28/11/2025
Siempre me preguntan sobre como llevar una buena relación de pareja. Y eso es un gran dilema, porque todos queremos un vínculo que sea feliz y para siempre. Te puedo contar mi experiencia, que quizás te ayude un poco. Mi primer matrimonio fue complicado. Yo aún no era psicólogo, y con 21 años, no tenía ninguna experiencia en la vida. Ambos éramos jóvenes, entusiastas, pero ignorantes de las verdades fundamentales de una relación de amor. Nos casamos muy enamorados, pero llegamos al matrimonio con nuestros traumas a cuestas. Y en 10 años de matrimonio, sobrevivimos como pudimos. Momentos buenos, malos, complicados. Y yo hacía lo que aprendí toda la vida para sobrevivir: MENTIR. Sí, yo no le podía contar a mi esposa quien era yo, que quería yo, que necesitaba yo. Porque yo debía ser lo que debía ser, lo que se esperaba de mí. Y así aprendí a aparentar, o sea, a mentir. Y las peleas, quejas, y reclamos eran constantes. Yo mentía, y ella era experta en detectar mentiras. Y a los 10 años de casados nos divorciamos. Estuve mucho tiempo sin pareja, tratando de entender lo que pasó. Y para eso estudié psicología. Allí descubrí muchas cosas de las que hablo en mis publicaciones. Pero lo más importante es que decidí que ya no quería seguir una vida llena de mentiras. Quien quisiera estar conmigo, me debería conocer y aceptar como yo era, o no valdría la pena. Obviamente, era un ejercicio recíproco, de ambas partes. Pero yo tenía claro que no iba a tratar de ser lo que no era. Ya no iba a fingir ni mentir para encajar. Así intenté varias relaciones, que siempre terminaban con el asombro y enojo que causaba mi deseo de contarle a esa mujer quien era yo. Asombro, sorpresa, rechazo. Y de tantas malas experiencias, en un momento comprendí que la vida en pareja no era para mí. Yo ya no quería vivir con mentiras, pero era muy complicado querer hablar la verdad. Hasta que un día, una buena amiga comenzó a acercarse con "malas intenciones". Y cuando lo noté, le dije claramente: "Yo no te convengo para nada. No soy lo que tú esperas. Yo tengo mis debilidades, mis deseos, mis fantasías, que te van a hacer sufrir. No te quiero lastimar, no te arriesgues conmigo". Y por primera vez en mi vida, una mujer me dijo "Cuéntame algo que yo ya no sepa de ti". Y así, luego de 3 años de hablar, de conocernos, de ser buenos amigos, nos casamos un 20 de julio. Gracias a su amor, su comprensión, y su compasión conmigo, yo dejé de mentir, y por fin pude ser quien soy. SIN NECESIDAD DE MENTIR, SIN NECESIDAD DE FINGIR, SIN NECESIDAD DE APARENTAR. Y hoy, 26 años después, seguimos siendo los mejores amigos, compinches, y cómplices de la vida. ¿Cuál es el secreto? Yo la amo profundamente, porque ella es la mujer que me permite vivir en paz. Eso no tiene precio. Nada puede pagar la admiración que le tengo por hacerme vivir con tanta alegría y tranquilidad. Y no se imaginan lo que siento por mi niña bonita, la dueña de mi corazón. Soy feliz, porque con ella vivo en paz. ¿Qué más puedo decir... y qué más puede pedir el corazón?
(Esta es apenas mi experiencia. Ojalá te sirva para reflexionar!)