23/07/2026
Hoy no vengo a hacer reír a nadie. Vengo a ser lo que soy, un ser humano.
Durante años me he hecho una pregunta que cada día pesa más: ¿qué se siente vivir dentro del corazón de otra persona?
Porque si pudiéramos hacerlo, aunque fuera por un instante, el rumbo de la vida de otras personas quizás fuera otro…
Hay personas que, sin darse cuenta, tienen el privilegio de ser escuchadas cada vez que hablan. Otras, en cambio, hablamos una y otra vez y sentimos que nuestras palabras se quedan suspendidas en el aire, como si nunca hubiesen sido pronunciadas
Así me he sentido muchas veces.
No porque crea que soy mejor que alguien, ni porque piense que siempre tengo la razón. De hecho, últimamente me he preguntado si el problema soy yo. 🥺 Tal vez me equivoco más de lo que imagino. Tal vez mi manera de expresar las cosas no es la correcta.
Pero hay algo que sí sé.
Detrás de un carácter fuerte casi siempre hay un corazón que tiene miedo.
Miedo de perder, Miedo de quedarse atrás,
Miedo de dejar de ser importante para las personas que ama.
Hay personas que interpretan ese miedo como enojo. Otras lo llaman orgullo. Algunas simplemente se alejan.
Y mientras todos ven la forma, muy pocos alcanzan a ver el FONDO.
Qué difícil es querer proteger algo y que los demás crean que solo quieres controlar.
Qué difícil es hablar desde el amor y que tus palabras se escuchen como regaños.
Qué difícil es mirar alrededor y sentir que cada vez tu voz pesa un poco menos.
Con el tiempo entendí que uno puede estar rodeado de gente y, aun así, sentirse profundamente solo. 😞
No porque falten personas.
Sino porque falta sentirse comprendido.
Yo no necesito que el mundo piense igual que yo.
No necesito ganar todas las discusiones.
No necesito que siempre me den la razón.
Lo único que alguna vez he querido es que alguien, por un instante, haga el esfuerzo de mirar la vida desde el lugar donde yo la miro.
Porque todos tenemos una historia que los demás desconocen.
Todos cargamos heridas que aprendimos a esconder.
Y todos, absolutamente todos, estamos luchando batallas que nadie alcanza a ver.
Por eso, si esta carta sirve para algo, quisiera que sirviera para recordarnos una sola cosa.
La empatía no consiste en darle la razón al otro.
Consiste en intentar comprender por qué siente lo que siente.
Quizá nunca logremos entender completamente el corazón de otra persona.
Pero el simple intento puede salvar una amistad, una familia, un matrimonio… o incluso una vida.
Seguiré caminando.
Seguiré haciendo reír.
Seguiré cantando.
Y seguiré creyendo en Dios, porque cuando siento que ya no puedo más, es Él quien me recuerda que todavía hay razones para seguir adelante.
Si algún día alguien me pregunta qué fue lo que más necesité en esta vida, creo que respondería algo muy sencillo:
Que antes de juzgarme, alguien hubiera intentado sentir, aunque fuera por un momento, lo que yo estaba sintiendo.
Walther Vera