Casos de pesadillas

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El 29 de noviembre de 2023, Mohamed K. desapareció en Sineu, en Illes Balears, cuando tenía 12 años. Desde entonces, su ...
24/08/2026

El 29 de noviembre de 2023, Mohamed K. desapareció en Sineu, en Illes Balears, cuando tenía 12 años. Desde entonces, su nombre sigue unido a una ausencia que no ha encontrado respuesta. La imagen difundida para ayudar a localizarlo lo sitúa como un menor de complexión normal, 1,60 de estatura y unos 60 kilos de peso, con el pelo negro y los ojos negros. Pero detrás de esa descripción hay una ruptura mucho más difícil de medir: la de una familia y un entorno que vieron apagarse de golpe la rutina de un niño en un municipio pequeño, sin que las horas siguientes lograran devolverlo a casa ni aclarar qué ocurrió aquel día.

Sineu no es un lugar cualquiera dentro de la isla: es uno de esos pueblos donde los movimientos suelen dejar huella y donde una desaparición infantil rompe enseguida la sensación de normalidad. En el cartel de búsqueda que continúa circulando se recuerda además una seña concreta, un lunar en la mano derecha, como si cada detalle pudiera ser la pieza que active un recuerdo pendiente en alguien que lo haya visto. Con el paso de los meses, la desaparición de Mohamed K. no ha perdido gravedad por hacerse antigua. Al contrario, la continuidad de su búsqueda mantiene vivo el peso de una pregunta esencial: dónde estaba él después de que se le perdiera la pista y quién puede aportar el dato que todavía falta.

Hoy, casi tres años después, el caso sigue abierto y Mohamed K. continúa figurando como desaparecido. Esa persistencia convierte cada nueva difusión en algo más que un recordatorio: es una forma de impedir que su historia se hunda en el olvido y de devolverla al presente de quien pueda reconocer una cara, una seña o un episodio aparentemente menor. En desapariciones prolongadas, muchas veces no hay un gran giro visible, sino una espera sostenida, hecha de memoria y de insistencia. Por eso este seguimiento vuelve sobre su nombre y su última referencia conocida en Sineu, con la esperanza de que la información decisiva aún esté en manos de alguien que no ha dado el paso de compartirla.

El 9 de diciembre de 2025, Carlos H. G. desapareció en Muxía, en la costa de A Coruña, y desde entonces su nombre sigue ...
23/08/2026

El 9 de diciembre de 2025, Carlos H. G. desapareció en Muxía, en la costa de A Coruña, y desde entonces su nombre sigue unido a una ausencia que no ha encontrado cierre. Tenía 62 años cuando se le perdió la pista en un municipio marcado por el mar, los caminos abiertos al viento y una rutina atravesada por el paisaje atlántico. La desaparición se conoció públicamente días después, cuando la inquietud ya había crecido alrededor de un hombre de 1,75 metros y 80 kilos cuyo rastro se interrumpió sin una explicación que lograra ordenar lo ocurrido. Desde aquel martes de diciembre, la historia quedó detenida en ese punto exacto donde una vida cotidiana dejó de encajar en su secuencia habitual.

Con el paso de las horas, la búsqueda se concentró en el entorno de Os Muíños, una zona de Muxía donde la geografía mezcla litoral, caminos y espacios de tránsito que pueden volver frágil cualquier reconstrucción tardía. Esa referencia concreta convirtió el lugar en el eje de la incertidumbre: no solo por lo que pudiera haber ocurrido allí, sino porque cada detalle del terreno obliga a pensar en recorridos, encuentros posibles y movimientos que quizá alguien vio sin darles importancia en ese momento. Los datos físicos difundidos sobre Carlos, junto con la mención de ese enclave, sostienen una imagen precisa de la desaparición y muestran hasta qué punto el caso quedó ligado a un escenario real, reconocible y difícil de olvidar para quienes siguieron aquellos primeros días.

Hoy, más de ocho meses después, la desaparición de Carlos H. G. sigue abierta y Muxía continúa siendo el último punto firme asociado a su nombre. El tiempo no ha borrado la tensión de aquel quiebre, sino que la ha convertido en una espera más densa, asentada sobre una fecha de diciembre que todavía no encuentra desenlace. Cuando un caso permanece suspendido tanto tiempo, cada jornada añade distancia al último rastro y, al mismo tiempo, refuerza la necesidad de volver a mirarlo con atención. Su ausencia no pertenece solo al pasado de aquella semana inicial: sigue instalada en el presente, adherida a un lugar concreto y a una pregunta que nadie ha conseguido cerrar.

