01/03/2026
¡EN REALIDAD FUE UN ACCIDENTE!
☕ ¡Tomemos un café y hablemos de esto!
«Durante el camino de nuestras vidas, nos vamos a encontrar con personas no por accidente, sino por propósito». De seguro hemos escuchado esto miles de veces; una frase que, aunque es un cliché, guarda un mensaje real y contundente.
Entender esto puede cambiar todo en ti. Comprenderlo puede sanar, e incluso hacerte ver la vida desde otra perspectiva: más consciente, más reflexiva y más elevada.
No será fácil de aceptar y mucho menos de aplicar, porque entender esto significa deconstruir todo lo que la sociedad, por generaciones, nos ha enseñado, vendido y heredado.
«Nada llega a nuestras vidas por accidente, ni se va por accidente».
Durante años, todos nos hemos cuestionado por qué la vida, Dios, el universo o aquello en lo que creamos, permite sucesos, amistades, situaciones, relaciones y amores que nos causan dolor o daños. Nadie se ha salvado de esto y nadie tiene una verdad única al respecto. Solo tenemos reflexiones, hipótesis y explicaciones —científicas y de fe— que cada quien adapta a su vida según sus creencias e ideologías.
Para mí, comprender esto fue lo que me ha ayudado poco a poco. Hay cuatro tipos de personas que llegan a nuestra vida, ya sean amistades o parejas, y no siempre logramos encontrarlas a todas:
- Las que te enseñan: Simplemente hacen eso. Te enseñan a poner límites, a no aceptar migajas, a no esperar cambios, a no aceptar ser «la opción» y a no conformarte. Estas personas se irán de tu vida, algunas sin avisar, otras a través de la traición, la decepción o el silencio. Pero no llegan por accidente, sino por propósito.
- Las que te despiertan: Estas personas simplemente nos muestran, como un espejo, aquello en nosotros que aún no hemos aceptado, trabajado o mejorado. Nos sacan de nuestra zona de confort, nos retan, ¡nos despiertan! Estas personas también se van, pero nos dejan más conscientes, más reflexivos y más atentos a lo que queremos (y a lo que NO queremos) en nuestra vida. Tampoco llegaron a nuestra vida y se fueron por accidente.
- Las que cierran ciclos: Son las más cruciales. En su propósito inconsciente, llegan para terminar eso que aún no hemos podido dejar atrás. Llegan para darnos la oportunidad de soltar de una manera distinta, de una forma consciente: agradeciendo, perdonando, aceptando y, sobre todo, sabiendo que el pasado no fue lo mejor que nos pasó, que lo mejor está por venir y que, para poder recibirlo, debemos tener las manos vacías. Estas personas se van y muchas veces son las que más duelen, porque hay agradecimiento; incluso las soltamos sintiendo amor, pero conscientes de que no eran las indicadas. El propósito de estas personas es el más humilde y hermoso.
- Las que llegan para quedarse: (Aunque en mi caso aún la sigo esperando). Estas personas llegan cuando tú has madurado emocionalmente, cuando estás listo, cuando ya no llevas las manos llenas del pasado. Cuando eres consciente, conoces tus límites, no te conformas, cuando te valoras, te aceptas y te reconoces; cuando ya eres completo en tu 100% y simplemente esa otra persona llega para sumar su 100%. Esa persona que conecta contigo en otro nivel, más allá de todo lo mundano; que llega de la mano de Dios, la vida, el universo o lo que sea en lo que creas, para acompañarte el resto de tu vida. Esa persona mucho menos es un accidente; esa persona, ES El PROPÓSITO.
Así que, si también estás pasando por un momento así, en que te preguntas «por qué», si piensas aún en esa persona que te lastimó, si aún extrañas, lloras, o sientes arrepentimiento, culpa, rabia y dolor... ¡Reflexiona! Es momento de ver a esas personas como maestros y al pasado como una lección. Es momento de vernos como estudiantes de la vida misma, seguir creciendo, avanzando y entender que estas personas no llegarán en un orden determinado ni necesariamente una sola vez. El ciclo podrá repetirse, e incluso podremos confundirnos y creer que alguien llegó para quedarse, cuando en realidad era otra persona que nos enseñó, nos despertó o cerró un ciclo.
Dios te bendiga!
Autor: Jesus Moises Sulbaran Auza
Tinta & Café 🪶☕