ya no daban más por el peso de aquel recién nacido, sentía que con cada segundo que pasaba, el niño pesaba más y más
De pronto lo arroje sin pensarlo, algo tenía que por reflejo mi cuerpo reacciono aventándolo, aquel niño cayo pesadamente en el piso y se levantó como si nada. ¡Algo imposible para su edad! Erguido esbozo una carcajada de hombre tan diabólica que me dejo inmóvil sin saber que hacer.
Carmen al ver todo eso comenzó a llorar del terror, por mi cuenta aún no podía creer lo que veían mis ojos, aquel niño sin tener más de tres meses de nacido, caminaba y saltaba por la habitación, se reía y nos gritaba con una voz ronca; Uds dos ya me pertenecen, me las voy a llevar, me voy a comer sus almas, ya están marcadas
En un momento de valor, tome una frazada y se la arroje al bebe, le grite a mi hermana que me trajera una cuerda y con ella procedí a atarlo, esa criatura del in****no comenzó a tratar de salir de su encierro, con mucho terror abandone la casa con mi hermana
Corrimos hasta los vecinos pidiendo ayuda, Don Juan con sus dos hijos nos socorrieron, los tres hombres entraron a mi casa, y encontraron efectivamente un bulto envuelto en una frazada y atado con la cuerda, pero, al sacar la colcha no había ninguna bebe, en cambio un gato negro estaba en su lugar, el felino en un descuido se escapó velozmente, perdiéndose en el monte
Mi vecino con sus hijos nos miraron extrañados ante tal situación, con mi hermana nos miramos el rostro sin poder creer todo lo que había pasado, por aquella noche quedamos hospedados en la casa de Don Juan
A partir de ahí, las cosas nunca fueron las mismas, comenzamos a ser hostigadas por esa cosa, nos hablaban por las noches, algunas veces ese niño se aparecía en nuestra habitación. Mis padres hicieron todo lo posible por ayudarnos, pero no había caso, a donde íbamos nos cerraban las puertas
Mi hermana, no pudiendo soportar más la voz que nos hablaba por las noches decidió terminar con su existencia. Yo en cambio encontré un resguardo en la Iglesia y así fue que tome mis hábitos
Estas cosas existen, estas cosas si pasan, esas cosas aun me siguen persiguiendo después de tantos años
Al concluir con su historia, con las demás chicas nos quedamos viendo el rostro serio de la hermana Isabel, nadie se atrevía a preguntarle algo más. Aquella tensión fue cortada al oír unos ruidos tremendos provenientes del comedor, lugar en donde estaban todos los varones.
Sin dudarlo fuimos corriendo hasta ese lugar, creo que nadie se atrevía a quedarse sola, tras escuchar la historia de la monja. Al llegar con los varones, veo algo que me dejo sorprendida, el padre Ezequiel y los muchachos estaban arrodillados formando un círculo, todos lloraban y rezaban sin cesar, alrededor de ellos estaban tirados los utensilios de la cocina, ollas, platos, cubiertos, vasos, etc.
El sacerdote al vernos nos pidió rezar con ellos, ante esto la monja nos ordenó hacer caso, oramos y estuvimos así hasta el amanecer, con la luz del sol y sintiéndose un poco más protegidos; los varones se atrevieron hablar. Resulta que en medio de la noche, se despiertan por un zumbido muy agudo que les hacía doler los oídos. Horrorizados ven como unos seres muy pequeños de no más de 40 cm; entran al comedor y comienzan a saltar sobre ellos mientras se reían de manera nerviosa. Llegaron a describir a estas como unos seres con una piel muy negra y de ojos rojos.
Este es mi relato, una historia dentro de otra historia, ya que mientras la hermana Isabel relataba su experiencia, paralelamente ocurría un evento extraño con nuestros compañeros. En la actualidad la hermana Isabel se volvió una monja de claustro, una monja que necesita estar oculta en un lugar sacro para evitar que "eso"que la persiga