En Murcia sigue abierta la desaparición de Maria Alejandra B. M., una menor de 14 años de la que no hay noticias desde e...
23/08/2026

En Murcia sigue abierta la desaparición de Maria Alejandra B. M., una menor de 14 años de la que no hay noticias desde el 4 de diciembre de 2025. La alerta mantiene el foco sobre una adolescente de 1,60 metros y unos 40 kilos, con ojos marrones, cuya ausencia rompió de golpe la rutina de una ciudad donde cada hora sin novedades pesa más. Han pasado meses desde aquel día y la incertidumbre no se ha reducido: la imagen de su rostro continúa circulando, su nombre sigue ligado a la misma fecha y la espera se ha convertido en una herida sostenida para quienes siguen pendientes de cualquier rastro.

La búsqueda se ha movido en el terreno más difícil: el de las pistas escasas y la necesidad de que cualquier dato, por pequeño que parezca, encaje con precisión. En los avisos difundidos durante estos meses se repiten sus rasgos físicos como una forma de fijar su recuerdo en la memoria de quienes pudieron verla, cruzarse con ella o escuchar algo relevante después de su desaparición. Murcia y su entorno inmediato permanecen como referencia central del caso, mientras el paso del tiempo obliga a mirar de nuevo cada detalle, cada posible trayecto y cada testimonio que pueda ayudar a reconstruir qué ocurrió desde aquella jornada de diciembre.

A finales de agosto de 2026, el caso de Maria Alejandra B. M. sigue sin un desenlace público y su ausencia continúa abierta. Esa continuidad convierte este seguimiento en algo más que una repetición: recuerda que detrás del cartel y de la fecha congelada hay una menor cuya historia sigue interrumpida y una espera que no termina para su entorno. Ocho meses después, la pregunta esencial sigue siendo la misma en Murcia: dónde está Maria Alejandra y qué pieza falta para que alguien pueda acercar una respuesta real y romper por fin este silencio prolongado.

La desaparición de Tidiane C. empezó el 7 de diciembre de 2023 en Mancor de la Vall, un municipio pequeño del interior d...
23/08/2026

La desaparición de Tidiane C. empezó el 7 de diciembre de 2023 en Mancor de la Vall, un municipio pequeño del interior de Mallorca donde cualquier ausencia acaba pesando más porque todo parece quedar cerca. Tenía 16 años cuando se perdió su rastro allí, y desde entonces su nombre sigue unido a una espera que ya roza los tres años sin una respuesta pública capaz de cerrar la herida. Lo que en otras historias podría haber quedado reducido a una alerta breve se convirtió en una incógnita persistente: un menor que salió del centro de la vida cotidiana y dejó detrás una pregunta intacta, demasiado grande para un lugar acostumbrado a reconocerse en cada esquina.

Las descripciones difundidas sobre Tidiane hablan de un chico de 1,85 metros, 80 kilos, complexión corpulenta, pelo negro, corto y rizado, y ojos negros. La referencia pública de su desaparición ha mantenido con el paso del tiempo esos mismos rasgos como si fueran un punto fijo frente al desgaste de los meses, la única forma de seguir sosteniendo su imagen en la memoria de quienes puedan recordarlo o reconocerlo. En un caso así, el detalle físico no es un añadido menor: es la manera de reconstruir una presencia concreta, de volver visible a un adolescente cuya ausencia empezó en un entorno muy localizado pero dejó una inquietud que desbordó los límites de Mancor de la Vall.

A día de hoy, la desaparición de Tidiane C. continúa abierta y el tiempo no ha conseguido suavizar el impacto de aquel diciembre. Al contrario: cada aniversario, cada cambio de estación y cada noticia sobre otros menores ausentes devuelve la misma sensación de interrupción, como si la historia siguiera detenida en el punto exacto en que dejó de saberse dónde estaba. Su caso permanece entre esos nombres que no terminan de salir del presente, porque la espera prolongada no los vuelve lejanos, sino más difíciles de asumir. En Mancor de la Vall sigue latiendo esa ausencia sin cierre, la de un chico que un día dejó de estar y cuya vuelta todavía no tiene fecha.

