12/04/2026
😲 CABILDO MASIVO EN LA CIUDAD DE ALTO CONTRA LOS SUELDAZOS DEL PODER😲👇👇👇
Mientras el ciudadano de a pie hace magia con su bolsillo para que alcance hasta fin de mes, allá arriba en la nube dorada del poder, siguen cobrando como si Bolivia fuera Dubái. Pero esta vez, la bronca bajó a tierra… y se concentró con fuerza en El Alto.
El senador Nilton Condori encabezó cabildo, con respaldo de la CSUTCB este sábado y no fue cualquier reunión de café con galleta: fue una convocatoria masiva, de esas que incomodan al poder porque no caben en el relato oficial. Campesinos, organizaciones sociales y vecinos dijeron “basta” a los sueldazos de legisladores, ministros y toda la fauna estatal que vive mejor que el país que administra.
Y Condori no fue a leer discurso tibio. Fue directo al hueso: en Bolivia, muchos políticos no sirven al pueblo… se sirven del pueblo. Sin anestesia. Sin eufemismos. Como debe ser.
La cosa no es nueva. En campaña, reducir salarios era promesa estrella, casi tan repetida como “vamos a cambiar el país”. Pero ya en funciones, varios se hacen los desentendidos, como si la memoria colectiva fuera corta. Spoiler: no lo es.
El cabildo dejó algo claro: el descontento ya no es murmullo, es grito. Y apunta directo a los privilegios. Condori incluso soltó la dinamita conceptual: hay una estructura de “parásitos” viviendo del Estado. Palabra fuerte, sí. Pero basta ver planillas y beneficios para entender por qué prendió aplausos.
¿Y los críticos? Siempre hay. Que si el cabildo no es legítimo, que si es político (¿y qué no lo es en este país?). Pero mientras discuten la forma, la gente ya puso el tema en la mesa: austeridad real o descrédito total.
El escenario no es menor. El Alto, siempre termómetro social, vuelve a marcar fiebre. Y esta vez no es por ideología… es por bolsillo. Las resoluciones del cabildo apuntan directo al corazón del privilegio estatal y abren un nuevo frente de conflicto para un gobierno que ya viene haciendo equilibrio en la cuerda floja.
Condori, por su parte, promete llevar esto hasta el final, hablando incluso de una “revolución institucional”. Suena bonito. Falta ver si no termina, como tantas veces, en archivo mu**to o negociación bajo la mesa.