La Voz de Macul

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𝑪𝒐𝒍𝒐 𝑪𝒐𝒍𝒐, 𝒍𝒐𝒔 𝒗𝒊́𝒏𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔 𝒚 𝒍𝒂 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒏 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍: ¿𝒒𝒖𝒊𝒆́𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒓𝒆𝒂𝒍𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒄𝒖𝒊𝒅𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒄𝒊𝒏𝒐𝒔?Anoche, mientras el alc...
22/08/2026

𝑪𝒐𝒍𝒐 𝑪𝒐𝒍𝒐, 𝒍𝒐𝒔 𝒗𝒊́𝒏𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔 𝒚 𝒍𝒂 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒆𝒏 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍: ¿𝒒𝒖𝒊𝒆́𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒓𝒆𝒂𝒍𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒄𝒖𝒊𝒅𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒄𝒊𝒏𝒐𝒔?

Anoche, mientras el alcalde Eduardo Espinoza y parte del personal municipal celebran el Día del Dirigente en el Gimnasio Municipal, Macul vuelve a ocupar titulares por una razón bastante menos festiva: la delincuencia y los hechos de violencia que afectan, una vez más, al entorno del Estadio Monumental. Adjuntamos el video de la nota que apareció en el noticiario del canal 13 a la misma hora de la celebración.

Y aquí aparece una pregunta incómoda, pero inevitable: ¿por qué este problema parece no tener solución durante la actual administración? En esta columna revisamos una serie de antecedentes que permiten observar una trama de vínculos entre el municipio, Colo Colo y personas relacionadas con la institución deportiva. Los antecedentes expuestos corresponden a información que hemos podido verificar mediante documentos, registros públicos y fuentes consultadas durante nuestra investigación.

𝑬𝒍 𝒂𝒍𝒄𝒂𝒍𝒅𝒆 𝒚 𝒔𝒖 𝒗𝒊́𝒏𝒄𝒖𝒍𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝑪𝒐𝒍𝒐 𝑪𝒐𝒍𝒐

La cercanía del alcalde Espinoza con Colo Colo no es precisamente un secreto. Antes de llegar al municipio, fue entrenador de divisiones inferiores del club y también participó como animador en actividades privadas de la institución, entre ellas celebraciones y aniversarios del plantel.

Pero el vínculo no termina ahí. Hasta marzo de 2025, Espinoza fue propietario de una escuela de fútbol concesionada por Colo Colo: Puente Alto Newen, ubicada en el Complejo Deportivo El Peral, en Puente Alto. Según consta en una escritura pública de fecha 4 de marzo de 2025, ese negocio fue reorganizado mediante la constitución de la sociedad Escuela Deportiva Newen SpA, cuyas acciones quedaron íntegramente en manos de su hija mayor, Paola Espinoza.

La situación abre una pregunta evidente: ¿se trata simplemente de una transferencia familiar o de un cambio de titularidad que permite mantener alejado del negocio al actual alcalde? La interrogante adquiere mayor relevancia considerando que se trata de una escuela vinculada comercialmente a Colo Colo.

Además, en el sitio oficial de las escuelas de fútbol del club aparecen referencias que vinculan al alcalde Espinoza con otras escuelas. Sobre esos casos, por ahora, no contamos con antecedentes suficientes para establecer la naturaleza exacta de dicha relación, por lo que dejamos esa información como un elemento pendiente de aclaración.

𝑵𝒐 𝒆𝒔 𝒔𝒐́𝒍𝒐 𝒆𝒍 𝒂𝒍𝒄𝒂𝒍𝒅𝒆: 𝒍𝒐𝒔 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔 𝒗𝒊́𝒏𝒄𝒖𝒍𝒐𝒔

Si el alcalde tiene una historia de cercanía con Colo Colo, dentro de su administración aparecen otros nombres que también tienen antecedentes directamente relacionados con el club, y aquí es donde el asunto comienza a adquirir una dimensión mucho más incómoda.

𝑳𝒖𝒊𝒔 𝑼𝒓𝒛𝒖́𝒂: 𝒅𝒆 𝑩𝒍𝒂𝒏𝒄𝒐 𝒚 𝑵𝒆𝒈𝒓𝒐 𝒂 𝒍𝒂 𝑫𝒊𝒓𝒆𝒄𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝑺𝒆𝒈𝒖𝒓𝒊𝒅𝒂𝒅

Uno de los casos más evidentes es el del actual director de Seguridad Municipal, Luis Urzúa, carabinero en retiro y quien se desempeñó durante aproximadamente ocho años como jefe de seguridad de Blanco y Negro, entre 2015 y 2023. Su salida de la institución se produjo después de que fuera cuestionado por un episodio relacionado con el ingreso de un cortejo fúnebre al Estadio Monumental.

https://www.latercera.com/el-deportivo/noticia/la-violencia-cuesta-una-cabeza-en-el-monumental-colo-colo-despide-a-luis-urzua-el-jefe-de-seguridad-del-club/7JWZ435PWJG7HPYLMUTAIYD2Z4/

Posteriormente, ya instalado en la Municipalidad de Macul, Urzúa incorporó al equipo de seguridad municipal a personas que habían formado parte de su equipo de trabajo en Colo Colo.

