13/04/2026
Hay veces que no hay vuelta atrás.
Cuando Cortés llegó a las costas mexicanas con sus hombres, se dio cuenta de que muchos estaban asustados y pensaban en regresar a España.
Entonces tomó una decisión radical: ordenó hundir o quemar los barcos.
No había vuelta atrás.
Solo quedaba avanzar y luchar con lo que tenían.
Eso obligó a todos a comprometerse completamente con la misión.