06/09/2025
Un romance digital se desmorona cuando un novio virtual descubre que ha estado financiando a su propio "rival"
BOGOTÁ — Lo que comenzó como un romance moderno y apasionado en el ciberespacio se convirtió en una comedia de enredos y traición que ha dejado a un corazón roto y un bolsillo vacío. Juan Pérez, un joven ilusionado, creyó haber encontrado a la mujer de sus sueños a través de las redes sociales. A lo largo de varios meses, su relación floreció con mensajes llenos de amor, y, lo más importante, constantes transferencias de dinero.
"Me decía que era una mujer luchadora, que trabajaba duro, pero que a veces la vida la golpeaba fuerte", confesó Juan entre sollozos. El caballero digital, le enviaba dinero para el arriendo, las compras del supermercado y hasta para los gastos médicos de un supuesto familiar. Los giros se volvieron una rutina, y Juan, feliz de poder ayudar a su amada, no escatimaba en gastos.
Juan compró un pasaje de avión para sorprender a su amada en su cumpleaños. Con un ramo de flores, se dirigió a la dirección que ella le había dado. Toca la puerta, y en lugar de la hermosa mujer de las fotos, un hombre alto y fornido le abre la puerta con una sonrisa.
"¿Señor, busca a alguien?",
Fue en ese momento que la farsa se desmoronó. El hombre, entre risas y un poco de pena, se presentó: "Soy Pedro, el esposo de María. Ella está trabajando, pero puede pasar, ella me mostró su foto. Me cae bien".
Además, gracias a sus transferencias, pudimos pagar el crédito de la moto y hasta la cuota de la nevera. ¡Le debo una!".
Juan se quedó sin palabras. No era solo que la mujer de sus sueños estuviera casada, sino que el hombre al que consideraba su rival era en realidad el que se estaba burlando de él. El ramo de flores cayó al suelo, y Juan, con el ego y la billetera destrozados, se retiró del lugar. El romance había terminado. Al parecer, en el amor virtual, no solo la belleza es subjetiva, sino que el género también lo es.