28/05/2026
¿Y si el trabajo que no quieres es exactamente el que necesitas?
Alex Baute estaba desordenado, había perdido dos semestres y su tío le pagaba todo. Un día decidió parar, pedir trabajo y aceptar lo único que había: ser portero en un estudio de grabación.
Esa puerta que él abría todos los días era la misma por la que entraban los grandes de la música vallenata. Y él los atendía con tanta dedicación que años después se convirtieron en los primeros embajadores de su marca.
Lo que parece un paso atrás a veces es el camino que Dios tenía preparado.
Episodio completo en mi Canal de Youtube y Spotify.