05/02/2026
🇺🇸GRACIAS TRUMP POR ENDEREZAR A PETRO 🇨🇴
Tras la visita de Gustavo Petro a Washington para reunirse con Donald Trump, después de meses de tensiones diplomáticas, ocurre un bombardeo del Estado colombiano contra un campamento el ELN y el frente 33 de las disidencias de las FARC en el Catatumbo. Y bastó esa coincidencia para que en redes sociales muchos de los verdaderos arrodillados salieran con lecturas ignorantes y peligrosas sobre el debate público y las relaciones internacionales: que Trump dio la orden, que Colombia obedeció, que el presidente Petro “se arrodilló”.
Y les vengo a refrescar la memoria: ese conflicto entre los elenos y los disidentes se vive hace un año por el control de la coca en el Tarra y Tibú, dejando a más de 100 mil desplazados. No es que hoy se haya armado un montaje para agradar al “anaranjado”.
Colombia no necesita autorización de Estados Unidos para ejecutar operaciones militares dentro de su territorio. Las decisiones operacionales contra grupos armados ilegales las toma el Estado colombiano, a través de su Fuerza Pública y su cadena de mando. Pensar lo contrario no solo desconoce la soberanía nacional, pero ¿que les podemos reclamar a esos que ponían su odio contra Petro por ensima del bien de nuestra nación, pidiendo a gritos que los gringos nos invadiera y se llevara preso al presidente? Además demuestra una profunda incomprensión de cómo funciona el conflicto armado y el poder del Estado.
Lo que ocurre en el Catatumbo no empezó hoy ni depende de quién esté sentado en la Casa Blanca. Esa región lleva décadas atrapada entre el ELN, disidencias, narcotráfico y control territorial. Lo que estamos viendo es un recrudecimiento del conflicto producto de disputas por economías ilegales y presión estatal, no una orden extranjera ni un gesto simbólico de sumisión.
Y aquí vienen los datos que no les gusta y con los que seguramente el discurso de Trump hacia Petro se haya ablandado: este gobierno ha liderado las mayores incautaciones de co***na de los últimos años, superando las 700 toneladas anuales, según cifras oficiales. También ha intensificado operaciones contra estructuras armadas, con capturas, neutralizaciones y destrucción de campamentos del ELN en varias regiones del país. Cuando el Estado aprieta de verdad, los grupos ilegales reaccionan con violencia. Eso no es invento: es una constante histórica del conflicto colombiano.
Reducir todo esto a “Trump gracias por enderezar a Petro” no solo es falso, es irresponsable. Es borrar décadas de guerra interna y la lucha contra ella, es negar la capacidad del Estado colombiano y es alimentar una narrativa infantil donde Colombia no decide nada y solo obedece.
Ahora bien, la reunión entre Petro y Trump tampoco es un acto de humillación, como algunos quieren venderlo. Es diplomacia. La que muchos esperabamos de ambos mandatarios. Los Estados no se relacionan por egos y arrogancia, sino por intereses: seguridad, migración, lucha contra el narcotráfico, comercio. La política exterior se hace para administrar tensiones y proteger intereses nacionales.
El verdadero problema no es el bombardeo, ni la reunión, ni siquiera la figura de Trump. El problema es una ciudadanía que opina sin entender el conflicto, sin conocer las cifras, sin distinguir entre cooperación internacional y subordinación. La violencia, la desinformación e ignorancia no son un detalle menor. Son amenazas contra como percibimos y elegimos a esos que nos gobiernan.
-Jesús Robayo.
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