05/01/2026
"No soy suficiente."
"Debería estar más presente."
"Otras mamás lo hacen mejor."
Durante mucho tiempo, pensé que la presión de ser perfecta venía solo de afuera: de la sociedad, de las redes, de los comentarios de otros.
Pero la verdad es que la peor crítica venía de mí misma.
Yo era mi juez más duro. Yo me exigía lo imposible. Yo sentía que cualquier error me convertía en mala madre.
Hasta que empecé a trabajar este concepto con mi psicóloga: "La madre suficientemente buena" de Donald Winnicott.
Y todo cambió 👉
Winnicott, pediatra y psicoanalista inglés, dijo algo revolucionario en los años 50 (y que sigue siendo necesario hoy):
"No necesitas ser la madre perfecta. Solo necesitas ser suficientemente buena."
Y con "suficientemente buena" no se refería a mediocre o conformista.
Se refería a algo mucho más profundo:
Una madre que atiende a su hijo la mayor parte del tiempo (no siempre, no es la realidad de la vida).
Que se equivoca, pero repara.
Que permite pequeñas frustraciones porque entiende que eso también es amor.
Que está presente, aunque no sea perfecta.
Trabajar este concepto me ayudó a soltar la culpa. A entender que mis errores no me definen. Que mi hijo no necesita perfección, necesita mi presencia real.
Desliza para entender por qué este concepto puede cambiar tu forma de verte como madre 💜
(La slide 5 explica la paradoja más hermosa de la maternidad. No te la saltes.)
💬 ¿Conocías este concepto? ¿Te identificas con exigirte demasiado? Te leo.
📌 Guarda este carrusel para los días donde sientas que no eres suficiente.