El Jardin De Las Palabras

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la literatura y la poesía que buscamos
compartir nuestra pasión por las palabras
y las historias.

16/08/2026

Nunca olvides lo mucho que te amas. Necesitarás este recuerdo muchas veces y en las situaciones más inesperadas...

El Jardin De Las Palabras

16/08/2026

Es posible, las palabras más dulces que escuchaste, pueden terminar siendo dolorosas. Lo que alguna vez generó felicidad, puede retornar en tristeza...

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16/08/2026

Todo el mundo es maduro, hasta que llega el momento de comunicarse, pedir perdón o decir la verdad...

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15/08/2026

"Avances"

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15/08/2026

"Anormalidades"

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15/08/2026

"Su felicidad por la mía"

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A veces me sorprende cómo ciertas personas regresan a nuestra vida y, cuando lo hacen, una cree que vienen porque realme...
15/08/2026

A veces me sorprende cómo ciertas personas regresan a nuestra vida y, cuando lo hacen, una cree que vienen porque realmente quieren construir algo distinto.

Con este amigo pasó algo curioso. Llevábamos meses sin hablar y fue él quien me buscó después de ver que cambié mi foto de perfil en una red social en la que estamos agregados. Me escribió para preguntarme si me molestaría que nos mensajeáramos de vez en cuando. Incluso me pareció un gesto muy respetuoso porque no llegó imponiéndose ni actuando como si nada; pidió permiso.

Le respondí que claro, que de vez en cuando estaba bien.

Y él contestó que justamente esa era la idea.

Hasta ahí todo sonaba bien.

Entonces intenté abrir la puerta. Le mandé un meme relacionado con enfermería porque sé que trabaja en el área de salud. Respondió. Después le mandé un video de una celebración futbolera noruega que me había parecido simpática. Respondió. Días después le compartí una foto de las mascotas de mis sobrinos. Respondió también.

Y ahí fue cuando me cayó el veinte.

Las tres conversaciones las inicié yo.

Él nunca tomó una de esas respuestas para convertirla en una conversación nueva. Nunca preguntó nada. Nunca compartió algo suyo. Nunca dijo "oye, y tú qué tal". Nunca abrió otra puerta.

Simplemente respondió.

Y de pronto me pregunté:

Entonces... ¿para qué me buscaste?

Porque una cosa es ser reservado y otra muy distinta es pedir retomar contacto para después limitarte a contestar educadamente lo que la otra persona va poniendo sobre la mesa.

Lo curioso es que no estoy triste ni dolida. Más bien me genera una especie de incomodidad lógica.

Si tú eres quien propone volver a hablar, lo mínimo que uno espera es cierta reciprocidad en el esfuerzo.

Y justamente mañana es su cumpleaños.

Durante años lo felicité. Él me ha felicitado casi todos mis cumpleaños. Tenemos una historia larguísima de idas y venidas desde hace más de una década.

Pero esta vez no tengo ganas.

No como castigo. No como berrinche. No para que note mi ausencia.

Simplemente porque hoy siento que la pelota está de su lado de la cancha.

Si alguien me busca para retomar contacto y yo soy quien sostiene las tres primeras conversaciones, llega un momento en que ya no me corresponde seguir empujando.

Y curiosamente me siento tranquila con eso.

Porque por primera vez no tengo necesidad de perseguir una interacción para demostrar interés.

Ya lo hice.

Ahora le toca a él demostrar para qué quería volver a hablar conmigo.

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Me doy cuenta de algo curioso con esta historia.Hace apenas unos días estaba convencida de que quien todavía movía mis e...
15/08/2026

Me doy cuenta de algo curioso con esta historia.

Hace apenas unos días estaba convencida de que quien todavía movía mis emociones era Ares.

Ahora me río porque resulta que quien me tiene revisando la aplicación cada rato es Edy.

Y la diferencia es enorme.

Con uno, durante mucho tiempo viví esperando señales, interpretando silencios, tratando de entender qué quería decir con sus desapariciones, sus regresos y sus propuestas que nunca terminaban de convertirse en hechos.

Con el otro, lo que me inquieta es algo mucho más simple: una carta que tarda unos días más de lo habitual.

Y creo que ahí hay una diferencia importante.

No estoy esperando que me rescate de nada. No estoy esperando una declaración. No estoy esperando que cambie su vida.

Simplemente me gusta recibir sus cartas.

Me gusta leerlo. Me gusta cuando me cuenta de sus viajes, de sus animales, de su familia, de sus pensamientos. Me gusta descubrir cosas nuevas de él.

Y me di cuenta de que eso ya significa algo.

No sé exactamente qué.
No sé si es amistad. No sé si es cariño. No sé si es el principio de algo más profundo.

Pero sí sé que cuando vi aparecer la notificación de que venía una carta en camino sentí una alegría completamente genuina.

De esas alegrías tontas que no tienen explicación lógica.

Y también entendí otra cosa.

A veces no hace falta ponerle nombre a todo inmediatamente.

A veces basta con reconocer que alguien se ha vuelto importante para ti.

Y creo que eso es exactamente lo que está pasando.

El Jardin De Las Palabras

Hay días en que una se inventa películas completas por una carta.Hace unos días recibí una carta que me dejó medio atrav...
15/08/2026

Hay días en que una se inventa películas completas por una carta.

Hace unos días recibí una carta que me dejó medio atravesada. No porque fuera mala, sino porque sentí que la conversación se había ido por un camino raro.

Yo acababa de escribir una de las cartas más cálidas que le he enviado hasta ahora, diciéndole que disfruto mucho nuestra correspondencia, que me gusta encontrarlo en mi buzón y que algún día me gustaría conocerlo. Y cuando llegó su respuesta sentí que esquivó toda esa parte y se concentró más en decir que le daba curiosidad, en las fotos, en preguntas personales y en otras cosas que me dejaron pensando.

Obviamente hice lo que cualquier persona razonable haría.

Analicé cada párrafo como si estuviera descifrando mensajes secretos de una civilización perdida.

Y luego me puse a escribir una respuesta larguísima donde, entre otras cosas, le preguntaba qué demonios significa exactamente eso de la curiosidad que dice sentir por mí.

Pero la historia dio un giro.
Hoy llegó un audio desde Brasil.
Treinta segundos.
Treinta segundos que básicamente tiraron abajo todas mis teorías de las últimas veinticuatro horas.

Resulta que el hombre estaba parado en unas rocas frente al mar, con un viento que parecía huracán, cumpliendo la promesa que me había hecho de mandarme un audio desde el viaje.

Me dijo que le encanta intercambiar cartas conmigo, que siempre le gusta escuchar mi voz cuando le mando audios y que sigue esperando las respuestas a las preguntas que me dejó pendientes.
Y además me mandó fotos.
Varias.
Del lugar donde está.
Sin aparecer él en ninguna, lo cual me hizo mucha gracia porque precisamente yo le había reclamado mentalmente que no compartía suficiente de su viaje.

Así que terminé riéndome sola.

Porque mientras yo estaba convencida de que algo se había enfriado, el señor estaba en otro país, frente al océano, acordándose de enviarme audios, fotos y recordatorios de que todavía quiere seguir conversando.

La conclusión provisional de esta telenovela epistolar es que aparentemente mi ansiedad tiene una imaginación mucho más activa que los hechos.

El Jardin De Las Palabras

15/08/2026

La vida ya no se me diluye entre los dedos, ahora se va con las personas que ya no están en su asiento al soplar la vela de cumpleaños...

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