Aclaremos algo: tener experiencia previa en Colo Colo o contratar a personas que trabajaron allí no constituye, por sí mismo, una ilegalidad. El problema está en otro lugar.

Si quienes hoy tienen la responsabilidad de enfrentar la problemática de seguridad del sector conocen desde dentro el funcionamiento del estadio, las barras, los desplazamientos de hinchas y la dinámica que se produce en sus alrededores, ¿por qué los vecinos siguen enfrentando prácticamente los mismos problemas?

Los residentes del sector llevan años denunciando incivilidades, violencia, delincuencia, destrozos y alteraciones de su vida cotidiana. Entonces la pregunta es inevitable: Si quienes están a cargo conocen tan bien el problema, ¿por qué la solución sigue sin aparecer?

𝑰𝒔𝒂𝒂𝒄 𝑪𝒂́𝒓𝒄𝒂𝒎𝒐: 𝑴𝒖𝒏𝒅𝒐𝑺𝒑𝒐𝒓𝒕, 𝑪𝒐𝒍𝒐 𝑪𝒐𝒍𝒐 𝒚 𝒖𝒏𝒂 𝒛𝒐𝒏𝒂 𝒈𝒓𝒊𝒔

Otro nombre que aparece en esta investigación es el del jefe de Deportes del municipio, Isaac Cárcamo. Aquí convergen dos cuestionamientos que, aparentemente, podrían ser independientes, pero que terminan conectándose: su relación con el complejo MundoSport y su vínculo con Colo Colo.

Al comienzo de la administración de Espinoza, el concejal Jaime López cuestionó públicamente a Cárcamo por una eventual relación comercial con la administración de MundoSport. La situación no es menor.

La pareja de Cárcamo se desempeñaría como administradora del complejo y de las canchas de pádel instaladas en el recinto, instalaciones que han sido objeto de cuestionamientos por su situación administrativa y por los permisos asociados a su construcción.

Además, la concesión de MundoSport se encuentra en el centro de otra controversia, relacionada con su vencimiento y con la situación jurídica del recinto, cuestión que merece un análisis separado y que abordaremos en una próxima publicación.

Pero aquí aparece el punto de conexión con Colo Colo. En MundoSport funciona la Escuela de Fútbol Colo Colo El Líbano, concesionada por el club. Y, según la información publicada en el sitio de las escuelas de fútbol de Colo Colo, Isaac Cárcamo figura como administrador de dicha escuela, además de aparecer relacionado con otras escuelas del club.

Durante nuestra investigación también recibimos testimonios que aseguran que apoderados de la escuela habrían realizado pagos directamente a una cuenta bancaria asociada a Cárcamo. Contamos con antecedentes que respaldan esos testimonios, pero hemos decidido no publicarlos para proteger la identidad de nuestras fuentes.

Existe, además, otro elemento que merece ser aclarado. Cuando el concejal Jaime López consultó directamente a Cárcamo, en dos oportunidades, sobre una eventual relación con MundoSport, este habría negado tener vínculos con el recinto. Los antecedentes que hemos recopilado apuntan en una dirección distinta.

Y aquí corresponde hacer una precisión jurídica: Cárcamo se desempeña en el municipio bajo la modalidad de prestación de servicios a honorarios. Por esa razón, su situación no es idéntica a la de un funcionario de planta o contrata y puede desarrollar actividades económicas particulares, siempre que estas no infrinjan las normas aplicables ni generen incompatibilidades.

Pero nuevamente aparece la dimensión ética. ¿Es razonable que quien trabaja para el municipio en el área de Deportes y debería contribuir a recuperar un recinto municipal tenga, paralelamente, actividades vinculadas a ese mismo espacio? La respuesta puede ser jurídicamente discutible, la pregunta ética, en cambio, parece bastante más sencilla.

𝒀 𝒂𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒖𝒏 𝒆𝒙 𝑪𝒐𝒍𝒐 𝑪𝒐𝒍𝒐 𝒆𝒏 𝑫𝒆𝒑𝒐𝒓𝒕𝒆𝒔

Como si lo anterior fuera poco, existe un cuarto nombre que llama la atención: Eddio Inostroza, exjugador de Colo Colo y posteriormente vinculado al club como ayudante técnico durante la época de Mirko Jozic.

Inostroza fue contratado por el municipio bajo la modalidad de prestación de servicios a honorarios, con una remuneración de $596.941 mensuales. Su cometido contempla, entre otras funciones, colaborar en la implementación y seguimiento de los talleres municipales de fútbol, recoger observaciones en terreno, formular sugerencias técnicas y organizativas y colaborar en el seguimiento de las actividades deportivas desarrolladas por el Departamento de Deportes.

Sin embargo, de acuerdo con testimonios recogidos durante nuestra investigación, vecinos y personas vinculadas al ámbito deportivo municipal aseguran no haberlo visto desarrollando dichas funciones en las canchas y recintos deportivos de la comuna.

Eso también requiere una respuesta. ¿Dónde se están realizando efectivamente esas labores? Porque si existe un contrato financiado con recursos municipales, la comunidad tiene todo el derecho a conocer qué trabajo se está realizando, dónde, con qué frecuencia y cuáles son sus resultados.

