04/12/2025
El verdadero ministerio no se trata de la visibilidad o la fama, sino de la influencia y el impacto que tenemos en la vida de las personas que nos rodean.
En una sociedad que valora la fama y la influencia, es fácil caer en la trampa de creer que el verdadero ministerio se trata de estar en una plataforma, de tener un púlpito o de ser visto por miles de personas. Pero la verdad es que el ministerio más grande y más importante es el que se vive en la intimidad de nuestra propia casa, con nuestra familia y amigos.
Es en el suelo de nuestra casa donde podemos vivir el evangelio de manera auténtica y genuina, sin la necesidad de un escenario o una audiencia. Es allí donde podemos amar, servir, perdonar y mostrar la gracia de Dios de manera tangible.
La Biblia dice en 1 Timoteo 5:8, "Porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo". Esto significa que nuestra fe no solo se trata de lo que hacemos en la iglesia o en la comunidad, sino de cómo vivimos nuestra fe en la intimidad de nuestra propia casa.
Así que, no te desanimes si no tienes una plataforma o un púlpito. Tu ministerio más grande está en el suelo de tu casa, con tus seres queridos. Allí es donde puedes vivir el evangelio de manera auténtica y genuina, y donde puedes tener un impacto eterno en la vida de las personas que te rodean.
"El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho; y el que es injusto en lo poco, también es injusto en lo mucho" (Lucas 16:10).