28/05/2026
Frente al 78 % de candidatas que reportan violencia política, el CNE refuerza las
garantías para las mujeres en la elección del 31 de mayo
● Las magistradas del Consejo Nacional Electoral compartieron escenario en el foro de la revista CAMBIO ‘Violencia contra
las mujeres en política: un desafío de la democracia’, en el que la autoridad electoral reafirmó su compromiso con la
implementación de la Ley 2453 de 2025 y respondió a la cifra revelada por el estudio “3.000 voces por la democracia” de
ONU Mujeres.
Bogotá, 26 de mayo de 2026 (). — A cinco días de las elecciones presidenciales, el Consejo Nacional
Electoral realizó el foro ‘Violencia contra las mujeres en política: un desafío de la democracia’, convocado junto a la revista
CAMBIO en la sede Chapinero de la Cámara de Comercio de Bogotá. Las tres magistradas de la Sala Plena —Alba Lucía
Velásquez, Maritza Martínez Aristizábal y Fabiola Márquez Grisales— presentaron el balance institucional de la
implementación de la Ley 2453 de 2025 y anunciaron las garantías reforzadas que rodearán la jornada electoral del 31 de
mayo.
CIFRA CLAVE DEL FORO
El 78 % de las candidatas en procesos electorales en Colombia ha reportado haber sido víctima de algún tipo
de violencia política, incluidas agresiones psicológicas, económicas, digitales y sexuales.
Estudio “3.000 voces por la democracia”, ONU Mujeres, 2025.
A esa cifra se suma la brecha de representación documentada en el actual ciclo: en las elecciones al Congreso de la
República de 2026 las mujeres representaron el 40,9 % de las candidaturas, pero solo ocuparon el 29,98 % de las curules. La
distancia entre participación y representación efectiva es uno de los efectos visibles de la violencia política basada en género,
y traza el horizonte de protección que el CNE asume como mandato constitucional.
Tres dimensiones del problema, tres respuestas institucionales
En el primer panel, dedicado a la violencia digital y la desinformación contra mujeres en política en el marco electoral, la
magistrada Alba Lucía Velásquez insistió que la violencia política contra las mujeres es una afectación que trasciende el
caso individual y compromete el corazón mismo del sistema democrático. En ese sentido, hizo un llamado a las
organizaciones políticas a asumir un rol activo en la prevención: “Cuando se le hace daño a una mujer, no solo se le hace
daño a ella, sino también a la democracia. Los cambios deben comenzar desde las organizaciones políticas, base
fundamental del sistema político colombiano”, señaló la magistrada.
En el mismo panel intervino Marisol Rojas Izquierdo, Jefa de Comunicaciones del Consejo Nacional Electoral, quien
expuso la lectura institucional sobre los ataques de género documentados durante el actual ciclo y subrayó que la protección
de candidatas, precandidatas y lideresas en el entorno digital es hoy una garantía política central del CNE. El organismo ha
desplegado un monitoreo permanente de discursos discriminatorios y campañas de desinformación con sesgo de género, en
coordinación con las instituciones competentes. “Antes estábamos desprotegidas, pero a la actual normativa le falta
fortalecerse y mantener un trabajo conjunto con entidades e incluso con medios digitales. Los ataques nos afectan no solo en
lo profesional, sino también por el físico, o creen que al ocupar cargos de relevancia venimos ‘de parte de’ o ‘en nombre de
alguien’. Eso también es violencia”, advirtió.
En el segundo panel, sobre los mecanismos para cerrar la brecha entre la denuncia y la acción efectiva del Estado, la
magistrada Maritza Martínez Aristizábal explicó los procedimientos con los que cuenta hoy el CNE para acompañar a una
mujer que denuncia violencia política. Recordó que la Ley 2453 de 2025 obliga a reportar los casos a la Plataforma URIEL, al
CNE, a la Registraduría Nacional del Estado Civil y a la Defensoría del Pueblo, y enfatizó que rutas accesibles, seguras y
libres de revictimización, junto con la articulación con la Procuraduría, la Fiscalía y la jurisdicción ordinaria, son la pieza que
garantiza que las denuncias no se queden en el papel