𝑬𝒍 𝒑𝒓𝒐𝒃𝒍𝒆𝒎𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒒𝒖𝒆𝒅𝒂 𝒔𝒐𝒃𝒓𝒆 𝒍𝒂 𝒎𝒆𝒔𝒂

Tomados individualmente, cada uno de estos antecedentes podría explicarse. Un alcalde puede haber trabajado en un club deportivo, un director de Seguridad puede haber sido jefe de seguridad de ese mismo club, un funcionario a honorarios puede mantener actividades económicas privadas y un exjugador puede ser contratado para trabajar en talleres deportivos.

Pero cuando todos esos antecedentes comienzan a cruzarse alrededor de una misma institución, la discusión deja de ser anecdótica y pasa a ser política y ética. Especialmente cuando hablamos de un municipio cuya jurisdicción enfrenta uno de los problemas de seguridad más complejos de la comuna precisamente en el entorno del Estadio Monumental.

Y la situación podría volverse todavía más relevante. Colo Colo proyecta una importante reconstrucción y ampliación del estadio, con una capacidad que podría llegar a aproximadamente 60 mil espectadores. Un proyecto de esa magnitud tendrá necesariamente impactos sobre el territorio, el tránsito, la seguridad, el comercio, los residentes y la infraestructura de Macul.

Y el municipio tendrá un papel fundamental en los procesos administrativos y autorizaciones que correspondan. Por eso la pregunta ya no es sólo qué relación tiene cada persona con Colo Colo.

La pregunta verdaderamente importante es otra: Cuando llegue el momento de decidir sobre el futuro del Estadio Monumental, ¿qué pesará más para la Municipalidad de Macul: los intereses y vínculos con el club o el bienestar de los vecinos que viven alrededor del estadio?

Porque mientras algunos celebran, los vecinos siguen encerrándose temprano, soportando desórdenes y preguntándose cuándo volverán a recuperar la tranquilidad.

Y si quienes tienen la responsabilidad de resolver el problema son, al mismo tiempo, personas que mantienen o han mantenido vínculos con quienes generan buena parte de las externalidades que los vecinos denuncian, entonces existe una obligación ineludible: transparentarlo todo.

Macul merece saber quién toma las decisiones, qué intereses existen detrás y, sobre todo, si las prioridades de la administración están realmente puestas donde deberían estar: en los vecinos.

Abrimos el debate para que dejes tu comentario. No editamos ni eliminamos ninguna publicación, y agradecemos a todos quienes nos han enviado antecedentes y sugerencias de temas de investigación por interno.

𝑺𝒐𝒎𝒐𝒔 𝑳𝒂 𝑽𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍, 𝒑𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍 𝒎𝒆𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒊𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒐.

𝑬𝑫𝑰𝑻𝑶𝑹𝑰𝑨𝑳: 𝑬𝒍 𝑻𝒐𝒍𝒆𝒅𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒑𝒐𝒏𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒇𝒊𝒄𝒉𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍Si usted se mueve por las redes sociales de Macul, probablemente ya se h...
19/08/2026

𝑬𝑫𝑰𝑻𝑶𝑹𝑰𝑨𝑳: 𝑬𝒍 𝑻𝒐𝒍𝒆𝒅𝒊𝒔𝒎𝒐 𝒑𝒐𝒏𝒆 𝒔𝒖𝒔 𝒇𝒊𝒄𝒉𝒂𝒔 𝒆𝒏 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍

Si usted se mueve por las redes sociales de Macul, probablemente ya se haya topado con Macul en Movimiento, una organización que realiza operativos sociales y comunitarios, ofreciendo —entre otros servicios— asesoría jurídica a vecinos de la comuna.

A la cabeza aparece Gabriel Iturra, abogado y ex dirigente estudiantil, quien actualmente se desempeña en la Municipalidad de San Joaquín y cuya figura ha comenzado a estrechar vínculos con distintos actores políticos de la zona. Entre ellos, el alcalde de Puente Alto, Matías Toledo, con quien ha sostenido reuniones y cultivado una relación política que difícilmente puede pasar inadvertida. Hasta aquí, nada extraordinario. Iturra podría ser simplemente otro vecino organizado, con vocación de servicio y ganas de aportar a su comunidad, pero en política, pocas veces las piezas se mueven porque sí.

¿𝑼𝒏𝒂 𝒄𝒂𝒏𝒅𝒊𝒅𝒂𝒕𝒖𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒂𝒗𝒊́𝒂 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒂𝒏𝒖𝒏𝒄𝒊𝒂?

Aunque Gabriel Iturra no ha declarado públicamente que pretenda competir por la Municipalidad de Macul, personas vinculadas a su entorno aseguran que sus aspiraciones serían bastante más ambiciosas: llegar al sillón alcaldicio en las próximas elecciones municipales.

Y ahí comienza lo interesante, porque si Iturra finalmente decide competir, su eventual candidatura podría convertirse en una de las primeras expresiones del denominado “toledismo” fuera de Puente Alto: una forma de hacer política basada en el despliegue territorial, las organizaciones sociales, la cercanía con los vecinos y un discurso que busca desmarcarse de las estructuras tradicionales de los partidos, una fórmula que en Puente Alto consiguió convertirse en una verdadera sorpresa electoral.

La pregunta es evidente: ¿podría funcionar en Macul?

