07/06/2026
Un año después: la herida que dejó el atentado contra Miguel Uribe
Este 7 de junio se cumple un año del atentado que cambió el rumbo de una campaña presidencial y marcó uno de los episodios más impactantes de la historia política reciente de Colombia.
La tarde del 7 de junio de 2025, el entonces senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay fue atacado a disparos durante un acto público en Bogotá. El hecho conmocionó al país y despertó recuerdos de una época que muchos colombianos creían superada: aquella en la que la violencia intentaba imponerse sobre la democracia. (infobae)
Durante más de dos meses, millones de personas siguieron con expectativa los reportes médicos, las cadenas de oración y las manifestaciones de apoyo. Finalmente, el 11 de agosto de 2025 se confirmó su fallecimiento, una noticia que generó reacciones en todos los sectores políticos y sociales del país. (EFE Noticias)
Un año después, más allá de las diferencias ideológicas que puedan existir sobre su pensamiento o trayectoria política, el atentado contra Miguel Uribe dejó una pregunta que sigue vigente: ¿ha aprendido Colombia a rechazar la violencia como herramienta de confrontación política?
La historia del país ha estado marcada por episodios dolorosos en los que las balas buscaron reemplazar el debate, el diálogo y las ideas. Por eso, aquel atentado no solo fue un ataque contra una persona o una campaña; también representó un golpe a los principios democráticos que permiten que una sociedad resuelva sus diferencias mediante la palabra y no mediante la fuerza. (Human Rights Watch)
Hoy, cuando se cumple un año de aquel día, la fecha invita más a la reflexión que a la polarización. Porque las elecciones pasan, los gobiernos cambian y las ideologías se transforman, pero el valor de la vida debe permanecer por encima de cualquier diferencia política.
Quizás la mayor enseñanza que deja este episodio es que ningún proyecto de país puede construirse desde el odio. La democracia solo se fortalece cuando quienes piensan distinto pueden debatir, competir y expresarse con libertad, sin miedo a que la violencia tenga la última palabra.
A un año de aquel atentado, Colombia sigue teniendo una deuda con la memoria, con la verdad y con la defensa de la vida como principio fundamental de toda convivencia democrática.