09/18/2020
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EL IN****NO DE GILBER CARO
Gilber Caro conoce los caminos que van hacía el in****no. Nació en la rudeza de la calle, allí aprendió a desafiar las leyes para poder sobrevivir. Fue simpatizante de la violencia, pero sobre todo víctima de un sistema que corrompe a miles de jóvenes en el país.
También se vio la cara con la injusticia. Fue sentenciado a veinte años de cárcel por un crimen que no cometió. En la oscuridad del mundo penitenciario venezolano tuvo que hacer valer su fuerza para evitar la muerte.
Después de pagar- la mitad de aquella condena- salió de prisión dispuesto a reformarse. En libertad se planteó crear un plan para reinsertar a los reclusos en la sociedad. Leopoldo López se interesó en su causa y lo invitó a formar parte del partido Voluntad Popular.
A los años, fue electo diputado suplente en la Asamblea Nacional convirtiéndose en el primer expresidiaro en llegar al poder legislativo.
El régimen lo ficho desde su investidura. Para ellos, la voz de Caro representaba peligro y una amenaza para desestabilizar el país. En el juego político fue amedrentado y perseguido. Su inmunidad parlamentaria terminó en el cesto de la basura.
En abril del 2017, fue nuevamente detenido. Esta vez señalado de poseer armas de guerra y explosivos. La celda que lo esperaba resultó ser una hoguera. Todo estaba preparado para quebrantar su resistencia.
A su salida, presentó un daño emocional severo sumado a cuadro de tuberculosis y desnutrición. Apenas se recuperaba del fuerte golpe cuando vuelve a ser arrestado en el 2019.
Ocho meses duró esta tercera y amarga experiencia. La parte de abajo de una escalera resultó ser su nuevo calabozo. En ella no podía ni siquiera estirar los brazos.
“Salir de la escalera era como ir a un centro comercial, normalmente eso pasaba cuando me iba a visitar mi abogado. De 1440 horas, solo salí 12 horas. Me iba a volver loco, me dieron donde más me dolía. Estar solo en un espacio tan reducido es lo peor que me ha pasado. Pensé que conocía al demonio… hasta que llegué ahí” así comenta Gilber Caro.