03/09/2026
🚰 ESTUDIO REPORTA TRAZAS DE COCAÍNA EN MUESTRAS DE AGUA DE VARIAS CIUDADES DE COLOMBIA
Una investigación del Center for a Secure Free Society analizó muestras recolectadas entre finales de 2025 y comienzos de 2026 en doce ciudades y municipios del país. El informe reportó hallazgos en varios sistemas hídricos, aunque aclara que las concentraciones detectadas no prueban, por sí solas, una emergencia aguda de salud pública.
Un informe internacional volvió a generar debate en Colombia tras reportar la detección de trazas de co***na y otras sustancias químicas en muestras de agua analizadas en diferentes ciudades del país.
La investigación, titulada “Contaminación Invisible: co***na e insumos químicos asociados a su producción en el agua potable de Colombia”, fue divulgada por el Center for a Secure Free Society (SFS), organización con sede en Washington.
De acuerdo con el informe, las muestras fueron recolectadas y analizadas entre finales de 2025 y comienzos de 2026 en doce ciudades y municipios colombianos.
Según los resultados presentados por la organización, se detectaron trazas de co***na en muestras de agua del grifo de Bogotá, Cartagena, Popayán y Quibdó. En Cali, el hallazgo fue reportado en agua que ingresaba al sistema antes de completar el proceso de tratamiento. Las ciudades mencionadas concentran, según el informe, una población superior a los 11,8 millones de habitantes.
El estudio también reportó la detección de otras sustancias en distintos puntos de muestreo, entre ellas amoníaco, diésel, acetona, metanol y gasolina. Los autores de la investigación plantean que estos hallazgos podrían estar relacionados con un fenómeno más amplio de contaminación química en fuentes hídricas y territorios impactados por diferentes actividades humanas e ilícitas.
Un hallazgo que requiere contexto
La divulgación del informe ha generado inquietud en redes sociales y medios de comunicación. Sin embargo, la detección de una sustancia en niveles de traza no significa automáticamente que exista una emergencia sanitaria ni que el agua haya sido declarada no apta para el consumo humano.
El propio Center for a Secure Free Society señala que las concentraciones detectadas no establecen, por sí solas, un diagnóstico clínico ni prueban la existencia de una emergencia aguda de salud pública. El informe plantea la necesidad de continuar investigando posibles efectos de exposiciones prolongadas y la contaminación de las fuentes hídricas.
Aunque la información ha vuelto a circular ampliamente durante los últimos días, la investigación no corresponde a un hallazgo realizado recientemente.
El estudio fue divulgado inicialmente en mayo de 2026 y retomó fuerza en medios de comunicación y redes sociales a finales de agosto y comienzos de septiembre. Las muestras utilizadas para el análisis fueron recolectadas entre finales de 2025 e inicios de 2026.
La investigación cubrió doce ciudades y municipios, que representan aproximadamente 17 millones de habitantes, equivalentes a cerca del 32 % de la población colombiana, según los datos entregados por sus autores.
Tras conocerse inicialmente los resultados del informe, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá defendió la calidad del agua suministrada en la capital y aseguró que cumple con los estándares regulatorios vigentes para el consumo humano.
Según el pronunciamiento conocido públicamente, la entidad señaló que mantiene sistemas permanentes de monitoreo y autocontrol. También indicó que el Índice de Riesgo de la Calidad del Agua en Bogotá se ha mantenido en la clasificación de “sin riesgo”, de acuerdo con los parámetros establecidos en la normativa colombiana.
Más allá de la presencia de una sustancia específica, el informe vuelve a poner sobre la mesa la discusión acerca de la contaminación de ríos, cuencas y fuentes de abastecimiento de agua en Colombia.
Los autores sostienen que los residuos químicos asociados a diferentes actividades pueden generar impactos sobre los ecosistemas y plantean la necesidad de fortalecer el monitoreo y la investigación sobre contaminantes presentes en los sistemas hídricos.
No obstante, los resultados conocidos hasta ahora corresponden a una investigación específica. La determinación de eventuales riesgos para la salud pública requiere análisis técnicos adicionales y corresponde a las autoridades sanitarias y ambientales competentes.
Por esta razón, los hallazgos deben analizarse con contexto: la existencia de trazas detectadas mediante pruebas de laboratorio no equivale, por sí sola, a una declaratoria de emergencia sanitaria.
La información vuelve a abrir el debate sobre la importancia de fortalecer la vigilancia de la calidad del agua, ampliar los estudios científicos sobre contaminantes emergentes y garantizar que la ciudadanía reciba información verificable, clara y sustentada técnicamente.
Información con contexto, sin generar alarmas innecesarias.