12/08/2025
Una tarde de lluvias salimos hacia la frontera; eran 60 kilómetros los que nos separaban de Monte Aymond, la frontera binacional donde termina una parte de Argentina y empieza Chile y que obligatoriamente los viajeros que bajan por la ruta 3 tienen que hacer para cruzar el famoso estrecho de Magallanes, es todo un enredo político entre los 2 países, que data de hace muchos años, todo por cuenta de las ambiciones de ocupar el territorio patagónico por ambas naciones 😶.
Nuestro plan era pasar la noche en uno de los refugios con los que cuenta la carretera chilena en la isla de Tierra del Fuego, distribuidos a lo largo de la carretera cada 20 km promedio, pero antes teníamos que cruzar la barcaza. Estaba haciendo mucho frío y eran aproximadamente las 5 de la tarde cuando llegamos a la primera angostura, como se conoce el estrecho; no había muchos vehículos esperando el paso y a lo lejos se veía venir en medio del mar al ferry que nos llevaría a la isla. La sensación que teníamos era de mucha felicidad, ansiosos de pasar a Tierra del Fuego y rodar por este lugar icónico de la Patagonia 🥹, fueron unos 10 minutos que esperamos para poder abordar el barco, una vez adentro pudimos estar en un lugar caliente mientras cruzábamos el estrecho, más o menos le llevó 20 minutos dejarnos en la orilla, cómo el clima estaba tan frío los días también eran más cortos y la noche llegaba aproximadamente a las 6 de la tarde, de tanto entusiasmo de salir se nos olvidó comprar algo para cenar 🙆♀️, avanzamos 40 km hasta llegar a Cerro Sombrero un pequeño pueblo al lado de la ruta, sin embargo antes paramos a ver uno de los refugios de la carretera, ese en particular no nos gustó porque estéticamente estaba muy vandalizado, así que cuando llegamos a Cerro sombrero ya oscureciendo fuimos a buscar un almacén, pero no nos quisieron vender productos porque no recibían peso argentino 😒, buscamos otro lugar y el señor si nos vendió, sin embargo tomó el peso a muy bajo precio, pero bueno, no teníamos otra alternativa 🤷♀️.
Buscamos en el mapa el siguiente refugio que estaba a 20 km y nos fuimos muy despacio hacia el lugar, con miedo de que en la noche se empezará a congelar la ruta y con mucho frío, después de unos minutos llegamos al refugio y ¡oh sorpresa! este no tenía puerta jejejeje 😅, fue una noche helada pero hermosa, pues por primera vez pudimos visualizar la vía láctea en su esplendor, fueron muchas las estrellas, incontables las que vimos ✨, al siguiente día; salimos a ruta con destino a Río Grande, donde nos recibió Héctor a través de CouchSurfing, allí estuvimos esperando unos días para poder avanzar hacia Ushuaia mientras el clima mejoraba, salir de allí era un reto, dependíamos de que la policía nos dejara pasar, porque el plan invernal incluye cadenas o clavos en las ruedas con el fin de evitar accidentes, en nuestra moto era imposible realizar este procedimiento así que nos fuimos a la deriva, como quien dice; con la bendición de Dios 👏, saliendo de Rio Grande tuvimos el primer control y creería yo uno de los más importantes, este definía la ida por lo menos hasta el paso Garibaldi y quizás hasta Ushuaia, la suerte nos acompaño; no se si la estrategia de indicarles que siempre nos estábamos comunicando con defensa civil nos funcionaba, cosa que no era mentiras, adoptamos esta medida con el fin de no volver a presenciar algún tipo de peligros, llamarlos nos daba fe de que por lo menos un 90% de la ruta era transitable.
Avanzamos hasta Tolhuin, pensamos que sólo tendríamos dos controles pero no fue así, entrando a esta ciudad había un nuevo control 😲, pero esta vez eran los de la gendarmería, solo pidieron nuestros documentos, nos preguntaron de dónde veníamos y para dónde íbamos, después de una larga charla nos dejaron continuar 💪, pensamos que ya lo habíamos logrado, pero no fue así 😁 unos kilómetros antes de llegar al famoso paso garibaldi un último control nos esperaba.
La sencillez y la amabilidad del policía permitió tener una buena conversación, nos indico que tuviéramos cuidado, pues el clima podría cambiar de un momento a otro y no se equivocó, llegando a este lugar, el clima empezó a cambiar, los vientos aumentaron y sus ráfagas también, parar no era una buena opción, la falta de unos intercomunicadores la sentimos en ese momento, pues mi esposo intuyó que le había indicado parar para tomar una fotografía 😅, pero no fue así, en realidad el frío ni me dejaba hablar 🥶, trató de continuar y por un momento sentimos que era imposible salir, si que fue un día para no olvidar. Pero, ¡lo logramos! 🥳🥳, después de un año y tres meses, con el corazón latiendo a mil por hora, con ganas de llorar y con la felicidad más grande del mundo, vimos a lo lejos aquellas torres inigualables que decían USHUAIA. 😍🥳
Edwin Oyola