01/04/2026
Entregar a nuestras hijas a la guía de Dios no es soltarlas al vacío, es ponerlas en las mejores manos. Como padres, nuestro deseo es protegerlas de todo mal, pero entendemos que no podemos estar en cada paso que den, ni en cada pensamiento que cruce su mente.
Por eso, nuestra mejor oración es pedir que sea Él quien susurre a su oído en los momentos de duda.
No pido que sus vidas estén libres de retos, sino que tengan la sabiduría del cielo para enfrentarlos. La inteligencia les servirá para los libros, pero la sabiduría divina les servirá para la vida: para saber de quién rodearse, a quién entregar su corazón y qué camino tomar cuando el mundo intente confundirlas.
Le pido a Dios que:
• Su intuición sea Su voz: Que cuando sientan paz, sepan que van por buen camino.
• Su carácter sea Su reflejo: Que actúen con justicia, amor y firmeza.
• Sus decisiones sean Su voluntad: Que cada elección las acerque más a la mujer plena que Dios diseñó desde antes de nacer.
"Señor, toma sus manos cuando las mías no lleguen. Sé Su luz cuando su camino se oscurezca y dales la calma para escuchar Tu voz por encima del ruido del mundo. Que Tu bendición sea el escudo que las guarde hoy y siempre."
Que Dios bendiga a sus hijas y a las mías, para que crezcan con la certeza de que nunca están solas y que hay un plan perfecto trazado para cada una de ellas.
Amén.