Y hay otra pregunta todavía más incómoda: ¿𝒒𝒖𝒊𝒆́𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓𝒊́𝒂 𝒅𝒆𝒕𝒓𝒂́𝒔 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒆 𝒑𝒓𝒐𝒚𝒆𝒄𝒕𝒐?

Porque levantar una candidatura municipal requiere mucho más que voluntarios, operativos comunitarios y publicaciones en redes sociales. Requiere estructura, despliegue territorial y, por supuesto, recursos.

Si Iturra decide dar el salto, habrá que observar con atención quiénes aparecen a su lado, quiénes colaboran con su campaña y de dónde proviene el respaldo político y económico que eventualmente pueda sostenerla.

¿Será un proyecto independiente? ¿Contará con el respaldo de figuras como Toledo? ¿O buscará construir una plataforma propia, alejándose de cualquier padrinazgo político?

Actualmente, Iturra en sus redes sociales muestra signos de vinculación con el mundo urbano, con una postura política y de opiniones cargadas a la ultra izquierda y con cuestionamientos sobre el origen de los recursos que financian su organización, debido a que para levantar tantos operativos, apoyos a actividades territoriales y otros, se necesita una espalda económica importante, que obviamente un vecino común y corriente no podría solventar.

Por ahora, son preguntas y no afirmaciones. Pero en una comuna donde las piezas políticas ya comenzaron a moverse, vale la pena formularlas.

Gracias por cada comentario, mensaje, antecedente y propuesta de investigación que nos hacen llegar. Seguiremos preguntando, investigando y poniendo sobre la mesa aquello que otros prefieren discutir a puertas cerradas.

𝑺𝒐𝒎𝒐𝒔 𝑳𝒂 𝑽𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍, 𝒑𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍 𝒎𝒆𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒊𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒐.

¿𝑷𝒓𝒊𝒗𝒊𝒍𝒆𝒈𝒊𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒖𝒏𝒐𝒔, 𝒓𝒆𝒔𝒕𝒓𝒊𝒄𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔? 𝑳𝒂 𝒑𝒐𝒍𝒆́𝒎𝒊𝒄𝒂 𝒔𝒖𝒃𝒗𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒂𝒍 𝒈𝒓𝒖𝒑𝒐 𝒇𝒐𝒍𝒄𝒍𝒐́𝒓𝒊𝒄𝒐 𝑨𝒍𝒎𝒂 𝑪𝒉𝒊𝒍𝒆𝒏𝒂Cinco millon...
17/08/2026

¿𝑷𝒓𝒊𝒗𝒊𝒍𝒆𝒈𝒊𝒐𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒖𝒏𝒐𝒔, 𝒓𝒆𝒔𝒕𝒓𝒊𝒄𝒄𝒊𝒐𝒏𝒆𝒔 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒐𝒕𝒓𝒐𝒔?
𝑳𝒂 𝒑𝒐𝒍𝒆́𝒎𝒊𝒄𝒂 𝒔𝒖𝒃𝒗𝒆𝒏𝒄𝒊𝒐́𝒏 𝒂𝒍 𝒈𝒓𝒖𝒑𝒐 𝒇𝒐𝒍𝒄𝒍𝒐́𝒓𝒊𝒄𝒐 𝑨𝒍𝒎𝒂 𝑪𝒉𝒊𝒍𝒆𝒏𝒂

Cinco millones de pesos de subvención especial, buses municipales para trasladarse al aeropuerto y una estrecha relación con una concejala. Son los elementos que rodean una situación que, al menos, merece una explicación pública por parte de la administración municipal de Macul.

El grupo folclórico Alma Chilena, fundado por la concejala Ximena Zuleta y su esposo, Elías Sepúlveda, funcionario de la Corporación Municipal de Salud de Macul, recibió una subvención municipal especial de $5 millones, aprobada por el Concejo Municipal durante la sesión N.º 60, realizada el pasado 17 de marzo. La votación contó con el respaldo de prácticamente todo el Concejo. La concejala Zuleta se abstuvo de votar —aunque sí participó con opiniones durante la comisión previa—, mientras que el concejal Urra fue el único que rechazó la entrega de los recursos.

¿Su argumento? Uno bastante concreto: la propia administración del alcalde Eduardo Espinoza había establecido como criterio un tope de $3 millones para las subvenciones especiales. En este caso, sin embargo, se aprobaron $5 millones. Y, según planteó el concejal, tampoco existía suficiente claridad respecto del criterio utilizado para determinar por qué esta agrupación debía recibir una suma superior al supuesto máximo.

Pero la historia no termina con los $5 millones.

𝑫𝒆𝒍 𝒎𝒖𝒏𝒊𝒄𝒊𝒑𝒊𝒐 𝒂𝒍 𝒂𝒆𝒓𝒐𝒑𝒖𝒆𝒓𝒕𝒐… 𝒚 𝒅𝒆 𝒗𝒖𝒆𝒍𝒕𝒂

La agrupación viajó a Europa y, para trasladarse hasta el aeropuerto, contó con un bus municipal facilitado por el municipio. Hasta ahí, podría parecer un simple apoyo logístico. El problema aparece cuando se observa el contexto.

