15/09/2026
Sentir que la lengua quema, arde o está irritada durante semanas o meses, sin tener una herida que explique el dolor, puede parecer extraño. Pero existe una condición conocida como síndrome de boca ardiente, en la que esa sensación puede ser intensa aunque la mucosa de la boca no muestre una lesión evidente.
La lengua suele ser el lugar donde más se siente, especialmente en su parte anterior. Algunas personas también describen ardor en los labios, el paladar o las encías. El sabor puede cambiar y aparecer una sensación metálica o amarga, y en algunos casos también existe sensación de boca seca.
Pero aquí está una de las partes más importantes: no todo ardor en la boca significa síndrome de boca ardiente. Antes de llegar a ese diagnóstico hay que descartar otras causas que pueden producir síntomas similares, como infecciones, deficiencias nutricionales, determinados medicamentos, alteraciones hormonales, irritación local o algunas enfermedades.
Cuando no se encuentra una causa que explique los síntomas, se habla del síndrome de boca ardiente propiamente dicho. La investigación apunta a que, en muchos pacientes, existe una alteración en la manera en que los nervios encargados de percibir el dolor y la temperatura procesan las señales de la boca. No significa que la lengua esté “quemada”: el problema puede estar en cómo se genera y procesa la sensación de dolor.
Es más frecuente en mujeres y suele aparecer alrededor de la sexta y séptima décadas de la vida. La relación con la etapa posterior a la menopausia se ha observado repetidamente, aunque no significa que todos los casos tengan un origen hormonal. También se han encontrado asociaciones con ansiedad y depresión, pero estas asociaciones no permiten afirmar que el síndrome sea simplemente “psicológico”.
El tratamiento depende de lo que esté causando los síntomas. Si existe una infección, una deficiencia o una irritación concreta, se trata esa causa. Cuando se trata de un síndrome de boca ardiente sin una causa secundaria identificable, el manejo puede incluir medidas para aliviar los síntomas y tratamientos dirigidos al dolor neuropático, siempre después de una evaluación adecuada. No existe una solución única que funcione para todas las personas.
Por eso, una lengua que arde durante mucho tiempo no debería atribuirse automáticamente a “falta de vitaminas”, menopausia o estrés. El primer paso es descubrir qué está provocando la sensación. A veces existe una causa que puede corregirse; en otros casos, el problema está en el propio sistema que procesa las sensaciones de la boca.