25/04/2026
Todos los días pedaleaba 32 kilómetros para poder estudiar y el día que se graduó como profesor sus compañeros le dieron una sorpresa que no esperaba.
Leonardo Brito vivía en Pampa Chica, un paraje rural de La Rioja, Argentina, donde estudiaba para ser profesor de Historia. Sin carro, sin plata para otro transporte, la bicicleta era su única opción. Salía todos los días, pedaleaba 16 kilómetros de ida, llegaba a clases a las seis y media de la tarde y cuando terminaba, otros 16 kilómetros de regreso. Llegaba a su casa cerca de las once y media de la noche. En invierno, con frío y oscuridad. Durante años, nunca falló.
Él mismo lo explicó con la voz quebrada el día que recibió su título: "La meta era cumplir mi objetivo y lograrlo. Eso se basa en el poder de voluntad que uno tiene".
Sus compañeros y profesores organizaron algo en secreto. Cuando Leonardo recibió su diploma, también le entregaron una carta y una bicicleta nueva con un mensaje: "Felicidades, profe Leo. Estamos muy orgullosos de usted".
Hoy Leonardo Brito es profesor. Y tiene una bicicleta nueva para seguir el camino.