Hace pocos días, distintas organizaciones territoriales de la comuna —entre ellas clubes de adultos mayores y grupos scouts— habrían solicitado utilizar buses municipales y se les habría negado esa posibilidad.

Entonces surge una pregunta inevitable: ¿cuál es el criterio que determina quién puede utilizar los vehículos municipales y quién no?

La interrogante se vuelve todavía más llamativa considerando que este domingo 16 de agosto, cuando Alma Chilena regresó al país, nuevamente había un bus municipal esperándolos en el aeropuerto para trasladar a la agrupación hasta Macul.

Dos traslados. Un recurso municipal. Y, por supuesto, un costo que finalmente termina siendo asumido por todos los vecinos. El problema no es pedir apoyo. Es el contexto.

Seamos claros: no existe, por sí mismo, ningún problema en que una agrupación cultural solicite apoyo al municipio. De hecho, fomentar la cultura y las tradiciones locales forma parte de las funciones que una administración municipal puede y debe desarrollar.

La discusión comienza cuando se observa quiénes están detrás de la organización y bajo qué condiciones se entregan los recursos públicos.

Alma Chilena no es una agrupación completamente ajena a la estructura municipal. Su fundadora es una concejala en ejercicio. Su esposo, además, es funcionario de la Corporación Municipal de Salud. Ninguno de estos antecedentes, por sí solo, demuestra una irregularidad, pero sí configura un escenario que exige transparencia, explicaciones y criterios objetivos.

Porque cuando una agrupación vinculada familiarmente a una autoridad recibe $5 millones de fondos municipales, pese a que la propia administración había establecido un monto máximo inferior; cuando además obtiene el uso de buses municipales para sus traslados al aeropuerto; y cuando, paralelamente, otras organizaciones sociales de la comuna aseguran haber recibido una respuesta negativa frente a solicitudes similares, es legítimo preguntarse:

¿Se está aplicando el mismo criterio para todos?

¿Existe un reglamento objetivo para determinar qué agrupaciones reciben subvenciones especiales y por qué monto?

¿Existe un criterio público para autorizar el uso de buses municipales?

¿Se aplicaron esos mismos criterios a los clubes de adultos mayores, agrupaciones deportivas, scouts y demás organizaciones comunitarias?

Y, quizás la pregunta más importante:

¿La administración municipal está garantizando igualdad de condiciones para todos los vecinos o existen organizaciones que tienen una vía más directa al apoyo municipal?

No estamos acusando una ilegalidad. Estamos planteando una cuestión de ética pública, transparencia y igualdad de trato, porque los recursos utilizados no pertenecen a una autoridad, ni a un concejal, ni a una agrupación particular. Son recursos de todos los vecinos de Macul, y cuando existen diferencias tan evidentes en el acceso a esos recursos, la ciudadanía tiene todo el derecho a preguntar.

Ahora corresponde a la administración municipal explicar cuál fue el criterio utilizado.

Abrimos el debate público. ¿Qué opinan ustedes? Los leemos en los comentarios, y si creen que estos temas deben conocerse, los invitamos a compartir y seguir nuestra página.

𝑺𝒐𝒎𝒐𝒔 𝑳𝒂 𝑽𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍, 𝒑𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍 𝒎𝒆𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒊𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒐.

𝑻𝒂𝒓𝒋𝒆𝒕𝒂 𝑽𝒆𝒄𝒊𝒏𝒐 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍: ¿𝒃𝒆𝒏𝒆𝒇𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒄𝒊𝒏𝒐𝒔 𝒐 𝒏𝒆𝒈𝒐𝒄𝒊𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒅𝒂𝒕𝒐𝒔?En las últimas semanas comenzó a circular prof...
14/08/2026

𝑻𝒂𝒓𝒋𝒆𝒕𝒂 𝑽𝒆𝒄𝒊𝒏𝒐 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍: ¿𝒃𝒆𝒏𝒆𝒇𝒊𝒄𝒊𝒐 𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒍𝒐𝒔 𝒗𝒆𝒄𝒊𝒏𝒐𝒔 𝒐 𝒏𝒆𝒈𝒐𝒄𝒊𝒐 𝒄𝒐𝒏 𝒔𝒖𝒔 𝒅𝒂𝒕𝒐𝒔?

En las últimas semanas comenzó a circular profusamente en redes sociales una invitación a la comunidad para inscribirse en la denominada “Tarjeta Vecino Macul”. Una iniciativa que, a primera vista, podría parecer un programa municipal más de beneficios para los habitantes de la comuna. Pero no lo es.

De hecho, ante la confusión generada, la propia Municipalidad de Macul debió salir a aclarar públicamente que la tarjeta no corresponde a una iniciativa municipal, sino que es organizada y administrada por un privado. Hasta ahí, todo claro. O al menos eso parece.

𝑷𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝒆𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒑𝒖𝒏𝒕𝒐 𝒅𝒆 𝒊𝒏𝒕𝒆𝒓𝒆́𝒔 𝒂𝒑𝒂𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒄𝒖𝒂𝒏𝒅𝒐 𝒔𝒆 𝒓𝒆𝒗𝒊𝒔𝒂 𝒒𝒖𝒊𝒆́𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒂́ 𝒅𝒆𝒕𝒓𝒂́𝒔 𝒅𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂 𝒊𝒏𝒊𝒄𝒊𝒂𝒕𝒊𝒗𝒂 𝒑𝒓𝒊𝒗𝒂𝒅𝒂.

