05/02/2026
NO MIRES ATRÁS
Luis nunca debería haber tomado ese atajo, la niebla había caído de golpe, espesa y fría, y el sendero parecía haberse alargado más de lo normal, cada sombra se movía con vida propia, como si los árboles respiraran. Sus pasos resonaban en un silencio que parecía absorberlo todo y, entonces lo sintió: un frío húmedo que le rozaba la nuca, no era viento, no era aire, era algo… que lo estaba esperando
—Luis…
Una voz grave, como roca quebrándose, surgió de la nada, lo heló de pies a cabeza, instintivamente giró… y no vio nada, Solo oscuridad. Pero sabía que algo lo observaba, acechaba, y no tendría piedad, cada crujido de las hojas secas detrás de él hacía que su corazón latiera con violencia, sabía que la criatura podía moverse sin hacer sonido, que podía esperar… hasta que él bajara la guardia
Luis empezó a correr, cada paso lo alejaba de su apartamento… y lo acercaba más a la sombra, la vio esta vez: alta, oscura, flotando, sin rasgos claros, con unos ojos brillantes que parecían perforarlo. No respiraba, no hacía sonido, y aun así, cada movimiento que él daba se sincronizaba con los de la figura
Tropezó y cayó, la niebla lo envolvió, húmeda y densa, casi sólida, la sombra se inclinó sobre él, sus manos largas, negras como tinta, rozaron su hombro un frío intenso lo atravesó, como si sus huesos se quebraran. Intentó levantarse… su cuerpo no respondió, la criatura murmuraba algo que no se podía comprender pero cada palabra se sentía en cada célula de su cuerpo: hambre, dolor, desesperación.
—Ahora… eres mío
Luis gritó, nadie escuchó, cada intento de moverse se encontraba con resistencia invisible, la sombra estaba encima, acechando, absorbiendo cada fragmento de su voluntad, mientras sus ojos brillaban con un hambre infinita, la desesperación lo inundó, cada segundo parecía eterno.
Cuando amaneció, la niebla desapareció, el sendero estaba vacío, no había rastro de Luis… excepto sus pasos detenidos en la tierra.
Porque Luis no había escapado, su cuerpo yacía escondido en la maleza, inconsciente, completamente controlado, la sombra ya caminaba entre la ciudad, implacable, si alguien caminaba de noche por ese camino, la sensación de ser observado era solo un aviso: la criatura lo estaba siguiendo, paciente, segura, imparable.
Lo más cruel: Luis todavía estaba allí, atrapado, consciente de todo, viendo cómo la sombra usaba su cuerpo para acechar a otros, su mente gritaba desde dentro, pero nadie podía escucharlo.
Y si alguna vez tú caminas solo… y la niebla te envuelve… recuerda:
No mires atrás.
Porque si lo haces… ya es demasiado tarde.