10/10/2025
El "fracaso" de Frodo en el Monte del Destino, provoca todo tipo de reacciones. Algunos, a pesar de las advertencias a lo largo de la historia, se sorprenden de su incapacidad de arrojar el Anillo, otros se decepcionan y muchos otros (incomprensiblemente) se ponen furiosos con Frodo, llegando a despreciarlo e insultarlo. De hecho, Tolkien recibió una vez, la carta de un furioso lector quien le reclamaba que Frodo no debería haber sido honrado, sino ejecutado en una plaza pública por su fracaso y traición a la misión.
Tolkien jamás negó el "fracaso" de Frodo, entendió que Frodo había fallado, pero también entendió que había más en la historia de Frodo que ceder a la tentación. Había luchado contra él anillo hasta que llegó al límite de su fuerza, y fue solo después de que se desmoronó que cedió ante este. A través de la historia de Frodo, Tolkien mostró cuán frágil podía ser la humanidad: la gente puede ser doblegada, manipulada y empujada a su límite hasta que, por fin, hacen lo que pensaron que nunca harían. Se puede obligar a las personas buenas a hacer cosas malas, y, si no hemos sufrido como ellos, si no hemos sido torturados y empujados al límite como lo han sido, debemos evitar juzgarlos, pensando que lo haríamos (o que otros lo hubiesen hecho) mejor si estuviéramos en sus zapatos. Como dijo el profesor: “Parece triste y extraño que en esta maligna época en la que diariamente gente de buena voluntad es sometida a tortura, «lavados de cerebro» y toda clase de quebrantamientos, alguien pueda ser tan ferozmente simplista y creerse tan justo”.
De hecho, cuando hablaba del destino final de cualquiera, él sabía el tipo de humildad que deberíamos tener: “Pero los que estamos en «un mismo barco» no debemos ocupar el sitio del Juez."