De acuerdo con la información publicada en el sitio web de la propia tarjeta, su administración corresponde a Zona 0 SpA, empresa cuyo propietario sería Francisco Mora, exdirector de Deportes durante la administración del exalcalde Gonzalo Montoya.

Mora, además, mantiene vínculos políticos y territoriales que no son precisamente desconocidos en Macul. Es señalado como cercano a Fernando Ramírez y como integrante de la directiva del comunal Macul del Partido Radical.

¿Casualidad? Esa es una pregunta que corresponde responder a quienes están detrás de la iniciativa.

Porque, según antecedentes recogidos por este medio, la creación de esta tarjeta habría surgido desde el entorno de Mora, Fernando Ramírez y Gonzalo Montoya como una forma de adelantarse a la eventual implementación de una tarjeta de beneficios propia por parte de la actual administración del alcalde Eduardo Espinoza.

Pero hay una segunda arista, bastante más delicada.

𝑬𝒍 𝒗𝒆𝒓𝒅𝒂𝒅𝒆𝒓𝒐 𝒗𝒂𝒍𝒐𝒓 𝒅𝒆 𝒍𝒂 𝒕𝒂𝒓𝒋𝒆𝒕𝒂 𝒑𝒐𝒅𝒓𝒊́𝒂 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒆𝒏 𝒍𝒐𝒔 𝒅𝒂𝒕𝒐𝒔.

Más allá de los descuentos y beneficios que pueda ofrecer la tarjeta, existe una pregunta que cualquier vecino debería hacerse antes de entregar sus antecedentes personales:

¿Qué ocurre con los datos que usted entrega al momento de inscribirse?

Nombre, teléfono, correo electrónico, comuna, preferencias y eventualmente otros antecedentes pueden convertirse en una información extremadamente valiosa para una empresa privada.

Y aquí aparece una cuestión que merece ser aclarada públicamente: ¿𝒑𝒂𝒓𝒂 𝒒𝒖𝒆́ 𝒔𝒆𝒓𝒂́𝒏 𝒖𝒕𝒊𝒍𝒊𝒛𝒂𝒅𝒐𝒔 𝒆𝒔𝒐𝒔 𝒅𝒂𝒕𝒐𝒔, 𝒒𝒖𝒊𝒆́𝒏 𝒕𝒆𝒏𝒅𝒓𝒂́ 𝒂𝒄𝒄𝒆𝒔𝒐 𝒂 𝒆𝒍𝒍𝒐𝒔, 𝒅𝒖𝒓𝒂𝒏𝒕𝒆 𝒄𝒖𝒂́𝒏𝒕𝒐 𝒕𝒊𝒆𝒎𝒑𝒐 𝒔𝒆𝒓𝒂́𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂𝒄𝒆𝒏𝒂𝒅𝒐𝒔 𝒚 𝒄𝒐𝒏 𝒒𝒖𝒊𝒆́𝒏 𝒑𝒐𝒅𝒓𝒊́𝒂𝒏 𝒆𝒗𝒆𝒏𝒕𝒖𝒂𝒍𝒎𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒔𝒆𝒓 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒂𝒓𝒕𝒊𝒅𝒐𝒔?

No estamos hablando de un detalle menor.

En una época donde las bases de datos tienen un enorme valor comercial y también pueden transformarse en una poderosa herramienta de segmentación política, entregar información personal a un tercero requiere, como mínimo, conocer con absoluta claridad las condiciones bajo las cuales esa información será utilizada.

Más aún cuando quien administra la plataforma mantiene vínculos políticos conocidos dentro de la comuna.

Eso no significa, por sí solo, que los datos estén siendo utilizados con fines políticos o comerciales. No existe evidencia que permita afirmar que aquello esté ocurriendo. Pero precisamente por eso resulta legítimo exigir transparencia y respuestas.

Porque una cosa es ofrecer descuentos a los vecinos, y otra muy distinta es construir una base de datos con cientos o miles de personas inscritas, sus teléfonos, correos electrónicos y antecedentes, sin que exista claridad suficiente respecto de su destino final.

¿Y usted ya se inscribió?

Antes de entregar sus datos personales, quizás convenga hacerse algunas preguntas:

¿Quién es exactamente el responsable de la base de datos? ¿Qué información está recopilando? ¿Para qué será utilizada? ¿Será compartida con terceros? ¿Durante cuánto tiempo será almacenada? Y, quizás lo más importante, existe un mecanismo efectivo para solicitar la eliminación de todos sus antecedentes?

Porque cuando se entrega información personal, recuperarla puede ser bastante más difícil que entregarla.

Desde este medio hacemos una invitación a los vecinos de Macul: infórmense, lean las condiciones de inscripción y pregunten antes de entregar sus datos.

Y si usted ya se inscribió, queremos conocer su experiencia:

¿Intentó posteriormente eliminar sus datos? ¿La empresa le respondió? ¿Pudo comprobar que su información fue efectivamente borrada?

Los vecinos tienen derecho a preguntar.

Y quienes recopilan sus datos tienen el deber de responder.

