DaGozz Historias que no deberías leer solo… si te atreves

21/02/2026

Entraron por vistas.Salieron… si es que salieron… por culpa de una muñeca.No era un fantasma.Era una promesa rota atrapada en porcelana.Y cuando dijeron “es solo un juguete”…el susurro comenzó. 👁️ Espera el final.

NO MIRES ATRÁSLuis nunca debería haber tomado ese atajo,  la niebla había caído de golpe, espesa y fría, y el sendero pa...
05/02/2026

NO MIRES ATRÁS

Luis nunca debería haber tomado ese atajo, la niebla había caído de golpe, espesa y fría, y el sendero parecía haberse alargado más de lo normal, cada sombra se movía con vida propia, como si los árboles respiraran. Sus pasos resonaban en un silencio que parecía absorberlo todo y, entonces lo sintió: un frío húmedo que le rozaba la nuca, no era viento, no era aire, era algo… que lo estaba esperando

—Luis…

Una voz grave, como roca quebrándose, surgió de la nada, lo heló de pies a cabeza, instintivamente giró… y no vio nada, Solo oscuridad. Pero sabía que algo lo observaba, acechaba, y no tendría piedad, cada crujido de las hojas secas detrás de él hacía que su corazón latiera con violencia, sabía que la criatura podía moverse sin hacer sonido, que podía esperar… hasta que él bajara la guardia

Luis empezó a correr, cada paso lo alejaba de su apartamento… y lo acercaba más a la sombra, la vio esta vez: alta, oscura, flotando, sin rasgos claros, con unos ojos brillantes que parecían perforarlo. No respiraba, no hacía sonido, y aun así, cada movimiento que él daba se sincronizaba con los de la figura

Tropezó y cayó, la niebla lo envolvió, húmeda y densa, casi sólida, la sombra se inclinó sobre él, sus manos largas, negras como tinta, rozaron su hombro un frío intenso lo atravesó, como si sus huesos se quebraran. Intentó levantarse… su cuerpo no respondió, la criatura murmuraba algo que no se podía comprender pero cada palabra se sentía en cada célula de su cuerpo: hambre, dolor, desesperación.

—Ahora… eres mío

Luis gritó, nadie escuchó, cada intento de moverse se encontraba con resistencia invisible, la sombra estaba encima, acechando, absorbiendo cada fragmento de su voluntad, mientras sus ojos brillaban con un hambre infinita, la desesperación lo inundó, cada segundo parecía eterno.

Cuando amaneció, la niebla desapareció, el sendero estaba vacío, no había rastro de Luis… excepto sus pasos detenidos en la tierra.

Porque Luis no había escapado, su cuerpo yacía escondido en la maleza, inconsciente, completamente controlado, la sombra ya caminaba entre la ciudad, implacable, si alguien caminaba de noche por ese camino, la sensación de ser observado era solo un aviso: la criatura lo estaba siguiendo, paciente, segura, imparable.

Lo más cruel: Luis todavía estaba allí, atrapado, consciente de todo, viendo cómo la sombra usaba su cuerpo para acechar a otros, su mente gritaba desde dentro, pero nadie podía escucharlo.

Y si alguna vez tú caminas solo… y la niebla te envuelve… recuerda:

No mires atrás.
Porque si lo haces… ya es demasiado tarde.

03/02/2026

Cuando creías que lo peor estaba en tus pesadillas, algo despierta bajo tu cama. Elías aprendió muy tarde por qué nunca debes mirar debajo de la cama cuando escuchas susurros en la oscuridad. ¿Y si el verdadero monstruo... eres tú?

03/02/2026

Algo los despertó en mitad de la noche. No fue el frío… fue el terror. Nadie sabe qué ocurrió en el paso Dyatlov. ¿Tú qué crees que los hizo huir?

LA LLAMADA QUE NO PODÍA EXISTIREn 2008, en el Reino Unido, una familia comenzó a recibir llamadas desde su propio número...
01/02/2026

LA LLAMADA QUE NO PODÍA EXISTIR

En 2008, en el Reino Unido, una familia comenzó a recibir llamadas desde su propio número de teléfono fijo.

Al principio pensaron que era un error de la compañía. Pero cuando contestaban, nadie hablaba. Solo se escuchaba un leve ruido de fondo… como si la línea estuviera abierta desde algún lugar cerrado.

Un día, el padre decidió no colgar.

Después de varios segundos, escuchó algo que lo dejó helado:
su propia voz, repitiendo una conversación que había tenido horas antes en esa misma casa.

No era una grabación perfecta. Había silencios que no recordaba. Frases que nunca dijo.

Asustado, revisó el teléfono. No tenía grabadora. No había desvíos. La compañía confirmó que no era técnicamente posible que el sistema devolviera llamadas con audio del pasado.

Las llamadas continuaron durante semanas.

A veces reproducían conversaciones privadas.
Otras veces solo respiraciones.

La peor ocurrió de madrugada. El teléfono sonó una sola vez. Cuando descolgó, escuchó su voz diciendo con absoluta calma:

—No contestes la próxima.

Las llamadas cesaron después de eso.

La compañía cerró el caso como “fallo desconocido”.
La familia se mudó.

Hasta hoy, nadie pudo explicar cómo una línea telefónica aprendió a escuchar, a recordar… y a advertir.

Y eso es lo que hace que esta historia sea realmente aterradora:
no hay monstruo.
No hay sangre.

