Comunicación Plural Multimedia

Comunicación Plural Multimedia Somos un medio social de carácter hermenéutico periódistico y de entretenimiento.

Con la finalidad de crear una comunidad informada, critica y con valores de desarrollo social.

La reproducción de las estructuras de dominación en sectores históricamente subalternos: una aproximación teórica al cas...
30/05/2026

La reproducción de las estructuras de dominación en sectores históricamente subalternos: una aproximación teórica al caso boliviano

Introducción

Uno de los principales desafíos de las ciencias sociales contemporáneas consiste en comprender por qué las relaciones de dominación persisten incluso después de profundas transformaciones políticas y sociales. La historia demuestra que la sustitución de élites gobernantes no necesariamente implica la desaparición de las estructuras de poder que generan desigualdad, subordinación y dependencia. En muchos casos, dichas estructuras sobreviven mediante nuevas formas organizativas y son reproducidas por actores distintos a aquellos que originalmente las ejercían.

En Bolivia, la incorporación de sectores indígenas y populares a espacios de representación política constituyó uno de los procesos más importantes de las últimas décadas. Este fenómeno permitió cuestionar siglos de exclusión social, racial y económica. Sin embargo, la emergencia de nuevos actores políticos plantea una interrogante fundamental: ¿la inclusión de grupos históricamente subordinados en el poder garantiza la desaparición de las relaciones de dominación?

El presente ensayo sostiene que las estructuras de poder pueden reproducirse independientemente del origen étnico o social de quienes las ejercen. Desde esta perspectiva, el problema central no radica en quién ocupa el poder, sino en la forma en que dicho poder es organizado, legitimado y ejercido sobre otros sectores sociales.

Poder y reproducción social

La sociología contemporánea ha demostrado que las estructuras sociales poseen una notable capacidad de reproducción. Para Pierre Bourdieu, las relaciones de dominación no dependen exclusivamente de la coerción física o económica, sino también de mecanismos simbólicos que llevan a los individuos a aceptar determinadas jerarquías como legítimas.

La dominación simbólica opera cuando las relaciones de subordinación son percibidas como naturales, inevitables o incluso beneficiosas para quienes las experimentan. De esta manera, los sistemas de poder logran mantenerse sin necesidad de recurrir constantemente a mecanismos represivos.

Esta perspectiva permite comprender que la permanencia de estructuras de dominación no depende necesariamente de la continuidad de una élite específica. Las posiciones de poder pueden ser ocupadas por nuevos actores sin que las lógicas fundamentales del sistema sufran modificaciones sustanciales.

De los oprimidos a los nuevos administradores del poder

Paulo Freire advertía que los grupos históricamente oprimidos podían reproducir prácticas de opresión si los procesos de transformación social no modificaban las estructuras profundas del poder. La liberación auténtica, según el autor, no consiste simplemente en reemplazar a los dominadores, sino en transformar las relaciones que hacen posible la dominación.

Este planteamiento resulta particularmente relevante para el análisis de sociedades que han experimentado procesos de inclusión política de sectores históricamente marginados. El acceso al poder no elimina automáticamente prácticas como el autoritarismo, el clientelismo, la concentración de decisiones o la subordinación de las bases sociales a determinados liderazgos.

Por ello, la sociología contemporánea distingue entre la democratización del acceso al poder y la democratización de las relaciones de poder. Ambas dimensiones pueden coexistir, pero no son equivalentes.

Hegemonía y construcción del consenso

Antonio Gramsci aporta una herramienta fundamental para comprender este fenómeno mediante el concepto de hegemonía. Para el autor italiano, los grupos dominantes no se sostienen únicamente por la fuerza, sino también por su capacidad de construir consenso y legitimidad.

La hegemonía permite que determinados liderazgos sean percibidos como representantes naturales de los intereses colectivos. En consecuencia, las relaciones de subordinación pueden mantenerse incluso cuando quienes ejercen el poder pertenecen al mismo grupo social, cultural o étnico que aquellos sobre quienes gobiernan.

Desde esta perspectiva, la identidad compartida no elimina necesariamente las diferencias de poder. Por el contrario, puede convertirse en un recurso simbólico utilizado para fortalecer mecanismos de legitimación política.

El poder como red de relaciones

Michel Foucault cuestionó la idea de que el poder se encuentra concentrado exclusivamente en el Estado o en las élites tradicionales. Según su enfoque, el poder circula a través de múltiples instituciones, organizaciones y relaciones sociales.

