06/08/2026
COLOMBIA NO DEBE ESCOGER ENTRE ESTADOS UNIDOS Y CHINA
La presión para que Colombia abandone la Nueva Ruta de la Seda no puede interpretarse como un simple cambio diplomático, estamos hablando de una decisión que podría afectar la inversión, la infraestructura, la transformación tecnológica y la competitividad de nuestra industria, aunque es importante aclarar que, hasta el momento, el retiro no ha sido anunciado oficialmente.
En 2025 Colombia importó desde China US$18.214 millones, equivalentes al 27,5 % de todas las compras externas del país; allí encontramos maquinaria industrial, equipos electrónicos, vehículos, autopartes, acero, productos químicos, tecnología médica, iluminación, paneles solares, computadores, celulares y una enorme cantidad de materias primas que sostienen buena parte de nuestra economía.
China no es solamente un proveedor de productos económicos, hoy representa capacidad industrial, tecnología, movilidad eléctrica, energías renovables, automatización y financiación de grandes proyectos; por eso, si una eventual salida viene acompañada de aranceles, restricciones tecnológicas, exclusión de empresas chinas o limitaciones comerciales, el impacto terminará trasladándose directamente a las empresas, al Estado y, finalmente, al bolsillo de los colombianos.
Solo un incremento promedio del 10 % en el costo de sustituir las importaciones chinas significaría una carga adicional cercana a US$1.821 millones al año; con un sobrecosto del 20 %, la cifra superaría los US$3.600 millones, reduciendo la capacidad de inversión de las empresas, encareciendo la modernización industrial y afectando especialmente a los hogares de menores ingresos.
Estados Unidos continúa siendo un aliado estratégico fundamental para Colombia, pero China también representa una oportunidad comercial, industrial y tecnológica que ningún país responsable debería ignorar; resulta contradictorio exigirnos escoger entre dos potencias cuando el propio Estados Unidos importó más de US$308.000 millones en productos chinos durante 2025.
Colombia no necesita cambiar una dependencia por otra, necesita relacionarse con ambas naciones desde la soberanía, exigir transferencia tecnológica, proteger su producción nacional, garantizar procesos transparentes y escoger cada proyecto por su calidad, costo y verdadero beneficio para el país.
La decisión más inteligente no es Estados Unidos o China, la decisión más inteligente debe ser Colombia.
Fuentes: DANE, DIAN, UN Comtrade y Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos .