15/01/2026
"Los profesionales no marchamos con dinamita, ni bloqueamos carreteras"
Con la llegada del DS 5516 todo eso desapareció. Se suprimió el nuevo régimen SIETE-RG, se quitaron los beneficios para profesionales independientes y el reconocimiento de aportes patronales como crédito fiscal. El Órgano Ejecutivo optó por volver al sistema extractivo anterior, fomentando —de forma deliberada o no— un comercio informal que no aporta al Estado y sobrecarga a quienes sí tributan puntualmente. Este retroceso no solo frena la formalización: la castiga. Deja a los profesionales como eternos "cajeros" del Estado y permite que el informalismo siga siendo una opción cómoda y rentable para muchos, a costa de todos los que cumplen. Un consultor, docente o abogado que paga su IVA completo, RC-IVA, emite facturas al día y declara todo sin evasión, termina con menos efectivo en el bolsillo que un comerciante gremial, informal o acogido al Régimen simplificado, que mueve montos mucho más altos, sin declarar ingresos reales ni contribuir proporcionalmente al fisco.
Surge entonces la pregunta: ¿por qué la COB, a punta de bloqueos, marchas y amenazas, es escuchada de inmediato? Los grandes empresarios también encuentran puertas abiertas en el Palacio. Pero el profesional con formación especializada —el que paga impuestos al día, no evade, pide y emite factura e invierte en su educación y en la formación de otros—, ¿qué recibe? Promesas incumplidas y retrocesos.
Los profesionales no marchamos con dinamita, ni bloqueamos carreteras. Somos quienes sostenemos la economía real sin escándalos, quienes pagamos el IVA completo sin poder descargar la mayoría de sus gastos reales y cargan con un fisco que los trata como ciudadanos de segunda. Aun así, el gobierno priorizó a los grandes empresarios mediante la eliminación de impuestos patrimoniales, cedió ante las presiones de la COB y la clase obrera organizada, y dejó golpeados a quienes nunca salen a la calle a exigir.
Resulta inevitable preguntarse si el DS 5503 fue solo un globo de ensayo: una prueba para medir resistencia y luego retirar lo que incomodaba, contentando a los sectores más ruidosos. El gobierno lanzó un decreto ambicioso con medidas de justicia tributaria para la clase media y los emprendedores, pero ante el primer bloqueo fuerte sacrificó casi todo. Permanecieron las medidas económicas más duras, mientras se eliminaron los alivios reales para quienes necesitan formalizarse sin castigo.
El conflicto dejó en evidencia que en Bolivia las reformas se negocian con quienes gritan más fuerte, no con quienes contribuyen en silencio. Porque si el alivio es solo para algunos sectores y para quienes amenazan, no es justicia: es privilegio y cobardía política.
Por: Teresa Gutiérrez Vargas El reciente conflicto social de casi tres semanas de bloqueo por la abrogación del Decreto Supremo 5503 parecía más una pulseada política entre el nuevo gobierno y los resabios de una COB que alguna vez se…