27/02/2026
Tú me rogaste para que yo me quedara en la casa. Una casa que tú compraste porque quisiste comprarla solo. Cuando yo te dije que la compráramos los dos para que no te tocara tan duro, me respondiste que no, que querías hacerlo por mérito propio.
Desde el momento en que la compraste, la pusiste a nombre de tu mamá. Y yo lo veo así: no querías que la casa quedara para mí en caso de que cada quien escogiera su camino. Porque cuando yo te dije: “Mira, tengo aquí para que pongamos esa casa escriturada a nombre de los dos como patrimonio”, me dijiste que no.
Yo también tenía derecho a proponer eso. Remodelé la casa a pesar de que no era mía. Y hay muchas cosas que yo se las dejo al de arriba.
Tú dices que me amas, que me rogaste. Pero en persona no me saludas, y cuando te hablo me respondes como si no quisieras. Desde que yo me metí en esa relación me la luché, y hasta el día de hoy no puedes decir que yo te resté. Yo sé que di todo. Yo pagaba las cosas de la casa, siempre he hecho lo que debo.
Sí, tú remodelaste el apartamento, eso es verdad. Pero mientras tú hacías eso, yo me encargaba de costear el crédito del carro, un carro que sacamos los dos. Y ahora te desentendiste. Todo lo que yo pagué de crédito e intereses también cuenta.
Yo sí soy madura. Y si me fui es porque me tienes que dar mi valor. Cuando me dijiste que querías pasar toda tu vida conmigo, yo no me imaginé sentirme como un trapo. Pero tú prefieres quedarte en tu computadora sin hacer nada, porque ni trabajar querías.
Te atreves a decir que las amistades influyen en mis decisiones, cuando yo tengo mi personalidad bien clara. Yo no me iba a quedar más años desgastándome. Siempre quise luchar por esto, porque tenemos algo en común que no es material. Pero es difícil que fluyan las cosas cuando alguien no se siente bien.
Para mí no está mal decir las cosas como son. Me preguntas por qué no fuimos a terapia… Me cansé de decirte que fuéramos, y tú como si nada. Y ahora que ya me cansé, dices que sí quieres ir. Pues no, porque la gente también se cansa.
Yo no me fui de la casa porque no quisiera quedarme allá. Me fui porque eso es tuyo y de tu mamá. Yo prefiero comenzar de cero a que me sigan tratando como nada.
Y sí, me fui con mi bb a empezar de cero. Se supone que tenías que apoyar, pero no. Me tocó a mí sola conseguir todo. Dices que quieres que esté bien, pero entonces analicemos cómo te comportas.