11/09/2026
CUANDO TU FE ESTÁ CANSADA, PERO SIGUE CAMINANDO
https://youtu.be/0ZKNWVNp45g?si=enGolDIpexZg_oGn
Aunque caiga, no quedaré postrado, porque el Señor sostiene mi mano.Salmo 37:24
Hay temporadas en las que creer no se siente como caminar sobre las aguas, sino como intentar avanzar mientras todo dentro de nosotros quiere detenerse. La fe también conoce el cansancio, las lágrimas, las preguntas y esos días en los que apenas tenemos fuerzas para decir: “Dios, aquí sigo”.
Y quizá eso también sea fe.
Porque una fe verdadera no es aquella que nunca tiembla, sino aquella que, aun temblando, continúa buscando a Dios.
Habrá momentos en los que el camino se vuelva lento, las respuestas no lleguen y nuestro corazón sienta que está peleando una batalla demasiado larga. Pero nuestra esperanza nunca estuvo puesta en nuestra capacidad para resistir. Está puesta en Aquel que nos sostiene cuando nuestras propias fuerzas se terminan.
No tienes que sentirte fuerte todos los días para seguir creyendo.
Puedes llorar y creer.
Puedes sentirte cansado y adorar.
Puedes tener preguntas y permanecer.
Puedes haber fallado y volver.
Dios no está esperando una versión perfecta de ti para acercarse. Él sigue encontrándote en medio del proceso, restaurando lo que se quebró y recordándote que todavía hay propósito después de tus peores temporadas.
Incluso el fracaso puede convertirse en un lugar de aprendizaje cuando decides regresar tu mirada hacia Él.
Por eso, cuando no puedas correr, camina. Cuando no puedas entender, confía. Cuando tu fe parezca pequeña, entrégasela nuevamente a Dios.
Tal vez hoy no tengas fuerzas para conquistar grandes montañas. No importa. Hay victorias que comienzan simplemente diciendo: “Señor, todavía estoy aquí”.
Y mientras permanezcas cerca de Él, descubrirás que no has llegado hasta aquí solamente porque aprendiste a resistir, sino porque su mano nunca dejó de sostenerte.
Sebastián Álvarez Díaz
Jóvenes Cristianos Col