𝑺𝒐𝒎𝒐𝒔 𝑳𝒂 𝑽𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍, 𝒑𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍 𝒎𝒆𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒊𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒐.

𝑬𝑫𝑰𝑻𝑶𝑹𝑰𝑨𝑳. 𝑵𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒊𝒔𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒓, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒊𝒎𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒑𝒊𝒆.La semana pasada, La Voz de Macul enfrentó uno de los episodios...
14/08/2026

𝑬𝑫𝑰𝑻𝑶𝑹𝑰𝑨𝑳. 𝑵𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒊𝒔𝒊𝒆𝒓𝒐𝒏 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒓, 𝒑𝒆𝒓𝒐 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒊𝒎𝒐𝒔 𝒆𝒏 𝒑𝒊𝒆.

La semana pasada, La Voz de Macul enfrentó uno de los episodios más complejos desde el inicio de este proyecto informativo. Primero, nuestra página de Facebook fue denunciada y, posteriormente, enfrentamos un intento de hackeo que buscaba apoderarse de nuestra cuenta y dejarnos fuera de circulación.

No fue un simple inconveniente técnico. Fue un intento concreto de impedir que una plataforma independiente siga haciendo lo que se propuso desde el primer día: informar, fiscalizar y poner sobre la mesa aquellas situaciones que muchas veces incomodan a quienes preferirían que nadie preguntara demasiado.

Durante varias horas trabajamos para recuperar el control de la cuenta. Hubo incertidumbre, preocupación y también mucha rabia. Pero, por sobre todo, hubo algo que resultó determinante: no estuvimos solos. Nuestra comunidad estuvo ahí. Personas que se preocuparon, que alertaron, que ayudaron y que entendieron que defender un medio local no significa defender a sus administradores, sino defender el derecho de una comunidad a estar informada.

Finalmente, y luego de algunos días de suspensión, logramos recuperar nuestra página. Y hoy estamos nuevamente aquí.

𝑷𝒖𝒃𝒍𝒊𝒄𝒂𝒏𝒅𝒐. 𝑰𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒏𝒅𝒐. 𝑷𝒓𝒆𝒈𝒖𝒏𝒕𝒂𝒏𝒅𝒐. 𝑰𝒏𝒗𝒆𝒔𝒕𝒊𝒈𝒂𝒏𝒅𝒐.

Porque si alguien creyó que una denuncia o un intento de hackeo iba a apagar esta voz, se equivocó de lugar. La Voz de Macul nació precisamente para amplificar las voces de quienes muchas veces no son escuchados. Para mirar de frente al poder, venga de donde venga. Para cuestionar cuando corresponda y también para reconocer cuando las cosas se hacen bien. No tenemos miedo de incomodar. Lo que sí nos preocupa es que en Macul se intente normalizar el silencio. A quienes intentaron sacarnos del camino, les dejamos una respuesta mucho más poderosa que cualquier contraseña:

𝑺𝒆𝒈𝒖𝒊𝒎𝒐𝒔 𝒂𝒒𝒖𝒊́.

Y seguiremos informando con más fuerza, con más convicción y con el mismo compromiso con nuestros vecinos. Porque podrán denunciar una cuenta. Podrán intentar vulnerarla. Podrán intentar apagarla. Pero una comunidad informada no se hackea.

𝑨𝒖𝒏𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒐𝒔 𝒒𝒖𝒊𝒆𝒓𝒂𝒏 𝒔𝒊𝒍𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒓, 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒊𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒎𝒂́𝒔 𝒇𝒊𝒓𝒎𝒆𝒔 𝒒𝒖𝒆 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂, 𝒚 𝒔𝒆𝒈𝒖𝒊𝒓𝒆𝒎𝒐𝒔 𝒔𝒊𝒆𝒏𝒅𝒐 𝑳𝒂 𝑽𝒐𝒛 𝒅𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍, 𝒑𝒐𝒓𝒒𝒖𝒆 𝑴𝒂𝒄𝒖𝒍 𝒎𝒆𝒓𝒆𝒄𝒆 𝒆𝒔𝒕𝒂𝒓 𝒊𝒏𝒇𝒐𝒓𝒎𝒂𝒅𝒐.

En los últimos días, el exalcalde Gonzalo Montoya ha difundido con entusiasmo en sus redes sociales una resolución del T...
08/08/2026

En los últimos días, el exalcalde Gonzalo Montoya ha difundido con entusiasmo en sus redes sociales una resolución del Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel), intentando instalar la idea de que obtuvo un triunfo judicial. Pero, ¿qué fue lo que realmente resolvió el tribunal?

La respuesta es bastante menos favorable de lo que se intenta mostrar. El Tricel no declaró a Montoya inocente ni desestimó los antecedentes que motivaron el requerimiento. Lo que ocurrió fue algo mucho más simple —y, al mismo tiempo, mucho más incómodo para la actual administración municipal—: la acción fue presentada fuera del plazo que establece la ley. Es decir, el caso se cerró por un error procesal atribuible a quienes tenían la responsabilidad de conducir la estrategia jurídica del municipio.

En otras palabras, el fondo del asunto nunca fue analizado. El tribunal no se pronunció sobre la existencia o inexistencia de las presuntas irregularidades; únicamente concluyó que el requerimiento había sido presentado cuando el plazo legal ya había expirado.