Esta visión permite comprender que las dinámicas de subordinación pueden surgir en sindicatos, organizaciones comunitarias, movimientos sociales, instituciones públicas e incluso espacios familiares. El poder no desaparece cuando cambia de manos; simplemente adopta nuevas formas de funcionamiento.

Aplicado al contexto boliviano, este enfoque sugiere que la participación de sectores históricamente excluidos en espacios de decisión no elimina automáticamente la posibilidad de que se desarrollen nuevas jerarquías internas y nuevas formas de dependencia política o simbólica.

La persistencia de las estructuras de dominación en Bolivia

El caso boliviano constituye un escenario particularmente interesante para analizar estas dinámicas. Durante gran parte de su historia republicana, el país estuvo marcado por profundas desigualdades económicas, étnicas y culturales. Las luchas sociales impulsadas por movimientos indígenas, campesinos y populares contribuyeron a transformar significativamente la composición de las élites políticas.

Sin embargo, diversos analistas han señalado la persistencia de prácticas asociadas al clientelismo, la concentración del liderazgo, el control de recursos políticos y la subordinación organizacional. Estas prácticas no pueden explicarse únicamente a partir de categorías raciales o étnicas, ya que aparecen también dentro de sectores que históricamente fueron objeto de discriminación.

En consecuencia, el análisis sociológico debe desplazarse desde la identidad de los actores hacia las relaciones estructurales que organizan el ejercicio del poder.

Hacia una conceptualización del neopongueaje político

Aunque el concepto histórico de pongueaje se refiere específicamente a un sistema de servidumbre propio del régimen hacendario, podría proponerse la noción de "neopongueaje político" como una categoría analítica para describir determinadas relaciones contemporáneas de dependencia y subordinación.

Este concepto no implicaría una equivalencia histórica con el pongueaje tradicional. Más bien, haría referencia a situaciones en las que individuos o colectivos desarrollan vínculos de obediencia política, dependencia organizacional o subordinación simbólica respecto de liderazgos que afirman representarlos.

La utilidad de esta categoría radicaría en su capacidad para evidenciar que las relaciones de dominación pueden reproducirse incluso dentro de grupos históricamente subalternos.

Conclusiones

La experiencia histórica demuestra que la transformación de los actores políticos no garantiza, por sí misma, la transformación de las estructuras de poder. Las relaciones de dominación poseen una capacidad significativa de adaptación y reproducción, incluso en contextos caracterizados por importantes avances en inclusión social y representación política.

Las contribuciones teóricas de Bourdieu, Freire, Gramsci y Foucault permiten comprender que el poder debe analizarse como una relación social compleja y no simplemente como una característica asociada a determinados grupos étnicos o clases sociales.

En el caso boliviano, el desafío consiste en examinar críticamente las formas contemporáneas de organización política y social para determinar hasta qué punto reproducen mecanismos históricos de subordinación. La pregunta fundamental ya no es quién ejerce el poder, sino cómo se ejerce, bajo qué mecanismos de legitimación y con qué consecuencias para la autonomía de los ciudadanos.

Solo a partir de este análisis será posible comprender las continuidades y transformaciones de las relaciones de dominación en la Bolivia contemporánea.

Bolivia: Una tragedia que desnuda la crisis estructural del paísPor lic. Juan Pablo CalleLa Paz, 28 de febrero de 2026La...
28/02/2026

Bolivia: Una tragedia que desnuda la crisis estructural del país
Por lic. Juan Pablo Calle
La Paz, 28 de febrero de 2026

La tarde del 27 de febrero de 2026 pasó de ser un día cualquiera a convertirse en un momento histórico en Bolivia. Un avión militar de transporte Hércules C-130 de la Fuerza Aérea Boliviana, que trasladaba billetes recién impresos, se salió de la pista al aterrizar en el aeropuerto internacional de El Alto y terminó estrellándose sobre la avenida Costanera, provocando un grave accidente con decenas de mu***os y heridos. �
AP News
Lo que vino después no fue solo confusión o dolor —fue una escena que, de forma brutal, reveló las tensiones más profundas que atraviesan a Bolivia: la relación entre el Estado, la economía, el dinero y una sociedad desgastada y desesperada.
Un accidente que refleja más que un fallo aeronáutico
El siniestro causó al menos 15 mu***os y más de 30 heridos, entre transeúntes y tripulación, y destruyó varios vehículos. El avión transportaba billetes nuevos del Banco Central de Bolivia (BCB) que, tras el choque, quedaron esparcidos por la carretera. Las imágenes en redes y medios mostraron a personas recogiendo los billetes antes de que las autoridades los quemaran, porque esos billetes aún no tenían valor legal al no haber sido monetizados. �
AP News
Lejos de ser un acto de “codicia espontánea”, estas escenas describen un fenómeno social más profundo: la fragilidad del vínculo entre la gente y la economía real, y cómo el dinero, mientras existe teóricamente o como herramienta del Estado, difícilmente se traduce en seguridad, oportunidades o bienestar para la mayoría.
La economía boliviana: estadísticas que esconden una herida más profunda
A simple vista, Bolivia exhibe cifras curiosas: reportes oficiales recientes señalan una tasa de desempleo urbana baja (alrededor del 2,3%). � Pero esa cifra es engañosamente positiva porque más del 80 % de la fuerza laboral trabaja en la economía informal, sin contratos, sin seguridad social, sin garantías laborales ni acceso a crédito ni protección frente a crisis económicas. �
The Rio Times

