14/06/2025
Gratitud y Reflexión
Anduve en chanclas, tuve un par de zapatos para todo el año y el Niño Dios nos trajo una bicicleta que compartíamos entre seis. La vida me ha concedido el privilegio de recorrer innumerables lugares del mundo: a pie, a lomo de mula, caballo y bicicleta; en bus, tren, metro, moto, carro y camión. He usado muchos medios de transporte, pero ninguno ha sido realmente mío, porque nadie es dueño de nada en este mundo; todo es prestado, todo se queda. Los corazones generosos agradecen lo que reciben, dando más a quienes son serviciales. Por eso, he recibido la facilidad de cada medio, amando al prójimo. Vivimos, disfrutamos y morimos.
Quienes han seguido de cerca la evolución de mi vida, saben que no ha sido fácil. Si nos reencontramos en el camino y me ves con algo mejor, por favor, no pienses mal; simplemente disfruta del viaje. El camino nos enseña que la compañía es mucho mejor.
La tierra donde nací y crecí es una leyenda. Para muchos, una tierra de verdades, pervivencia y mitos. Para mí, es una tierra de gente amable, un pueblo resiliente que pervive tras años de violencia, marcada por los odios que la envidia despierta.
Hoy, doy gracias a Dios por la salud y por tener mis extremidades completas. Siempre pido para pilotear los desafíos de la vida y así sumar, con amor, mi nombre al libro de aquellos que han servido al hombre antes que al dinero. Los lujos y las comodidades son buenos, pero la falta de humildad convierte los excesos en algo negativo.