En Zaragoza, la ausencia de Sonia H. M. se ha ido haciendo más pesada con el paso de los meses sin dejar de ser una heri...
23/08/2026

En Zaragoza, la ausencia de Sonia H. M. se ha ido haciendo más pesada con el paso de los meses sin dejar de ser una herida abierta. Tenía 14 años cuando desapareció el 17 de diciembre de 2023 y desde entonces su nombre sigue unido a una pregunta que no ha encontrado respuesta. La descripción difundida en la alerta habla de una menor de 1,55 metros y 80 kilos, con ojos marrones, una referencia sencilla pero persistente que ha acompañado cada nueva mención del caso. No se trata de un recuerdo lejano que se haya disipado en el tiempo, sino de una desaparición que continúa ocupando un lugar fijo entre las búsquedas pendientes en la capital aragonesa.

Durante 2024 y comienzos de 2025, distintas informaciones sobre otras desapariciones de menores en Zaragoza siguieron situando el nombre de Sonia dentro de la misma lista de búsquedas abiertas. Esa repetición no convirtió su caso en rutina, sino en una señal de continuidad inquietante: mientras otros expedientes avanzaban o se resolvían, el suyo seguía ahí, como una ausencia que se negaba a cerrarse. En ese contexto, su edad cuando se perdió la pista y la falta de un regreso conocido terminaron levantando una imagen dura para cualquier familia: la de una adolescencia detenida en seco y convertida en espera prolongada.

A 22 de agosto de 2026, Sonia H. M. continúa figurando como desaparecida y su historia vuelve a ponerse delante de quien pueda recordar algo útil sobre aquellos días de diciembre en Zaragoza. El tiempo transcurrido no rebaja el peso de una desaparición así; al contrario, convierte cada dato olvidado, cada encuentro casual y cada memoria imprecisa en una posible pieza que aún falta. Su nombre sigue suspendido en ese punto donde la vida cotidiana de una ciudad continúa, pero una familia permanece atrapada en la misma pregunta desde hace más de dos años y medio: dónde está Sonia y qué ocurrió desde el día en que dejó de estar localizable.

El 6 de diciembre de 2025, Szymon P. desapareció en Mutxamel y desde aquella jornada no ha vuelto a saberse de él. Tenía...
23/08/2026

El 6 de diciembre de 2025, Szymon P. desapareció en Mutxamel y desde aquella jornada no ha vuelto a saberse de él. Tenía 31 años cuando se perdió su pista. La alerta difundida para localizarlo lo describía como un hombre de complexión normal, ojos azules, pelo rubio, corto y liso. Su ausencia abrió una búsqueda que dejó al municipio pendiente de cualquier novedad y convirtió un día corriente de diciembre en una fecha marcada por la incertidumbre. Ocho meses después, su nombre sigue ligado a una pregunta que nadie ha logrado responder: qué ocurrió desde el momento en que dejó de estar localizable.

En los días posteriores, la desaparición fue asumida como una búsqueda urgente. La Guardia Civil mantuvo activo el operativo mientras distintas alertas públicas pedían colaboración ciudadana para tratar de reconstruir sus movimientos. Algunas informaciones difundidas entonces insistían en que había sido visto por última vez en Mutxamel y que cualquier pista podía ayudar a ordenar las horas previas a su desaparición. Esa combinación entre investigación oficial y llamamientos abiertos hizo que el caso circulara más allá del municipio, con la esperanza de que alguien reconociera un trayecto, una imagen o un detalle capaz de situarlo de nuevo en el mapa.

Hoy la ausencia de Szymon P. sigue sin resolverse y el tiempo no ha suavizado la incertidumbre, solo la ha vuelto más pesada. En casos así, cada jornada añade distancia, pero también mantiene viva la necesidad de encajar una secuencia que quedó interrumpida de forma brusca. Mutxamel arrastra todavía esa interrupción, ese punto ciego que empezó en diciembre y que continúa sin una explicación pública definitiva. Su historia permanece suspendida en ese último tramo sin respuestas, sostenida por la expectativa de que una pista tardía pueda abrir por fin una salida para quienes siguen pendientes de su paradero.

