13/01/2026
Antes de terminar el 2025 se hizo conocido un exclusivo y particular anuncio de venta: el de una isla en Chiloé, la isla Imelev.
Aunque se desconoce el origen de cómo alguien pudo llegar a ser dueño de una isla completa de vastas 32 hectáreas, lo cierto es que es rica por la historia de quienes vivieron allí.
Las fotografías del territorio no muestran indicios de vida; solo animales y vegetación. Sin embargo, hay una excepción: lo que muchos creen que fue una bodega, realmente fue el hogar de una familia.
Nunca hubo nada más; solo una casa y un bote para viajar de una isla a otra y ninguna señal de otras personas que habitaran allí. Parece ser un lugar desierto, pero hubo un tiempo en que fue el centro de felicidad de una pareja y sus ocho hijos.
Sala de Prensa llegó hasta Quehui y profundizó en esta historia mágica y enraizada en la tradición de nuestro pueblo.
La historia de la isla Imelev sigue siendo desconocida. Lo poco que se sabe es de tres generaciones de dueños, siendo el más antiguo que se conoce un hombre de la vecina isla Quehui hasta 1932. Luego, fue un ciudadano de Castro, ciudad más cercana y comuna a la que actualmente pertenece, hasta 1975. Por último, quienes adquirieron finalmente este terreno al castreño son la pareja que hoy la tiene en venta.
Estos negocios tan grandes eran comunes antiguamente, sobre todo en lugares remotos como las pequeñas islas de Quehui e Imelev, tierras vecinas y hermanas en los canales de Chiloé. Por lo mismo, que en 1975 el territorio volviera a las manos de los quehuinos no fue sorpresa.
En la década de 1970, llegó la familia Mansilla a aquellas tierras. Y aunque es ciertamente interesante cómo una isla puede tener dueño, es aún más impactante lo que vivieron en soledad allí sus pobladores.
Rogelio Mansilla y María Ofelia Paillamán fueron un matrimonio duradero que llevó a sus hijos a descubrir una forma de vida que los marcaría por muchos años. Muchos creerían que fue solitario, pero esto está lejos de ser cierto.
José Iván Mansilla Paillamán es hijo de la pareja. Con solo ocho años pisó por primera vez la tierra de Imelev, y a sus 14 años la dejó.
Lee el reportaje completo en www.saladeprensa.cl