30/08/2026
🔥 ¿QUIÉN LE HACE CONTROL POLÍTICO A LOS CONCEJALES?
Por CARLOS Héctor Ospina
EN VILLAMARÍA, EL PODER TAMBIÉN DEBE ESTAR SOMETIDO AL ESCRUTINIO CIUDADANO
En Villamaría parece que algunos concejales tienen muy clara una de sus principales funciones: señalar, cuestionar, citar a funcionarios, exigir respuestas y ejercer control político sobre la Administración Municipal.
Y sí, esa es una de las funciones que les corresponde como corporación pública.
Pero hay una pregunta incómoda que también merece estar sobre la mesa:
¿Y A LOS CONCEJALES QUIÉN LOS CONTROLA?
Porque resulta muy fácil sentarse en una curul, encender un micrófono, formular cuestionamientos, exigir resultados y someter a un funcionario a largas jornadas de preguntas.
Lo verdaderamente difícil es ponerse frente a la ciudadanía y responder, uno por uno:
¿Qué han hecho ustedes por Villamaría?
¿Cuáles son sus resultados?
¿Qué proyectos han impulsado?
¿Cuántas de sus propuestas se han convertido en soluciones reales?
¿Cuántos compromisos adquiridos con la comunidad han cumplido?
¿A qué comunidades han representado y acompañado realmente?
Y, después de tantos debates, cuestionamientos y denuncias, ¿qué soluciones concretas han quedado?
Porque hacer ruido en una sesión del Concejo no necesariamente significa hacer control político efectivo.
CONTROL POLÍTICO NO ES SINÓNIMO DE ESPECTÁCULO
El control político es necesario en una democracia. Sin embargo, no puede convertirse en un espectáculo de micrófonos, discursos, señalamientos y enfrentamientos personales.
Eso es precisamente lo que hemos observado en algunas de las recientes sesiones del Concejo de Villamaría, particularmente en medio de la emergencia provocada por el terremoto que golpeó al municipio.
Es cierto que existen falencias y que hay situaciones que deben ser aclaradas y corregidas. También es legítimo exigir resultados a los funcionarios responsables de atender a las familias damnificadas.
Pero también sería injusto desconocer el trabajo de muchos funcionarios que, desde el primer momento de la emergencia, han puesto su esfuerzo y dedicación al servicio de las comunidades afectadas, enfrentándose a una tragedia que nadie esperaba y que desbordó muchas capacidades institucionales.
Cuestionar es necesario. Pero también lo es reconocer, proponer y ayudar a encontrar soluciones.
Porque hay quienes pueden convertir el control político en un verdadero show: muchas horas de micrófono, muchos señalamientos y mucho protagonismo… pero cuando se apagan las cámaras, la pregunta permanece: ¿cuántas soluciones quedan?
¿Y QUÉ PASA CUANDO EL CIUDADANO CUESTIONA A LOS CONCEJALES?
A este medio de comunicación le ocurrió recientemente algo que consideramos necesario contarles a nuestros lectores.
Durante una transmisión en Facebook, expresamos una opinión sobre una situación ocurrida en el Concejo Municipal, relacionada con una polémica entre dos concejalas y un secretario, que, desde nuestra perspectiva, terminó pareciendo más una confrontación personal que un debate institucional.
Nuestra opinión fue expresada dentro de un espacio de participación y libre expresión.
Sin embargo, según nuestra experiencia durante esa transmisión, el presidente de la corporación intervino frente a nuestro comentario, situación que interpretamos como una limitación a nuestra posibilidad de expresar una opinión crítica sobre la actuación de los concejales.
Y aquí consideramos necesario hacer una precisión:
EL CONTROL NO PUEDE SER DE UNA SOLA VÍA.
Los concejales tienen el derecho y el deber de ejercer control político sobre los funcionarios públicos.
Pero los ciudadanos también tenemos derecho a ejercer control ciudadano sobre quienes elegimos para representarnos.
Los concejales son servidores públicos. Su labor se desarrolla con recursos públicos y, por lo tanto, sus actuaciones también están sometidas al escrutinio de la comunidad.
No pueden pretender convertirse en intocables simplemente porque tienen la facultad constitucional y legal de controlar a otros funcionarios.
Si un concejal cuestiona la gestión de un secretario, un director o cualquier otro funcionario, está en todo su derecho de hacerlo.
Pero el ciudadano también está en todo su derecho de preguntarle al concejal:
¿Y USTED QUÉ HA HECHO POR EL MUNICIPIO?
Porque criticar una administración es fácil; construir soluciones es otra cosa.
Y en medio de una tragedia como la que ha vivido Villamaría, la comunidad necesita mucho más que discursos: necesita presencia, gestión, acompañamiento y resultados.
Desde el periodismo consideramos indispensable que los funcionarios rindan cuentas, expliquen sus actuaciones, respondan por sus decisiones y que, cuando existan posibles irregularidades, estas sean investigadas por las autoridades competentes.
Pero exactamente con la misma firmeza sostenemos que:
TAMBIÉN HAY QUE MIRAR HACIA EL OTRO LADO DEL MICRÓFONO.
Porque en democracia nadie está por encima del escrutinio ciudadano, ni el alcalde, ni los secretarios, ni los directores, ni los concejales
Si algunos concejales quieren hacer control político, perfecto: háganlo.
Pero también deben estar preparados para recibir control ciudadano sobre su propio desempeño.
Porque representar a los ciudadanos no significa solamente tener una curul, un micrófono y la posibilidad de cuestionar a otros.
También significa rendir cuentas ante quienes depositaron en ellos su confianza.
**EL CONTROL POLÍTICO ES NECESARIO, EL CONTROL CIUDADANO, TAMBIÉN.**
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