Además, pese a la caída del desempleo, la inflación ronda niveles elevados, las reservas internacionales están presionadas, y el producto interno bruto mostró contracciones en 2025, en parte por bloqueos políticos y crisis de actividad productiva. �
Nueva Presencia
Lo que estas cifras cuentan es que la economía puede “hacer trabajar” a millones, pero no necesariamente proveerles estabilidad, servicios básicos o una vida digna. Eso crea un caldo de cultivo para descontento social, desesperanza, tensiones comunitarias y, en el peor de los casos, escenas como las que se vivieron en El Alto.
Una sociedad en crisis: entre “sálvense quien pueda” y la cultura del dinero
Lo ocurrido en el accidente del avión se interpreta hoy en muchas voces como una metáfora de la crisis boliviana:
El dinero existe, pero muchas veces no llega a las manos de quienes realmente lo necesitan.
La liquidez está en manos del Central y grandes actores, pero la gente ve cómo se desmorona el valor real de su moneda.
La desesperación por acceder a recursos se mezcla con el miedo a quedarse atrás.
Cuando las personas corren a recoger billetes que oficialmente no tienen valor, lo que se ve no es simples impulsos individuales, sino una sociedad que percibe el dinero como escaso y difícil de obtener a través de vías formales, y a su vez desconfía de las instituciones que supuestamente deberían gestionar la economía y el bienestar.
Esta situación no surge de la nada: Bolivia ha enfrentado años de desafíos macroeconómicos, con una economía que depende fuertemente de exportaciones de materias primas, presiones inflacionarias y cambios drásticos en el modelo económico bajo diferentes gobiernos. El país transitó de modelos con fuerte presencia del Estado a políticas más orientadas al mercado bajo la administración actual, lo que ha generado tensiones políticas, protestas y reclamos sociales por ajustes dolorosos en subsidios y servicios.
El rol del gobierno y el rumbo político
El gobierno de Rodrigo Paz, asumido en 2025 después de años de gobiernos socialistas, ha enfrentado un escenario extremadamente complejo:
Reducción de subsidios públicos, lo que ha generado malestar sectorial.
Necesidad de financiamiento externo para mitigar la crisis económica y estabilizar finanzas públicas. �
infobae
Tensiones en el Legislativo sin mayoría clara para implementar reformas. �
infobae
Estas tensiones muestran un país dividido entre quienes exigen protección estatal más fuerte y quienes abogan por reformas estructurales orientadas al mercado. En medio de ello, la población común siente que estos debates no resuelven sus necesidades cotidianas, y que el Estado a veces parece distante de su realidad.
Conclusión: El accidente como espejo de un país tensionado
El siniestro del avión en El Alto no es —y no debería leerse como— un accidente aislado. Es un síntoma de un país enfrentado a una profunda crisis económica y social, donde la relación entre el Estado, el dinero, el poder y la gente está fracturada. El dinero que cae del cielo no es valor tangible ni soluciones: es la manifestación de una economía que no logra tocar realmente la vida de millones.
Bolivia hoy vive en una encrucijada:
reconstruir la legitimidad del Estado, encontrar formas de desarrollo económico más incluyentes y cerrar las brechas entre quienes tienen acceso al capital y quienes solo luchan por sobrevivir.
Si el accidente del avión tiene alguna lección para el país, es recordar que las crisis económicas y sociales no se resuelven solo con números técnicos o políticas aisladas, sino con construcción social, diálogo y un modelo que reconozca que el valor del dinero sin sociedad digna es una ilusión dañina

Dirección

Kenko
La Paz

Teléfono

+59177557430

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Comunicación Plural Multimedia publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Atajos

Compartir