Jose Manuel S. S. desapareció el 28 de junio de 2026 y, casi dos meses después, su nombre sigue suspendido en ese punto ...
23/08/2026

Jose Manuel S. S. desapareció el 28 de junio de 2026 y, casi dos meses después, su nombre sigue suspendido en ese punto incierto en el que una salida deja de ser rutina y se convierte en una ausencia que nadie logra explicar. Tenía 46 años cuando se perdió su rastro y la última referencia pública lo sitúa en Ixelles, en Bélgica, un municipio enlazado a Bruselas donde el movimiento constante de gente, estaciones y trayectos vuelve más difícil reconstruir un camino cuando algo se quiebra de repente. Desde entonces, la historia quedó detenida en ese último dato firme: un hombre lejos de España, sin una noticia pública posterior que permita cerrar la búsqueda ni devolver calma a quienes siguen pendientes de cualquier señal.

La información difundida sobre él es breve pero concreta: medía 1,70, pesaba unos 70 kilos y su desaparición quedó asociada a Ixelles como último paradero conocido. Ese detalle coloca el caso en un escenario urbano y transfronterizo, donde cada hora puede abrir una posibilidad distinta: un desplazamiento hacia otra zona de Bruselas, una gestión cotidiana interrumpida, una comunicación que nunca llegó o un recorrido que se volvió opaco justo cuando más hacía falta precisión. En una desaparición así, el peso no recae en grandes titulares, sino en la suma de pequeños datos que podrían parecer menores para cualquiera y, sin embargo, resultar decisivos para reconstruir el itinerario de una persona que dejó de estar localizable en un contexto ajeno a su entorno habitual.

A día de hoy no hay una resolución pública que permita hablar de final para este caso, y por eso la búsqueda mantiene intacta su urgencia humana. El paso de las semanas no convierte la ausencia en costumbre: la hace más difícil de soportar, porque obliga a convivir con preguntas que siguen abiertas y con la sensación de que cualquier pista todavía puede cambiarlo todo. Jose Manuel S. S. continúa siendo una referencia viva para quienes intentan entender qué ocurrió desde aquel 28 de junio, y su nombre vuelve a ponerse sobre la mesa con la esperanza de que alguien recuerde un cruce, una llamada, una conversación o una imagen capaz de romper el silencio que lo rodea desde Ixelles.

La desaparición de Juan Francisco U. E. sigue abierta desde el 25 de octubre de 2023, cuando se perdió su rastro en Asti...
23/08/2026

La desaparición de Juan Francisco U. E. sigue abierta desde el 25 de octubre de 2023, cuando se perdió su rastro en Astigarraga, en Guipúzcoa. Tenía 56 años cuando desapareció y desde entonces su nombre continúa suspendido en una espera que no ha terminado. La imagen pública del caso dibuja a un hombre de complexión delgada, de 1,74 de altura y unos 70 kilos, con ojos negros y cabello marrón, pero lo que más pesa no es la descripción física sino el corte brusco de una rutina que quedó interrumpida sin explicación. Aquel día dejó atrás un silencio que se fue haciendo más ancho con el paso de los meses y que todavía hoy no encuentra una respuesta clara.

Entre los pocos datos concretos que han trascendido hay uno que concentra buena parte de la inquietud: una posible localización vinculada a una borda cercana al faro de Higuer. Esa referencia, incorporada en la alerta pública vasca, desplaza la mirada desde el núcleo urbano de Astigarraga hacia un entorno muy distinto, más abierto y áspero, y convierte ese punto en una pieza decisiva del relato. También se sabe que no se difundió una vestimenta determinada para el momento de la desaparición, de modo que la búsqueda ha dependido sobre todo de recomponer movimientos, trayectos y señales que pudieran aclarar qué ocurrió en las horas en que dejó de estar localizable.

Casi tres años después, el caso sigue sin una resolución pública y la ausencia de Juan Francisco U. E. continúa instalada en el presente. Su nombre reaparece en los listados de personas que aún no han vuelto, recordando que la desaparición no pertenece solo al día en que empezó, sino también a cada jornada posterior en la que nada termina de encajar. En Astigarraga, y en el entorno al que apuntó aquella pista hacia Higuer, persiste la misma pregunta que abrió la búsqueda: qué pasó con él y en qué lugar se quebró definitivamente el hilo que lo unía con los demás.