¿Y cuáles eran esas irregularidades? El requerimiento apuntaba a los aportes que la Municipalidad de Macul realizó durante la pandemia a la Asociación Chilena de Farmacias Populares (Achifarp) para el desarrollo del medicamento Interferón, proyecto que posteriormente fue objeto de cuestionamientos y cuyo uso terminó siendo prohibido por el Instituto de Salud Pública. Según los antecedentes conocidos, el municipio habría desembolsado alrededor de $10 millones, recursos que no regresaron a las arcas municipales.

Por eso resulta llamativo que hoy se intente presentar una prescripción como si fuera una absolución. Jurídicamente no son lo mismo. Una cosa es que una acción haya perdido oportunidad por haber sido interpuesta fuera de plazo; otra, muy distinta, es que un tribunal haya concluido que no existieron responsabilidades. Eso, simplemente, nunca ocurrió.

Y la historia está lejos de terminar. La investigación penal por el denominado caso Achifarp continúa abierta. Gonzalo Montoya figura como imputado y el ex alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, figura como formalizado en esa causa, que sigue siendo investigada por el Ministerio Público. Se espera que durante los próximos meses existan nuevos antecedentes que permitan conocer el rumbo que tomará una investigación que aún está lejos de escribir su capítulo final. Es importante tener presente que "imputado" no significa culpable, sino que una persona está siendo investigada por la Fiscalía. Del mismo modo, la formalización tampoco implica una declaración de culpabilidad; es el acto procesal mediante el cual la Fiscalía comunica ante un tribunal los hechos y delitos que atribuye a una persona, manteniéndose la presunción de inocencia hasta una sentencia firme.

Mientras tanto, la verdadera pregunta sigue pendiente: ¿por qué una derrota procesal del municipio terminó convirtiéndose en una campaña comunicacional para intentar instalar una inocencia que ningún tribunal ha declarado? ¿Existe una intención por parte del ex alcalde Montoya de intentar limpiar su imagen pública, luego de los hechos acontecidos durante el año pasado, para tratar de impulsar nuevamente una candidatura a la alcaldía de Macul?

Déjanos tu opinión en los comentarios.

Somos La Voz de Macul, porque Macul merece estar informado.

Mientras el discurso oficial habla de austeridad, la billetera municipal parece abrirse sin demasiadas restricciones cua...
07/08/2026

Mientras el discurso oficial habla de austeridad, la billetera municipal parece abrirse sin demasiadas restricciones cuando se trata de ceremonias, celebraciones y eventos protocolares.

En momentos en que el país enfrenta estrecheces económicas y los municipios ajustan sus presupuestos, en Macul los vecinos ven otra realidad: ayudas sociales cada vez más limitadas, reducción de horas extraordinarias para los funcionarios y reiteradas denuncias por el desabastecimiento de las farmacias comunales. Sin embargo, cuando llega la hora de organizar actividades oficiales, el dinero sí aparece.

Los antecedentes revisados muestran que para el Te Deum de este año la administración del alcalde Eduardo Espinoza gestionó el arriendo de una carpa que cubrirá prácticamente toda la explanada del edificio consistorial de Avenida Quilín. Solo ese contrato bordea los $2,6 millones, cifra a la que todavía deben sumarse los gastos de banquetería, producción y otros servicios asociados.

Y la cuenta no termina ahí. Para el desfile comunal de septiembre ya se encuentra en marcha la contratación de la producción técnica, cuyo costo supera los $4,6 millones.

Si se suman ambos eventos al gasto realizado durante el Día de los Patrimonios, donde únicamente la producción técnica de las dos jornadas significó un desembolso cercano a los $5,2 millones —sin considerar las horas extraordinarias pagadas al personal municipal—, la factura comienza a crecer de manera considerable. El mismo patrón se repetirá, previsiblemente, con el Te Deum y el desfile, donde los costos finales excederán ampliamente los contratos inicialmente informados.

La lista continúa. El cóctel de la Cuenta Pública de abril costó alrededor de $1,1 millón. A eso se agregan diversos servicios de banquetería, cócteles institucionales y compras de tortas que, en conjunto, alcanzarían aproximadamente otros $4 millones. Como si fuera poco, la producción técnica para la celebración del Día de la Mujer representó un gasto cercano a los $5 millones.

La pregunta es inevitable: ¿cómo se explican estos niveles de gasto cuando el propio municipio argumenta restricciones presupuestarias para justificar recortes en áreas sensibles?

Porque nadie discute que una municipalidad deba organizar actividades para la comunidad. Lo que sí merece escrutinio es la escala del gasto y las prioridades que refleja. Más aún cuando, según distintas comparaciones con la administración anterior, existen eventos que históricamente se realizaban con recursos propios o con costos significativamente menores y que hoy implican desembolsos de varios millones de pesos.

Las cifras dibujan un contraste difícil de ignorar. Mientras para muchas familias acceder a una ayuda municipal se vuelve cada vez más complejo y los funcionarios enfrentan restricciones presupuestarias, la agenda ceremonial parece mantenerse inmune a los ajustes. En definitiva, cuando se trata de celebrar, los recursos aparecen; cuando se trata de responder a las necesidades más urgentes de los vecinos, las explicaciones suelen ser las mismas: no hay plata.

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