07/12/2025
Dios no te entrega el amor cuando lo pides.
Te lo entrega cuando estás preparado para no destruirlo.
Y antes… te prueba. Una y otra vez.
1. Te devuelve lo que creías superado.
Esa persona que te rompió… vuelve.
No porque haya cambiado, sino para ver si tú lo hiciste.
Dios no quiere saber si todavía lo amas,
sino si ya te amas a ti.
2. Te presenta lo casi perfecto.
Conexión, risas, química… pero no hay alma.
Y te das cuenta de que el amor no se finge:
o lo sientes… o lo fuerzas.
Y forzar también es una forma de mendigar.
3. Te sumerge en una soledad profunda.
Esa etapa donde todos avanzan y tú te quedas en pausa.
Donde el silencio te acompaña más que cualquier persona.
Y ahí descubres:
no es soledad, es purificación.
4. Te muestra el mismo patrón con otro rostro.
Otra historia, otro nombre, mismo final.
Dios te pone el espejo delante:
¿sigues eligiendo desde la herida o desde tu verdad?
Hasta que no rompas el ciclo, se repetirá el guión.
5. Te lo quita todo… menos a ti.
Proyectos, pareja, planes, sueños.
Todo se desmorona.
Para que te reconstruyas tú.
Sin dependencias, sin adornos, sin salvadores.
6. Te regala estabilidad… pero no amor.
Trabajo, rutina, metas cumplidas.
Y sin embargo, algo dentro sigue temblando.
Porque lo verdadero no solo llena la agenda…
llena el alma.
7. Te enfrenta a tus propias contradicciones.
Dices que quieres amor…
pero te enamoras del inaccesible.
Pides compromiso…
pero sigues llamando a quien no sabe quedarse.
Dios espera a que tú seas coherente.
8. Te invita a elegirte por primera vez.
Esa decisión incómoda de cerrar una puerta
aunque aún duela.
De decir “no” al casi amor
para abrir espacio al amor de verdad.
9. Te entrega la paz antes que el amor.
Porque si no puedes sentir paz en ti,
buscarás guerra en el otro.
Y Dios no quiere que el amor te agite.
Quiere que te abrace.
Porque el amor verdadero no se mendiga,
no se acelera,
no se tropieza.
El amor verdadero llega cuando tú también lo eres.
Y justo ahí… Dios no te lo entrega como recompensa,
te lo entrega como reflejo.
¿Y tú? Ya pasaste por estas pruebas?
¿En cuál estás ahora?
Te leo 👇🏻💭
Con amor, Karina Garcia