Harouna Samba S. desapareció el 16 de enero de 2024 y, más de un año y medio después, su nombre sigue sin salir del circ...
23/08/2026

Harouna Samba S. desapareció el 16 de enero de 2024 y, más de un año y medio después, su nombre sigue sin salir del circuito de búsqueda. Tenía 27 años cuando se perdió su rastro y la información difundida sobre su caso mantiene abierta una ausencia que no ha encontrado todavía una explicación visible. Medía 1,75, pesaba alrededor de 70 kilos y desde entonces su historia permanece suspendida en ese punto exacto en el que alguien deja de contestar, deja de volver y deja a su alrededor una pregunta fija. No hay una escena cerrada ni un desenlace conocido: solo la fecha, la identidad publicada y el vacío que empezó ese día y que todavía no ha sido desmontado por ninguna noticia fiable de localización o cierre.

En este seguimiento, el dato que más pesa no es un nuevo detalle espectacular, sino la persistencia misma de la desaparición. El caso continúa abierto y eso convierte cada rasgo disponible en una referencia básica para sostener la memoria de Harouna Samba S.: un hombre joven, de complexión descrita en los datos difundidos, cuyo rastro se cortó en enero de 2024 sin que el paso de los meses haya borrado la necesidad de seguir mirándolo como una desaparición sin resolver. Cuando una ausencia se alarga, lo más duro es que la vida cotidiana de quienes esperan no se detiene del todo ni consigue avanzar limpia: queda atrapada entre llamadas, recuerdos precisos y la posibilidad de que cualquier dato mínimo rompa por fin el silencio.

A día de hoy, la situación sigue sin un cierre público que permita retirar su nombre de la búsqueda. Por eso este caso vuelve a ponerse delante de la gente: porque el tiempo no resuelve por sí solo una desaparición y porque detrás de los datos difundidos todavía hay una persona concreta a la que alguien sigue esperando. Harouna Samba S. continúa siendo una ausencia abierta desde aquel 16 de enero, una de esas historias que no se acomodan en el olvido aunque pasen los meses, y cada nueva mirada sobre su rostro y sus datos puede devolverlo al centro de una conversación que nunca debió apagarse. Mientras no exista una confirmación pública distinta, la pregunta sigue siendo la misma: dónde está y qué ocurrió desde el día en que se perdió su pista.

El 14 de enero de 2024, María Ángeles M. M. salió a caminar por las inmediaciones del río Arenteiro, en O Carballiño, y ...
23/08/2026

El 14 de enero de 2024, María Ángeles M. M. salió a caminar por las inmediaciones del río Arenteiro, en O Carballiño, y desde entonces no ha vuelto a aparecer. Tenía 55 años cuando desapareció y aquel paseo breve, casi doméstico, terminó convertido en una ausencia que sigue abierta más de un año después. Había pasado esos días en Mesego, en casa de su padre, aunque residía habitualmente en Santiago de Compostela. A mediodía dijo que iba hacia el parque municipal y esa fue la última referencia clara de sus movimientos antes de que todo se quebrara. La escena quedó suspendida en ese trayecto corto, cotidiano y aparentemente sencillo que nunca tuvo regreso.

Las primeras búsquedas se concentraron en el entorno del puente de Godás, sobre el Arenteiro, porque allí apareció el paraguas que llevaba aquella mañana. Después se sumaron al operativo agentes de la Guardia Civil, buzos del GEAS, voluntarios de Protección Civil, bomberos, drones de emergencias y equipos que rastrearon tanto la orilla como varios tramos río abajo. También trascendió que no llevaba teléfono móvil y que vestía un abrigo de cuadros en tonos rojos y grises, además de un gorro claro. Con el paso de las horas, el cauce crecido por la lluvia y la fuerza del agua complicaron una búsqueda que se extendió por distintos puntos sin ofrecer una respuesta concluyente.

Hoy su desaparición sigue sin una resolución pública y su nombre continúa unido a aquella caminata interrumpida junto al Arenteiro. En la descripción difundida para ayudar a reconocerla consta que mide alrededor de 1,65 y que tiene complexión normal, pelo canoso y largo y ojos verdes, rasgos que se repiten cada vez que alguien intenta reactivar su recuerdo. El caso permanece abierto en la memoria de O Carballiño y de quienes la esperaban de vuelta tras una salida que parecía rutinaria. Lo que persiste no es solo la falta de noticias, sino la imagen de una mujer que salió a dar un paseo y dejó tras de sí un vacío que el tiempo no ha conseguido cerrar.

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