15/08/2026
Hay cosas que durante mucho tiempo quise entender a la fuerza. Necesitaba saber por qué alguien se fue, qué cambió, qué hice mal, por qué terminó de esa manera. Y cuanto más buscaba respuestas, más atrapada me quedaba en historias que ya habían terminado.
Hasta que entendí que no todo lo que termina viene con una explicación que nos deje en paz. A veces el cierre no llega en forma de conversación; llega el día en que dejas de necesitarla.
Desde entonces intento vivir distinto: si alguien quiere irse, lo dejo ir. Si una respuesta no llega, dejo de perseguirla. Si algo cambia, no siempre intento devolverlo a como era.
Hay una libertad enorme en aceptar que algunas preguntas pueden quedarse sin respuesta y que, aun así, tú puedes seguir adelante.