06/02/2026
Mi pequeña historia Amanda la chiquita Chiki flow La Bara
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Pequeña de estatura, gigante de corazón: la historia de Amanda “La Chiquita” que conmueve e inspira
En Mocoa todos la conocen. Algunos por su sonrisa, otros por el aroma de los maduros con queso o la chunchulla recién asada que sale de su puesto. En redes sociales es Amanda la chiquita , pero su nombre completo es Amanda Graciela Urbano Erazo, una mujer cuya historia conmueve, inspira y merece ser escuchada.
✔️Amanda nació hace 50 años en el antiguo hospital José María Hernández de Mocoa. Es hija de humildes campesinos que vivían en la vereda San Vicente, hoy Simón Bolívar, del corregimiento de Puerto Umbría. Su infancia transcurrió entre el campo y la ciudad, hasta que a los 8 años llegó definitivamente a Mocoa. Sin embargo, fue a los 10 años cuando empezó a enfrentar una de las etapas más duras de su vida: el rechazo.
✔️“No crecía como los demás”, recuerda. Mientras sus hermanas, sus padres y toda su familia tenían una estatura normal, ella no. Las respuestas no llegaban. En ese entonces, los médicos decían que todo estaba bien, pero la incertidumbre y el silencio hicieron mella.
“Comencé a rechazar a mis papás, yo misma me sentía acomplejada”, cuenta con honestidad.
✔️Fueron años difíciles, marcados por complejos y preguntas sin resolver. Pero con el tiempo, Amanda transformó el dolor en fortaleza. Agradeció a Dios por la vida y la salud, y reconoce con gratitud el apoyo de su tía, quien la acogió y fue clave en su crianza en Mocoa.
✔️A los 12 años vivió su primer romance y, con él, empezó a dejar atrás los complejos. A los 26 años llegó uno de los regalos más grandes de su vida: su hijo Jhon David, hoy conocido en redes sociales como “Chiqui Flow”. Actualmente, Amanda tiene una pareja sentimental que también es famosa en redes: una “pareja dispareja”, como ella misma dice, pues él mide más de dos metros y es conocido como “La Bara”.
✔️Amanda tiene enanismo esporádico, una condición que aparece por una mutación genética espontánea y no es heredada. Mide 1.20 metros, pero su historia demuestra que la grandeza no se mide en centímetros.
💪🏽Una vida de trabajo sin descanso
Desde muy joven entendió que había que “rebuscarla”. Empezó con un pequeño puesto de maduros con queso, luego sumó picada de cerdo, mollejas, alas asadas, chuzos de carne y arepas. Ha recorrido distintos oficios y lugares: vendió en el centro de Mocoa, trabajó en el hospital cuidando motos tras la pandemia y hoy, desde hace un año, tiene su puesto fijo en la salida a Pitalito, en el barrio Villa del Norte, frente a Isanet.
Allí vende “de todo un poquito”, pero sus especialidades son la chunchulla y el maduro con queso, productos que ya tienen clientela fiel.
Con la voz firme, Amanda reprocha que nunca ha recibido apoyo de ninguna entidad para fortalecer su emprendimiento. Aun así, no se rinde. Sigue trabajando todos los días, confiando en su esfuerzo y en la solidaridad de la gente.
“Baja en estatura, pero de corazón grande.
Trabajadora independiente y luchadora.”
✔️Hoy, Amanda no pide lástima. Pide una oportunidad. Invita a la ciudadanía a conocer su historia, pero sobre todo a apoyarla comprando, porque detrás de cada plato hay una vida de resistencia, dignidad y amor por salir adelante.
Porque en Mocoa, Amanda “La Chiquita” es la prueba viva de que la verdadera grandeza nace del corazón. 💛
Redacción Pipe Guzman - Periodista
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