21/08/2026
Como miles de chocoanos, el periodista Francisco Palacios (Francisco Rafael Palacios) se preparaba para un día ordinario cuando el terremoto de 7.4 grados en la escala de Richter golpeó el país. En esta crónica, cuenta lo que se vivió ese día en la capital del Chocó.
«Los minutos siguientes parecieron eternos —escribe Palacios—. Aferré a mi hijo Nathan en medio de la calle, que parecía una enorme gelatina. Los edificios se sacudían, escupiendo escombros, y mis vecinos corrían despavoridos. Los vehículos en la vía parecían juguetes meciéndose en las manos de un niño. Cables de alta tensión se desprendían de los postes de energía en todas direcciones. Decenas de motociclistas trataban de esquivar los escombros y los transeúntes que gritaban y pedían auxilio y huían de la tierra en la que estaban parados».
«Traté de calmar a mi familia con palabras y gestos inútiles. Todos lloraban. Nadie sabía muy bien qué hacer. Pensé entonces en todos los demás: ¿cómo estarían mi madre, mis hermanos, la familia de mi esposa, mis compañeros de trabajo, mis amigos, mis conocidos, los colegios, los hospitales, los centros de salud, los posibles refugios, la casa de mis padres, la casa de mis hermanos, la casa de mis amigos, todas las casas, los supermercados, las farmacias, las instalaciones del estudio de radio donde trabajo?».
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Ilustración: Carolina Upegui (Carolina Upegui )