31/12/2025
Hoy es el último día del 2025 y este año me deja grandes enseñanzas. La primera: debo perdonar. La segunda: debo esforzarme cada día por dar lo mejor de mí y sembrar lo mejor en los demás, porque lo que uno siembra, tarde o temprano, la vida lo devuelve.
Si tú estás viviendo una situación difícil en tu familia, si estás pasando por una situación económica complicada, si no te hablas con tus hermanos, si tuviste un conflicto con un vecino, si cometiste un error con tu pareja o con un hijo, quiero decirte algo: a veces la vida permite esos momentos para que podamos reflexionar de verdad. Este 2025 fue para mí un año de reflexión. Un año en el que pude ver la gracia de Dios en mi vida. No voy a negar que hubo momentos difíciles, que hubo dolores, que hubo decepciones… pero también hubo esperanza.
Y aquí quiero dejar una convicción: la estabilidad espiritual es una base fundamental. No porque lo diga yo, sino porque la Palabra lo enseña. Cuando lo de adentro se ordena, lo de afuera empieza a acomodarse. No significa que todo será perfecto, sino que tú tendrás la fuerza, la sabiduría y la claridad para enfrentar las pruebas sin destruirte por dentro. La paz de Cristo no es ausencia de problemas; es fortaleza en medio de los problemas.
No hay mejor consejo que este: busquen la paz de Cristo, y lo demás llega por añadidura. Esa paz te ayuda a pensar mejor, a decidir mejor, a construir mejor, a abrir la mente y a encontrar caminos para solucionar lo que hoy parece imposible.
Gracias por todo. Les deseo lo mejor. Que este 2026 sea un año de bendición, de reconciliación, de crecimiento, de disciplina y de paz. Dios te bendiga...