05/04/2025
“Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes”. 1 Pedro 5:7 (NVI)
¡El Señor siempre cuida a Sus hijos! Saber entender y vivir esta revelación nos da confianza y seguridad ante las dificultades. Cuando tenemos fe y confianza en Jesucristo, hay paz en nuestro corazón, pues, sabemos que Él está a favor nuestro, quiere bendecirnos, y siempre provee los recursos que necesitamos para seguir adelante, por más preocupante que sea el problema.
No sé qué obstáculos hay en su vida, pero le aliento a fortalecerse en el Señor y a confiar plenamente en Él; porque como hijos de Dios “no nos podemos achicar frente a los obstáculos”, desanimarnos ni actuar como los israelitas en el desierto, quienes, cuando les surgía algún inconveniente, en vez de orar, de clamar a Dios y alentarse a confiar en Él, quejándose le decían a Moisés: ‘¿Para qué nos sacaste de allá? Mejor estábamos en Egipto, en la esclavitud. ¿Por qué nos hacés caminar por el desierto?’, siendo que la misericordia de Dios les guiaba de noche con la columna de fuego, y de día les ponía una nube para que el ardiente sol no les causara daño. Dios los cuidaba vez tras vez; Él mostró Su poder a favor de ellos, pera la actitud del pueblo era incomprensible.
Así como aquel pueblo hace tantos años atrás, hoy en día vemos que preciosas personas prefieren quedarse en la esclavitud, lamentándose, antes de jugarse en fe, creerle a Dios, confesar Sus promesas y decir: “El Señor es mi pastor, nada me faltará; Él prometió cuidarme, sacarme del pozo, y así lo hará, porque no es hombre para que mienta”. Dijo el salmista David: “La salvación de los justos es de Dios, y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia. Jehová los ayudará y los libertará…, y los salvará, por cuanto en él esperaron” (Salmo 37:39,40). Y en el Salmo 40:17, dice: “Aunque afligido yo y necesitado, Jehová pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú”.
Si está en dificultades, frente a una adversidad, o los conflictos familiares, económicos o de salud le desanimaron y afligieron, deje de pensar qué difícil es su situación, y considere cuán pequeña es su dificultad o problema frente al poder de Dios, que está a su favor. El Señor tiene cuidado de usted, créalo, experiméntelo, compruébelo porque esta palabra es para usted. Deposite en las manos de Dios su vida, familia, salud, economía y todo lo que le pertenece, Él le ama, ¡y por eso le cuida!