25/12/2025
Por allá en los tiempos de Carito, un 25 de diciembre no era común y corriente en la casa de Las Mil Historia. Cada niño, niña y uno que otro adulto, amanecía con un totumo frío a su lado. Un supuesto regalo que le trajo el niño Dios. Pues todos jugábamos a ser papá Noel y en la clandestinidad de la noche nos escabulliamos para acomodarle el regalo a quien quisiéramos ver molesto en la mañana del 25..
Totumos grandes, redondos, largos o con pintas cafés hacían parte de la diversidad de obsequios, porque también estábamos en la casa de los Mil Totumos.😃. .. Pero bueno también aparecían pelotas de plásticos, carritos con troja, pistolas y muñecas de Caperucita hechas completamente de plástico y de un solo color, mismas que no agradaban a Dámaris, porque no las podía peinar...
Y en medio de todo el alborozo causado por cada niño del barrio, la mañana del 25 de diciembre resultaba mágica e inolvidable; cuando los juguetes entregados eran baratos pero ningún niño tenía conciencia de ello; cuando dormíamos temprano para que amaneciera más rápido ; cuando contábamos los días que faltaban para estrenar la ropa nueva; cuando la casa se llenaba de gente y no alcanzaban las camas, pero sobraba felicidad... Y cuando los años parecían más largos y ser grandes y adultos se veía tan lejos.
Hoy vemos cortos los años y lejos esa bella infancia que nos abandonó sin avisar.