Solo la certeza de que algo sabía demasiado

EL LUGAR DONDE NO SE REZANadie en el pueblo hablaba del sótano de la iglesia.No porque estuviera prohibidoSino porque no...
01/02/2026

EL LUGAR DONDE NO SE REZA

Nadie en el pueblo hablaba del sótano de la iglesia.

No porque estuviera prohibido
Sino porque no hacía falta.

El edificio seguía abierto, las misas continuaban, y el sacerdote sonreía igual que siempre. Pero desde hacía meses, algo descendía por las escaleras cada madrugada. No se escuchaban pasos. Solo el leve crujido de la madera… como si el aire se doblara al pasar.

Daniel fue el primero en bajar

Dijo que había oído su nombre durante la confesión. No en voz alta, sino dentro de su cabeza, con una entonación antigua, cansada de esperar. Cuando encendió la linterna, vio que las paredes del sótano estaban cubiertas de símbolos que parecían escritos desde adentro, como si alguien hubiera empujado las palabras a través de la piedra.

En el centro había un hueco

No era profundo
Era más grande por dentro

Del hueco surgía un murmullo continuo, una oración dicha al revés, pronunciada por muchas bocas que ya no tenían forma. Daniel comprendió entonces por qué allí no se rezaba: lo que habitaba abajo escuchaba… y aprendía.

Al amanecer, Daniel regresó. Caminó hasta su casa, se sentó a la mesa y desayunó en silencio. Su familia notó algo extraño: ya no parpadeaba.

Esa noche, el sótano volvió a crujir

Desde entonces, cada vez que alguien baja, regresa distinto, más vacío, más obediente, y la cosa bajo la iglesia sigue creciendo, alimentándose de palabras, de nombres… de fé.

Porque hay lugares donde Dios no entra.

Y algo más ocupa ese espacio.

EL SONIDO DE LA CASANadie notó nada raro el primer díaLa casa siempre había hecho ruidos. Madera vieja, tuberías cansada...
31/01/2026

EL SONIDO DE LA CASA

Nadie notó nada raro el primer día
La casa siempre había hecho ruidos. Madera vieja, tuberías cansadas, el crujido normal de un lugar que envejece con dignidad. Por eso, cuando el sonido empezó, él lo ignoró.

Era suave
Un golpe seco, como si alguien apoyara los nudillos contra una pared… pero solo una vez

Tok

No se repitió

Pensó que era el viento

La segunda noche ocurrió a la misma hora: 2:43 a.m

Tok

Exactamente igual, misma intensidad, mismo lugar
Venía del pasillo

No se levantó
Se quedó mirando el techo, contando su respiración, esperando que el sonido regresara

No lo hizo

Al tercer día empezó a prestar atención
La casa ya no sonaba igual
Los ruidos normales seguían ahí, pero ahora había espacios de silencio demasiado… organizados. Como si alguien los estuviera dejando a propósito

Esa noche, a las 2:43, el sonido volvió

Tok

Esta vez se sentó en la cama

—¿Hola? —preguntó, sin saber por qué

La casa no respondió
El cuarto día decidió comprobarlo.

A las 2:40 se quedó despierto, sentado en la oscuridad, mirando la puerta del cuarto.
El pasillo estaba negro, inmóvil.

2:42
2:43

Tok

El sonido venía desde el otro lado de su puerta.

No era fuerte
No era violento

Era paciente

No abrió
Se quedó quieto, con una sensación extraña: no miedo, sino la certeza de que algo estaba esperando una reacción, no una respuesta.

Cuando amaneció, revisó la casa.
Nada fuera de lugar
Puertas cerradas
Ventanas intactas

Pero en la pared del pasillo, justo frente a su cuarto, notó algo que antes no estaba.

Una marca

Pequeña
Circular
Como la huella de un nudillo

Esa noche el sonido cambió.

Ya no fue uno.
Fueron dos.

Tok. Tok.

Más despacio
Como si quien golpeara estuviera aprendiendo.
Empezó a dormir con la luz encendida.
Luego con música.
Luego con el celular en la mano.

Nada lo detenía.

Siempre a las 2:43.
Siempre desde el pasillo.
Siempre un poco más cerca.

Las marcas comenzaron a aparecer en otras paredes.
Nunca juntas.
Nunca al azar.

Seguían un patrón.

Un recorrido
Una noche, antes del sonido, escuchó algo nuevo.

Respiración

No fuerte
No agitada

Respiración tranquila
Desde el pasillo

Tok.

Esta vez, el golpe fue en la puerta.
No gritó.
No llamó a nadie.

Se levantó, temblando, y apoyó la mano en la madera.

Del otro lado, alguien hizo lo mismo.

No empujó.
No golpeó.

Solo apoyó la mano.

Como comprobando que él seguía ahí.
A la mañana siguiente, encontró una marca nueva.

No en la pared.

En la parte interna de la puerta.

Desde adentro

Esa fue la noche en que entendió la regla.

Mientras no abriera, el sonido seguiría acercándose.
No para entrar.

Para acostumbrarlo
La última noche fue distinta.

A las 2:43 no hubo golpes.

No hubo respiración.

Solo silencio.

Demasiado silencio.

Entonces, desde dentro de su cuarto, escuchó el sonido.

Tok.

Venía de la pared detrás de él.

Nunca se encontró nada extraño en la casa.

Solo una cosa llamó la atención cuando la vendieron meses después:

En todas las paredes del pasillo había marcas.
Pequeñas.
Circulares.

Como si alguien hubiera estado practicando durante mucho tiempo…

…hasta aprender a golpear desde adentro.

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Barranca De Upía
501001

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