Guillermo Solarte

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Guillermo Solarte Somos el resultado y consecuencia de nuestras propias decisiones.

🎶El diablo la ve y se esconde,es la reina de la mentira🎶Hasta después de QEPD la sigue rompiendo YJ. 🥃
27/07/2026

🎶El diablo la ve y se esconde,
es la reina de la mentira🎶

Hasta después de QEPD la sigue rompiendo YJ. 🥃

Yeison Jiménez l Mala de profesión🔥 Suscríbete a mi canal https...

13/07/2026

Putumayo Encuentro de Cine | 🎬 Cuando el cine cuenta nuestra historia, todos merecemos un buen lugar para vivirlo.

Como aliados del , HSEIngeniería SAS llevará esta experiencia hasta tu hogar. Del 14 al 19 de julio, disfruta la retransmisión por nuestros canales de televisión.

🖥 HD Canal 1
📺 SD Canal 2

Porque la cultura también viaja por nuestra red. 🤓

19/06/2026

| Estamos a portas de elegir nuestro nuevo presidente de la república, en un momento que puede definir el futuro del país. Sin importar tu elección serciorate que tú voto sea válido.

1. Lleva tu propio lapicero.
2. Revisa el tarjetón que NO este marcado por ninguna parte, ni una línea, ni un punto, ni nada, ya que tú voto sería inválido.
3. Marca siempre dentro del recuadro del candidato de tu elección, si se sale de ese margen tu voto es inválido y no cuenta. Ni siquiera se te ocurra dejar una nota por fuera ya que invalida.
4. Vota, estamos en un momento que puede definir el futuro de un país y quienes vivimos en el, a mediano y largo plazo.

Y antes de dar tu voto, recuerda las dos palabras que están en nuestro escudo: LIBERTAD y ORDEN. Espero entendamos esas dos palabras desde su concepto.

Historias para no repetir, cuando el caos, la barbarie, la sosobra y la violencia desmedida y sin control era el pan de ...
06/06/2026

Historias para no repetir, cuando el caos, la barbarie, la sosobra y la violencia desmedida y sin control era el pan de cada día.

Ana Elvia Cortés Gil no era una figura pública, ni una dirigente, ni una mujer acostumbrada a estar en las noticias.

Era una campesina de Boyacá.

Vivía en una finca de la vereda La Palestina, en Chiquinquirá, y como tantas personas del campo colombiano llevaba una vida hecha de trabajo, familia, madrugadas y esfuerzo silencioso. Su nombre, sin embargo, quedó unido para siempre a uno de los episodios más crueles y recordados de la violencia en Colombia.

El 15 de mayo de 2000, varios hombres llegaron a su vivienda de madrugada. La intimidaron, le colocaron un artefacto explosivo alrededor del cuello y exigieron dinero a cambio de retirarlo. Ana Elvia quedó atrapada en una escena imposible: una mujer humilde, convertida en instrumento de extorsión, obligada a esperar mientras otros decidían si podía seguir viviendo.

La noticia sacudió al país.

La Policía intentó ayudarla. Expertos antiexplosivos llegaron al lugar y trabajaron durante horas para retirarle el artefacto. Entre ellos estaba el subintendente Jairo López, quien asumió una tarea de enorme riesgo. No había margen para el error. Cada movimiento podía significar la vida o la muerte.

Finalmente, el explosivo detonó.

Ana Elvia murió. También murió el subintendente Jairo López, quien intentaba salvarla. Otros uniformados resultaron heridos. El país entero vio, con horror, hasta dónde podía llegar una violencia que ya no distinguía entre combate, extorsión, miedo y crueldad contra civiles indefensos.

Durante años, el caso fue atribuido en el debate público a las FARC, en medio de un país marcado por secuestros, extorsiones y ataques de distintos grupos armados. Pero con el paso del tiempo, esa versión ha sido cuestionada por investigaciones y verificaciones que advierten que la autoría no quedó plenamente establecida y que el crimen también fue relacionado con redes de delincuencia común.

Esa precisión importa.

Porque recordar a Ana Elvia no debe servir para repetir errores, sino para mirar de frente la violencia que sufrió Colombia sin borrar sus complejidades. Su caso habla de una época en la que muchas personas del campo quedaron atrapadas entre grupos armados, criminalidad, abandono estatal y miedo cotidiano.

Ana Elvia no fue solo “la mujer del collar bomba”.

Fue una madre, una campesina, una víctima civil. Una persona común a quien le arrebataron la tranquilidad de su casa y la convirtieron en símbolo de una barbarie que ningún país debería normalizar.

Su historia sigue doliendo porque muestra algo que Colombia conoce demasiado bien: la violencia no siempre golpea a quienes aparecen en los discursos. Muchas veces cae sobre quienes menos poder tienen, sobre familias rurales, sobre personas que solo querían trabajar y volver a casa en paz.

Recordarla no es alimentar odio.

Es devolverle nombre a una víctima.

Es reconocer también al policía que intentó salvarla y perdió la vida en ese intento.

Y es entender que un país no sana ocultando sus heridas, sino aprendiendo a contarlas con verdad, respeto y memoria.

04/06/2026

Dejo esto por aquí y me retiro lennntamente... 😬

13/05/2026
08/05/2026

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  | Hoy no se celebra, hoy se conmemora. Hoy no es el día del trabajador, hoy es día del trabajo. Hoy se recuerda y se r...
01/05/2026

| Hoy no se celebra, hoy se conmemora. Hoy no es el día del trabajador, hoy es día del trabajo.

Hoy se recuerda y se reivindica luchas históricas por un trabajo en condiciones dignas y humanas, y el reconocimiento del trabajador más allá del trabajo.

¡No todo es trabajo! ✊🏻

28/04/2026
26/04/2026

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